sábado, 25 de febrero de 2012

Los Oscar 2012: predicciones

imageYa no recuerdo la última vez que me puse a escribir en este blog, así que querido ordenador, espero tenga a bien saber disculpar mi vagancia y sobre todo mi falta de ideas que exponer. Mil perdones, eh.

Bien, se acerca una nueva ceremonia de entrega de los Oscar. Esa frívola varita de medir la excelencia del cine anglosajón y que año tras año parece no acabar de dar en la diana de los gustos de la crítica y, sobre todo, del público. Y, ¿por qué? Pues porque las películas que suelen acaparar las nominaciones generalmente no tienen una gran repercusión en taquilla, como pasó con películas ganadoras recientes como Crash o En tierra hostil. Es más, sin miedo a equivocarme diría que las películas que acaban siendo postuladas llegan hasta la alfombra roja gracias a una estudiadísima campaña de marketing, quedando frecuentemente en la cuneta películas muy alabadas y productos que acabarán quedando en la memoria del espectador.

De unos años a esta parte la Academia se ha puesto transgresora (como el año en que ganó No es país para viejos -cinta para mí de infausto recuerdo-) o bien ha intentado premiar productos algo bizarros (como Slumdog millionaire), aunque para sorpresa de muchos el año pasado premió la emotividad de El discurso del rey, algo que era más habitual en otros tiempos.

Este año parece que se ha puesto a pensar en blanco y negro y, sin decir ni mu, The artist se va a llevar los mayores parabienes. Es una cinta que parece haber tocado el corazón de Hollywood, así que los Spielberg, Payne o Scorsese deberán esperar a una mejor ocasión. Pero que tampoco se quejen mucho porque nombres como los de Stephen Daldry, Charlize Theron, Tilda Swinton, Ryan Gosling, Michael Fassbender, Diablo Cody o el de casi siempre, Leo DiCaprio, ni siquiera van a sentir de cerca el calor de los focos el día de la gran gala porque no han sido finalmente nominados.

A continuación pongo mis predicciones, osease, lo que creo que ocurrirá. Lo de mis gustos no tiene efectivamente nada que ver, ¿queda claro?

MEJOR PELÍCULA
- Caballo de batalla.
- The artist.                      OSCAR
- Moneyball: rompiendo las reglas.
- Los descendientes.
- El árbol de la vida.
- Midnight in Paris.
- Criadas y señoras.
- La invención de Hugo.
- Tan fuerte, tan cerca.
Crítica de The Artist
   *Favortitísima la película francesa, así que los laureles para el cine "indie" de Alexander Payne deberán esperar ante el empuje de la muy galardonada y promocionada cinta en blanco y negro. Por cierto que la presencia final de El árbol de la vida bien podría considerarse una broma de muy mal gusto, pero bueno...






MEJOR DIRECTOR
- Michel Hazanavicius (The artist)                 OSCAR
- Alexander Payne (Los descendientes)
- Martin Scorsese (La invención de Hugo)
- Woody Allen (Midnight in Paris)
- Terrence Malick (El árbol de la vida)
    *El oscar de Scorsese queda demasiado reciente y a Woody Allen ya no le van a otorgar más, así que la cosa estaría entre los dos primeros. A falta de que el cine de Payne logre su consagración definitiva coge mucha más fuerza la idea de galardonar a un director desconocido (y extranjero).

MEJOR ACTOR
- George Clooney (Los descendientes)
- Damien Bichir (A better life)
- Jean Dujardin (The artist)                    OSCAR
- Gary Oldman (El topo)
- Brad Pitt (Moneyball: rompiendo las reglas)
    *Como en el caso de arriba Clooney ya tiene su oscar y Brad Pitt no parece hacer la interpretación de su carrera, así que premiar al protagonista de The artist parece claro, fundamentalmente tras la mastodóntica promoción de su distribuidora en las últimas semanas. Ser desconocido ya no veo que sea un problema.

MEJOR ACTRIZ
- Glenn Close (Albert Nobbs)
- Viola Davis (Criadas y señoras)                OSCAR
- Meryl Streep (La dama de hierro)
- Rooney Mara (Millennium: los hombre que no amaban a las mujeres)
- Michelle Williams (Mi semana con Marilyn)
    *La Streep va a la caza de su tercer Oscar y, aunque he oído/leído que es la clara favorita, si lo consigue otra no le habrá arrebatado la estatuílla (como mal se dice) porque que yo sepa no es de ella ni la tiene en su casa. Ojito con Viola Davis y Michelle Williams; Glenn Close deberá seguir esperando. ¿Valdrá de algo bordarlo en una mala película? ¿Seguirá poniendo (la Streep) cara de sorprendida si al final lo recibe? Veremos...

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
- Kenneth Branagh (Mi semana con Marilyn)
- Jonah Hill (Moneyball: rompiendo las reglas)
- Nick Nolte (Warrior)
- Christopher Plummer (Beginners)                  OSCAR
- Max von Sydow (Tan fuerte, tan cerca)
    *Duelo de muy veteranos entre Plummer y Von Sydow. A favor del primero su muy reciente nominación al Oscar y que ha estado recogiendo premios desde el otoño sin parar.

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
- Bérénice Bejo (The artist)
- Jessica Chastain (Criadas y señoras)
- Melissa McCarthy (La boda de mi mejor amiga)
- Janet Mc Teer (Albert Nobbs)
- Octavia Spencer (Criadas y señoras)                 OSCAR
    *La categoría habitual de los despropósitos y en este caso con 5 actrices prácticamente desconocidas. Es asombrosa la facilidad de Criadas y señoras para sacar grandes interpretaciones como churros, ¡caray! Así que la ganadora igual acaba montando el numerito al recoger el premio y ya veremos si acaba pasando a la cada vez más abultada nómina de premiadas y desaparecidas en combate -a lo Jenniffer Hudson o Mo'nique-. ¿A la Academia no se le podría pedir una pizca de altura de miras?

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
- Margin Call (J.C.Chandor)
- Midnight in Paris (W.Allen)
- Nader y Simin: una separación (A.Farhadi)
- The artist (M.Hazanavicius)                   OSCAR
- La boda de mi mejor amiga (A.Mumol & KWiig)
    *La pregunta es si Woody Allen ganará otro oscar más después de tantos años. Si los académicos no lo creen conveniente The artist sumará otro premio a su particular colección de estatuillas doradas.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
- Los descendientes (A.Payne, N.Faxon & J.Rash)         OSCAR
- La invención de Hugo (J.Logan)
- Los idus de marzo (G.Clooney, G.Heslov & B.Willimon)
- Moneyball: rompiendo las reglas (S.Zaillian, A.Sorkin & S.Chervin)
- El topo (B.O'Connor & P.Straughan)
    *Los descendientes parece llegar como favorita y, de no ganarlo, probablemente se vaya de vacío. No debería haber sorpresa.

MEJOR BANDA SONORA
- Caballo de batalla (J.Williams)
- El topo (A.Iglesias)
- The artist (L.Bource)               OSCAR
- La invención de Hugo (H.Shore)
- Tintín: el misterio del Unicornio (J.Williams)
    *John Williams firma doblete y a buen seguro una de sus últimas oportunidades para volver a ganar. Dos trabajos muy distintos que dividirán a sus votantes, con lo que el efecto arrastre de The artist se dejará sentir de nuevo. A los académicos les encanta premiar a los nuevos "talentos", casi siempre dejando de lado a los mejores trabajos del año, y esta vez no será una excepción. El muy sobrevalorado (aquí y allá) Alberto Iglesias se irá de vacío de nuevo.


domingo, 16 de octubre de 2011

Los sueños marchitos

En 2008 Sam Mendes, el director de la muy premiada "American beauty", se puso de nuevo tras las cámaras para reunir a la pareja enamorada de "Titanic". En esta ocasión no iba a contarnos una historia romántica con final trágico capaz de reventar las taquillas y enternecer el corazón de los espectadores, eso nunca... Con "Revolutionary Road" trató de diseccionar la sociedad norteamericana de los años 50 para hablar de cosas que a veces no nos gusta oír, sobre todo por aquellas latitudes. El resultado: un estrepitoso fracaso de taquilla y, pese a las buenas críticas generales, un batacazo imprevisible en las nominaciones a los Oscar aun contando con un trabajo descomunal de Kate Winslet y Leo DiCaprio.

(Te ruego no sigas leyendo si tienes interés en verla)

No trato de hacer aquí un artículo sobre "Revolutionary Road", una gran película a mi entender, punzante, descarnada, que habla de cosas tan presentes ahora como en la época en la que se ambienta. Pretendo en cambio hablar de los sueños, de esas expectativas que nos ponemos (y que nos imponen) cuando somos pequeños y cuya no consecución provoca la frustración y el desencanto. En el film, April Wheeler (Winslet) es una mujer soñadora incapaz de adaptarse a su nueva realidad de ama de casa y criadora de sus hijos. Su frustración la aliena y la convierte en una mujer algo egoísta y casi invisible para su marido. Por su parte, Frank Wheeler (DiCaprio) es su esposo, un hombre sin ambiciones que prefiere conformarse con lo que tiene y que ni siquiera posee el valor suficiente para decir la verdad. Pero, ¿qué les ha llevado a esa situación? A ojos de la sociedad es una pareja de éxito, pero su relación está envenenada desde el principio. Dos personajes a cual más antipático pero totalmente complementarios y con los cuales no es difícil identificarse aunque sea tan sólo por un momento.

Creo que al llegar a la treintena uno empieza a cuestionarse todo eso, si LO QUE ERES corresponde con LO QUE ESPERABAS SER. Con frecuencia, como en la película, la sociedad impone sus paradigmas porque nos dice qué es lo que tenemos que ser y cómo debemos actuar. Probablemente "lo normal" sea comprar un piso, casarse, tener hijos y asentar la cabeza aunque tu trabajo no sea el mejor del mundo. Arriesgarlo todo por cumplir un sueño no es lo habitual e incluso tiende a estar mal visto. Pero el problema de fondo estriba precisamente en qué ocurre cuando se marchitan nuestros sueños.

A lo que voy: quizás lo más grave no sea no alcanzar tu sueño sino no tenerlo o simplemente perderlo. Ahí es donde uno puede comenzar a perder el rumbo, a convertirse en un alma errante incapaz de controlar el timón de la vida. Cuando ves que la ilusión se desvanece acabas por transformarte en una persona que no logra madurar y te repliegas en tu propio pasado por miedo al dolor.

Alcanzar los 30 provoca dudas y una pequeña crisis de valores. Supone el arreón final en la aglutinación de responsabilidades y un replanteamiento de las prioridades vitales. Es el momento quizás de aprender a quererse, a no intentar compararse en tu trayectoria con los demás, a valorar más las cosas que nos parecen "normales" porque, aunque suene a tópico, lo importante (la salud, el amor, la familia) no cobra su verdadero valor hasta que lo pierdes. Reinventarse no es sencillo, lo fácil es recrearse en el recuerdo afectuoso del pasado, pero ¿podemos vivir sin sueños?, ¿conviene generar expectativas a largo plazo? Las circunstancias te pueden dar la oportunidad o quitártela porque hay cosas que se escapan a nuestro control; pero insisto, ¿alguien sabe qué valor adquieren los sueños?



jueves, 29 de septiembre de 2011

Víctimas colaterales de la Hª (II): Luis XVII

Con frecuencia al hablar de guerras y conflictos se suele pasar por alto a las víctimas más pequeñas, gente sin nombre ni apellidos que acaba pagando los platos rotos del rencor y la intransigencia de los mayores. Pues bien, en esta ocasión voy a hablar de alguien que sí tiene un nombre y un apellido con solera; hablo de Luis XVII de Francia.

Nació en Versalles en 1785 como Duque de Normandía. Hijo de Luis XVI y María Antonieta, tuvo una infancia normal para su rango hasta que en 1789, justo antes de estallar la Revolución, fallece su hermano Luis José y se convierte así en Delfín de Francia, el heredero al trono. La toma de la Bastilla supondrá el final de su infancia feliz en palacio.

Obligada a trasladarse a París, la familia real no tuvo la comodidad deseada en el hoy desaparecido Palacio de las Tullerías, sobre todo a raíz del fracasado intento de salir disfrazados del país en la conocida como "fuga de Varennes" (20-21 junio de 1791). Este suceso supuso la prueba irrefutable de que los Borbones no eran amigos de la más mínima reforma y de que a ojos de los revolucionarios Luis XVI y su familia ya no eran más que unos traidores a la patria. Así que la hostilidad hacia la pareja real se acrecentó y de regreso a París vivió un año más recluída en su particular cárcel de oro y lujos.

El monarca era ya una carga para la marcha de la Revolución y el 10 de Agosto de 1792 la muchedumbre invadió las Tullerías. El violento expolio que sufrió el edificio fue lo de menos en comparación con las bajas de la Guardia Suiza del palacio. La familia real se libró por los pelos de la masacre, pero ya no había vuelta atrás y el rey fue depuesto de sus funciones y proclamada la Iª República.


El joven delfín vivirá estos episodios con sumo terror, el propio de un niño que no entiende tanto tumulto e indignación hacia sus padres. Pero la monarquía era ya en Francia parte del pasado y ahora tocaba definir el futuro de una familia que había perdido cualquier atisbo de sacralidad e incluso respeto.

Tower-of-the-Temple-1795
Prisión del Temple en los años de la Revolución

Luis XVI, María Antonieta, la infanta María Teresa (su hermana), la princesa Isabel (su tía) y el propio delfín fueron encarcelados en la  torre del Temple de París, un antiquísimo edificio (fue la casa madre de la Orden templaria durante muchos años) de siniestra silueta que ahora recibía con sumo desdén a tan insignes visitantes. Mientras tanto, la República decidía qué hacer con esa familia que ya no tenía escapatoria alguna, pues el miedo de los republicanos a una intervención europea para reinstaurar a los Borbones era más que evidente.

El depuesto rey y su hijo fueron alojados en el 2º piso, mientras que la reina, su cuñada y la infanta en el piso superior. En ambos casos, los grusos muros y las ventanas enrejadas dejaban apenas pasar la luz, a lo cual se unió una extrema vigilancia de oficiales municipales y del  cuerpo de guardia para "amenizar" más si cabe la estancia de Luis XVI y su familia en aquel desagradable lugar.

La República decidió llevar al cadalso en 1793 primero al rey y después a la reina. Pero antes el joven Luis fue incitado a declarar en contra de su madre y de su tía, a quienes acusaba de haberle obligado a ciertos juegos sexuales, lo cual fue el colmo para que Mª Antonieta no acabara librándose de la guillotina y del escarnio público.


Karl Wilhelm Naundorff

Dentro de aquellos gruesos muros se vivieron situaciones de gran dramatismo como la despedida de Luis XVI o la separación del crío de Mª Antonieta, momento a partir del cual el ya Luis XVII -para la facción monárquica, claro- se convierte en elemento de disputa entre los sucesivos e inestables gobiernos. En prisión fue puesto al cuidado de Antoine Simon, un zapatero republicano que procuró reeducarlo mientras el joven sufría todo tipo de amenazas que socavavan su dignidad. Posteriormete fue aislado sin contacto alguno. Desnutrido, postrado en cama, en penumbra y cada vez más enfermo y olvidado el 8 de junio de 1795 fallecía de tuberculosis, siendo enterrado en una fosa de un cementerio parisino sin inscripción alguna. Su hermana corrió mejor suerte y acabó enviada a Viena. Ella fué la única de la familia en sobrevivir a la pesadilla revolucionaria.

A partir de ese momento, la leyenda. Desde el principio se especuló con la posibilidad de que el cuerpo que fue enterrado no fuera el del regio muchacho, sino que antes fue suplantado y había logrado huir del Temple (de ahí lo abusivo de su confinamiento final); además, muchas declaraciones posteriores ayudaron a avivar este supuesto. Con el tiempo aparecieron falsos delfines de nombre Naundorff (el más famoso de todos), Benoît, Hervagault o Carlos de Navarra, en todo caso meras hipótesis y nada definitivo pero algunos con la credibilidad suficiente para lograr despistar a los partidarios de la monarquía durante el s.XIX.


El corazón de Luis XVII

Pero el enigma está resuelto. Aquel decrépito rehén de 10 años sí era Luis XVII y sí falleció en la torre del Temple porque estudios muy recientes así lo han demostrado. El cirujano Pelletan, al hacerle la autopsia, le extrajo el corazón y dentro de un frasco de alcohol etílico lo escondió en su casa. Durante muchos años el corazón de Luis XVII pasó por muy diversas manos hasta acabar depositado en la catedral de St.Denis de París donde se hallaba hasta hace poco. Las pruebas de ADN lograron comparar unos mechones de Mª Antonieta con el ADN del corazón de Luis XVII y la verdad es que coincidía plenamente. Ya no había duda y en 2004 se realizaron los funerales para poder enterrarlo junto a las tumbas de sus padres en St.Denis.


Y así acaba la historia de una víctima inocente del tiempo que le tocó vivir. Proclamado rey a los 7 años tuvo que soportar el tormento del desgarro familiar y un auténtico secuestro sin compasión. No entendía de tratados ni de política, pero las intrigas de su convulsa época le convirtieron en un juguete roto, culpable de su solo nacimiento. Cruel e insospechado destino para un príncipe. Igual Napoleón no andaba muy desencaminado cuando soltó aquello de "Fue pura vanidad lo que causó la Revolución Francesa; la libertad fue sólo un pretexto".






jueves, 1 de septiembre de 2011

Seguir remando

En ocasiones uno se pregunta si elige o recibe. Me explico: ¿hasta qué punto somos prisioneros de nuestras decisiones? o, dicho de otra forma, ¿el destino ya está escrito por mucho que nos empeñemos en cambiar las cosas?

Es que en los últimos días parece que únicamente tengo la sensación de que todo hay que lucharlo muchísimo y de que en esa dedicación no te van a poner las cosas sencillas. Que hay demasiados intereses enfrentados y cuando ya te tocan tu propia dignidad es cuando acabas saltando; porque está claro que cuando te pones demasiado blando siempre va a haber alguien que intente aprovecharse de ello.

Por eso, siento envidia de toda esa gente a quien aparentemente le marchan fenomenal las cosas. Sin ir más lejos, hace días asistí a una boda de un amigo y era innnegable la suerte (buscada o no) que él ha tenido. En nada el Jose de entonces se parece al de hoy, que parece vivir en una nube por obra y gracia del fundador de Meetic. Y así es la vida, igual un golpe de fortuna hace que te sientas el hombre más feliz del mundo o un golpe de mala suerte te convierte en una persona que se marcha casi para el otro barrio.

En cualquier caso, la vida se compone sobre todo de pequeñas cosas que van sumando en el termómetro de la felicidad. Nos enquistamos con asuntos que a veces no deberían tener la más mínima importancia o hacemos saltar las alarmas antes de tiempo. Igual es esto lo que me pasa de un tiempo a esta parte, que me cuesta valorar lo bueno y me obsesiono con cosas que lleva muchísimo tiempo conseguir, vete tú a saber...

Pero te pones a veces a remar y ves que no llegas a vislumbrar el final. Y que además te encuentras bastante lejos de la orilla para poder pedir auxilio cuando lo necesitas, una orilla que por cierto cada vez ves más lejana. Y sí, necesito algo de aire en esa lucha constante, algo que me haga ver el paisaje de otro color y que saque lo mejor de mí. A veces sueña uno con encontrarlo e incluso crees que estás cerca de poder alcanzarlo, pero no es más que un espejismo veraniego porque, aunque te esmeres, siempre tienes la sensación de que te falta esa pizca de suerte cuando ya has dado todo de ti.

Será que soy un iluso. Tengo una capacidad asombrosa de pasar de la pena más absurda a la alegría más injustificada en sólo cuestión de unos segundos, así soy yo. Pero habrá que seguir remando, que en este festival somos mucha gente y de momento mi humilde barca no ha sufrido daños que no puedan ser reparados. Barcas más rotas he visto y siempre salen a flote.



domingo, 7 de agosto de 2011

¿Qué le ocurre al fútbol español?

Llega Agosto y con él la parte final de la pretemporada y el inicio de la Liga de fútbol. Llega, más que nunca, una Liga a la escocesa para deleite de la propia Federación, los aficionados merengues y culés y toda esa pléyade de lameculos que aporta el insigne gremio del periodismo deportivo español. Así que atentos que sólo queda arrodillarnos ante tan "deslumbrante" espectáculo, ¡¡¡la MEJOR LIGA DEL MUNDO!!! (sí, así con todas sus mayúsculas)

Pero aún queda lo mejor: queda saber si ese chaval de la cresta (Neymar dicen que se llama -o apellida-) recala en España vestido de blanco Dixan, si el niño pródigo Cesc Fábregas regresa a la casa de donde nunca debió salir (otra cosa es que ahora mismo se le necesite, que cocineros ya hay bastantes para la misma receta) y si habrá Liga por la tarde, por la noche, en la madrugada o a la hora del vermouth. Menos mal que ya conocemos el futuro (dejémoslo mejor en presente) del Kun Agüero, por el que buena parte de los periolistos de este país deberían devolver su inmaculado carnet de periodista deportivo, pues ellos ya lo vieron vestido de blanco cuando el propio jugador no había manifestado siquiera su deseo de recalar en el club rico de la capital de España. Ahora jugará en Manchester, pero no he oído a nadie exclamar un mea culpa. El caso es mover el manzano por si acaso cae algún fruto...

A la vista de estos asuntos son varias las cuestiones que en este momento acuden a mi cabeza:
- ¿Nos dirigimos a una Liga Española para chinos o japoneses? ¿Estadios vacíos a horas impestuosas pero con el share disparado en Pekín o Shanghái?
- ¿Habrá que dar marcha atrás en el tema de las sociedades anónimas deportivas? ¿Por qué no lo son el R.Madrid, el Barça, el Athletic y el Osasuna? ¿Repescamos entonces al Burgos o al Murcia?
-  ¿Hasta cuándo se va a seguir permitiendo el endeudamiento de los clubes de fútbol? ¿Por qué las cajas y los bancos otorgan a esos gigantes lo que son capaces de privar al ciudadano de a pie?
- ¿Por qué el dinero público debe ser quien tenga que salvar a los equipos en quiebra económica cuando se está negando para  financiar intereses generales o incluso a otros deportes?
- ¿Por qué es más noticia el color de las zapatillas de Cristiano Ronaldo que lo relativo al devenir de las ligas de otros deportes o las victorias españolas en deportes minoritarios? ¿Hasta cuándo la prensa deportiva (o no tan deportiva) va a consentir carta blanca al fútbol y a las gilipolleces?
- ¿Algún día se cambiará el reparto televisivo en este país, haciéndose más equitativo y no tan desmesuradamente favorable a los intereses de los dos equipos más poderosos?
- ¿Cuándo la RFEF va a dejar de pensar que la riqueza de dos no repercute en la bonanza de muchos?

Efectivamente, yo sí que tengo por qués (y alguno más que he olvidado) y además con toda la justificación posible, muchísima más que aquellos que soltó hace un tiempo la oscura figura del entrenador del R.Madrid sentado en una rueda de prensa casi de funeral después de aquel partido de Champions. Pero otra cosa es que haya voluntad suficiente para que no decaiga todavía más el espectáculo y para que se intente subsanar la mayoría de las deficiencias que hacen de la Liga Española la más morosa y desigual de todas las que se juegan en Europa... Sin ser adivino, mucho me temo que vistos los antecedentes la trayectoria no invita a ser optimista. En ésto también se nota eso de que Spain is different.

lunes, 18 de julio de 2011

Úbeda, en clave de verano

Este año toca. Tras el paréntesis del 2010, se acerca el momento de atravesar casi España entera y disponerme a pasar unos días diferentes. Con ésta serán 5 las ediciones a las que asistiré, 5 las veces en que tendré el gusto de pisar el suelo casi incandescente de la ciudad andaluza de Úbeda, epicentro del festival de música cinematográfica con mayor arraigo en Europa.

El festival se creó en 2005, pero yo y mis amigos Braulio y Vanesa hemos estado acudiendo hasta allí de manera fiel tratando de compaginar las actividades propias del evento con terracitas, paseos y generosas comidas. Ésa ha sido la clave del éxito, que sin apartarnos del festival hemos sabido compaginarlo con otras cosas pese al calor agotador que siempre es permanente por esa zona de Jaén durante el mes de Julio.

Quien no conozca Úbeda no sabe lo que se pierde. Esta pequeña ciudad interior resulta fascinante de descubrir. Cada calle y cada palacio o iglesia te trasladan al Renacimiento, cuando las familias más enriquecidas por las guerras de la conquista de Granada quisieron dejar patente su poder e influencia social en la poderosa España de entonces a través de grandes obras de carácter civil pero también religioso. La plaza Vázquez de Molina es ejemplar (y desde luego de postal) por todo lo que la rodea, pero no menos llamativas son sus escondidas plazas o esas callejas estrechísimas que parecen ancladas en siglos remotos. Por algo es Patrimonio de la Humanidad junto a su vecina Baeza, así que pocas explicaciones más hacen falta, sólo que además su zona de miradores ofrece una estampa sensacional sobre el valle del Guadalquivir y Sierra Mágina, mar de olivos que uno no se cansará de ver desde que ha conseguido bajar Despeñaperros.




Hospital de Santiago, sede del Festival

Úbeda es un lugar con cierto halo de misticismo. Es raro ver un alma hasta las 8 de la tarde, y se entiende por eso del calor; asi que lo frecuente es encontrártela vacía y silenciosa, dorada por el sol de la tarde y bajo un cielo azul radiante donde no es complicado captar el olor a aceite que desprenden las almazaras cercanas porque, efectivamente, Úbeda huele a aceite de oliva, oro líquido, pero durante el mes de  Julio también suena a cine.



Desde el 2005 se han dado cita allí compositores y aficionados hasta lograr un maridaje casi perfecto. Es el momento que muchos aficionados llevan esperando todo el año, el de poder ver a tus grandes ídolos y poder asistir a charlas, una firma de discos y diversos conciertos en un entorno que todo el mundo asegura que es incomparable. E incluso si  no eres muy aficionado a la música de cine encontrarás motivos para disfrutar, pues el simple hecho de poder asistir al macroconcierto de la noche del sábado en el patio renacentista del Hospital de Santiago ya es un verdadero regalo. Música que se ve, sin CD y en estado puro que eriza la piel y despierta tus sentidos por muy aletargados que estén.



Nombres como los de Roque Baños, Christopher Young, John Debney o Patrick Doyle han quedado ligados ya a la historia de este festival, pero sin duda es Basil Poledouris quien será más recordado por los asistentes a la edición del 2006. En Úbeda ofreció su último concierto y orquestó una suite de "Conan el bárbaro", banda sonora nunca interpretada anteriormente ante el gran público. Fue el canto del cisne porque el compositor norteamericano fallecíó solo unos meses después víctima de un cáncer que venía arrastrando desde hacía tiempo. Su espíritu pareció estar presente en las ediciones que vinieron después porque Poledouris, sí, aquel misterioso personaje que apareció ataviado de negro y con un pañuelo que cubría toda su cabeza, ha marcado sin ningún género de dudas la trayectoria del festival ubetense al elegirle para dar su último adiós a todos a quienes le admiraron.

Úbeda igual podía ser la misma sin su festival, sobre todo en época de ajustes y recortes varios, pero lo que está claro es que el festival no es lo mismo sin Úbeda. La belleza del entorno redunda en la sensación de plenitud de los visitantes porque ofrece pausa e invita a recorrerla. Y el día que esa comunicación afectiva entre compositores y aficionados se rompa morirá con ella el festival o al menos tal como lo conocemos a día de hoy.



Así y con todo, ya no queda nada para degustar helados, pizzas, montaditos, cervecitas frías y chocolate con churros a do euro, escuchar buena música (imprescindible) y hacer una visitilla que tengo pendiente a la Sacra Capilla del Salvador, uno de los monumentos más impresionantes del Renacimiento español. Así que nada de levantarse tarde aunque uno a veces luego se quede sopa entre el calor y lo tostón que pueden resultar algunas ponencias, porque el caso es que una cabezadita nunca va a faltar...

Lo dicho, voy a preparar la maleta que esta semana  busco el verano perpetuo y el calor... Adiós fresquito del norte que Úbeda -con sus cerros- nos espera!








sábado, 18 de junio de 2011

Divagaciones veraniegas

Veía hace días una sesuda película y uno de los personajes, en una escena hermosísima, se saca de la manga la siguiente frasecilla: El dolor de entonces (léase, después) es parte de la felicidad de ahora. Ése es el trato. Lo decía en "Tierras de penumbra" la hoy casi desaparecida de la gran pantalla Debra Winger, que interpreta a la poetisa norteamericana Joy Gresham en este film.

Dicha película supone una reflexión sobre el amor a través del dolor y sobre la fugacidad de la felicidad, que se vislumbra a través de momentos muy concretos de nuestra existencia y a veces casi sin tiempo para saborearla. Y de hecho, ¿no es verdad que no puede haber dolor sin amor? Son dos conceptos que van de la mano porque echamos en falta a alguien cuando anteriormente nos proporcionó al menos un ratito de felicidad.

El sufrimiento humano seguro que no puede ser en balde, las personas sufrimos porque no podemos soportar las circunstancias. Por ello, cuando uno parece convencerse de que está abrigado por una coraza de acero, porque aún no le ha tocado sufrir lo insufrible ni nada parecido, es cuando se empieza a plantear que esos malos momentos tienen que acabar llegando. 

La pérdida de aquella persona imprescindible a la que quieres debe de ser el mayor sufrimiento que hay. Pensar que no vas a volver a verla y que con el tiempo vas a tener que hacer auténticos esfuerzos para poder  recordar su cara estoy convencido de que tiene poco consuelo posible. Lo pienso muchas veces, sobre todo cuando los kilómetros suponen siempre una barrera y los años aceleran sin remedio. Por eso creo que hablar y sincerarse es importante porque llegado el momento ya no vas a tener posibilidad de hacerlo y porque precisamente eso mismo te puede ayudar a superar un mal trago.

A veces tendemos a aferrarnos a las cosas sin remisión, igual por miedo a lo que no conocemos, no lo sé. Pero las cosas, las personas, no duran para siempre. Todos tenemos fecha de caducidad aunque cueste hacerse a la idea, pero el caso es que nunca acabaremos de estar preparados para lo terrible. La muerte, ese concepto tan temible y enigmático en nuestra cultura,  parece conllevar siempre sufrimiento y quien lo ha vivido precisamente no está aquí para contarlo.

Pero no caigamos en el pesimismo. ¿Y si invertimos aquella frase? ¿El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces? Creo que ahora ya vislumbramos algo de luz, ahora es más fácil darse cuenta de que lo vivido ha merecido la pena, que hemos madurado, que sin felicidad no hay sufrimiento posible porque el sufrimiento resulta inherente a la vida.

Quizás todos tengamos ese valle dorado de la felicidad, ese lugar al que solemos recurrir -aunque sea en pensamiento- para levantarnos el ánimo. Y yo espero más valles dorados por descubrir pese a las desgracias que día tras día ven mis ojos en los informativos o parecen amenazar a la gente de la que me rodeo. Igual es que el dolor nos hace más perfectos, o puede que todo lo contrario, pero en cualquier caso éso es carne de guión para otra película... y evidentemente yo tampoco soy Debra Winger, ¡faltaría más!


martes, 7 de junio de 2011

Víctimas colaterales de la Hª (I): Maximiliano I de México

 He decidido abrir un apartado en este blog para hablar de aquellos personajes de nuestra Historia cuya existencia ha hecho correr ríos de tinta. No se trata de personajes decisivos en el discurrir de la humanidad, qué va, pero en cambio tienen su atractivo en el misterio que conllevaron las causas de su muerte o en la fascinación que podían suponer sus vidas para sus contemporáneos.

Durante mi último año de Universidad realicé un estudio bibliográfico sobre la figura de Maximiliano de Habsburgo. Un trabajo que realicé con gusto -recuerdo- y cuya copia dejé en el disco duro de mi viejo ordenador sin que finalmente haya podido recuperar. En fin, cosas que pasan...


No es tanta la gente que sabe que después de su independencia México fue un imperio. Bueno, realmente lo ha sido dos veces, pero aquí de lo que me interesa hablar es de esa segunda vez, del II Imperio Mexicano (1864-1867). Y me fijo en la figura de un príncipe austriaco a quien el devenir de los acontecimientos de su época le jugaron una horrible encerrona que resulta apasionante contar.

Fernando Maximiliano José de Austria nació en el palacio real de Schönbrunn en 1832. Dicen algunas fuentes que su verdadero padre era Napoléon II, el enfermizo hijo de Napoleón Bonaparte que nunca llegaría a reinar y que desde pequeño vivió en la Corte de Viena, pero ésto es algo que no parece haberse confirmado nunca. En cualquier caso, Maximiliano era un segundón: su hermano Francisco José (el marido de Sisí) era quien estaba destinado a portar la corona del Imperio Austriaco, así que de joven Maximiliano estudió la carrera naval y realizó numerosos viajes de exploración por el Mediterráneo hasta que en 1857 su regio hermano le nombra gobernador de las provincias italianas de Lombardía y el Véneto.

Maximiliano y Carlota
Fue ese año cuando se casó con Carlota de Bélgica, hija del rey Leopoldo y que ha sido protagonista de tantos y tantos estudios de carácter romántico. Su vida, como la de Maximiliano, bien merece un análisis detallado. Pero el caso es que el joven matrimonio acabó marchando en 1859 de la conflictivísima península italiana porque los planes que Francisco José tenía para su hermano habían cambiado.
La pareja se trasladó a Trieste, junto al Adriático, al castillo de Miramar que tanto le había costado edificar a Maximiliano. Allí se alejó de la vida pública hasta que un 3 de Octubre de 1863 una extraña petición resultará capital en su vida: una delegación compuesta por diplomáticos mexicanos le ofrece el trono del Imperio Mexicano. Y Maximiliano, que era de espíritu aventurero y había visto empeorar su relación con Francisco José, acabó aceptando el reto, que conllevaba la pérdida de todos sus derechos dinásticos en Austria.

Valga decir que México era entonces un polvorín. Napoléon III había decidido invadir el país para exigir el pago de las deudas contraídas por el gobierno de Juárez y, una vez allí, estaba dispuesto a convertirlo en un Estado satélite que sirviera de freno a los planes expansionistas de los EE.UU. sobre Latinoamérica.


Palacio de Miramar (Trieste, ITA)

México llevaba años enfrascado en una guerra civil entre el bando liberal (con mayor apoyo popular) y el conservador (sustentado por Francia y su ejército). A instancias de Napoleón III se le ofrecía al archiduque austriaco la posibilidad de dirigir un país rico y muy extenso, pero tras bajar de la fragata Novara y pisar tierra mexicana en Veracruz (21 de Mayo de 1864) Maximiliano se topó de lleno con la realidad cruda de un país analfabeto, empobrecido y endeudado tras décadas de inestabilidad política.


Muy pronto el nuevo emperador se mostró más liberal de lo que sus partidarios conservadores podían tolerar, con medidas tan a contracorriente como la nacionalización de los bienes eclesiásticos o su negativa a suprimir la libertad de culto. Además, demostraba una especial sensibilidad hacia la población indígena y trató de potenciar el desarrollo económico y social de todo el país. A su vez, en el apartado cultural embelleció la capital y se afanó en potenciar el estudio de las culturas prehispánicas de México.

Sin embargo, a la férrea oposición del bando republicano (que nunca reconoció su gobierno al considerarlo un invasor) se le sumó el creciente descontento de buena parte de los conservadores y el malestar de Napoleón III, cansado de aportar recursos en una guerra interminable contra las tropas de Benito Juárez mientras Maximiliano ponía sus miras en México y su gente, haciendo esfuerzos generosos para convertise en un elemento de integridad nacional pese a todos los obstáculos del camino.

El emperador francés ordenó finalmente retirar sus tropas antes de lo acordado -las necesitaba para hacer frente a la beligerante Prusia de Bismarck- y EE.UU., recién salido de su propia guerra civil entre el Norte y el Sur, tomó parte activa en el conflicto con un apoyo decidido al bando republicano. Maximiliano, cada vez más sólo, se negó a abandonar a sus partidarios y marchar a Europa. Carlota regresó en busca de la piedad de Napoleón III y del Papa de Roma pero acabó enloqueciendo recluída en un pequeño castillo de su Bélgica natal sin terminar de superar nunca el trágico destino que le deparaba a su marido.

Último adiós de Maximiliano

Abandonado a su suerte por su hermano y separado para siempre de su infeliz mujer (que falleció en 1927), Maximiliano decidió atrincherarse mientras los liberales no cesaron en su empeño hasta convertir México en una república. Así que el emperador acabó por ser capturado en Querétaro y llevado ante un tribunal militar junto a sus leales generales Miguel Miramón y Tomás Mejía. Desoyendo los mensajes de clemencia que llegaban de Europa, el emperador y sus dos compañeros fueron fusilados en el Cerro de las Campanas de aquella ciudad el 19 de junio de 1867. Era la manera de decir al mundo que México no toleraría nunca un gobierno impuesto por las potencias extranjeras.


"La ejecución del Emperador Maximiliano", de Manet

De ese modo tan trágico es como acababa el II Imperio y comenzaban años de república que se extienden hasta hoy. Una vida corta pero muy intensa la de aquel archiduque Habsburgo amante de la naturaleza y del mar a quien la diosa fortuna le encomendó una tarea extremadamente complicada, sólo apta para espíritus tan inquietos y adelantados a su tiempo como el suyo. Una vida de película digna de cualquier gran estudio de Hollywood y que ha tenido su refrejo literario de distinta manera, siempre al socaire de las tendencias políticas de cada momento. Una de esas pequeñas historias que engrandecen la Historia y que conviene descubrir de vez en cuando.