domingo, 30 de enero de 2011

Una deuda del pasado

Bueno, con este título no es que vaya a hablar de política ni que me haya metido ahora a cobrador del frac, sólo que por estas fechas se cumplen 2 años de un viaje muy especial a la ciudad de París.
A penas comenzado el 2009, año algo especial por otra lado, mi hermano y yo volamos a la "ciudad de la luz" en plan guiri total. Realmente la semana que cogimos fue buena pues no llovió y recuerdo que pocos días antes había caído una gran nevada sobre la ciudad, pero salvo el frío evidente no tuvimos ningún problema mayor para poder recorrer de palmo a palmo todos los rincones de la parte histórica de la capital francesa.

Fueron unos días que supimos aprovechar al máximo porque las caminatas que nos dimos eran de órdago; lo importante era ver cosas, así que aprovechábamos a comer cerca de los sitios que visitábamos dejando ya la cena para el hotel. Por supuesto que los desayunos eran abundantes, como no podía ser menos para poder aguantar toda la intensa jornada y acumular calorías.

París es una ciudad ideal para caminar. Recuerdo no tener ninguna sensación de inseguridad por estar en una gran metrópoli (y por ser guiri), ni siquiera en el metro, que dicho sea de paso tiene mayores frecuencias que el de Madrid. Otra cosa era poder defendernos con el idioma: ni papa de francés, salvo los típicos "bonjour" o "merci beaucoup", así que nos defendíamos en un mal inglés o esperábamos que nos entendieran un poquito en castellano. Para las comidas la cosa era más complicada pues con frecuencia acabábamos pidiendo cosas que no sabíamos qué eran y es verdad, donde esté la comida española que se quiten las demás; demasiada verdurita hervida y con poco sabor o carne con patatas de 2º. El precio ni qué decir tiene que bastante más caro que en España, por supuesto.



Plaza de los Vosgos
 
Cada barrio tiene su encanto: el Marais parece una zona anclada en el s.XVII con sus calles estrechas y edificios abuhardillados. El Barrio Latino es universitario e intelectual, con sus viejas iglesias góticas y sus palacetes dieciochescos. La zona del Palais Royal y la Ópera guarda los recuerdos de un pasado glorioso y los concurridos Campos Eliseos son una avenida comercial y de glamour que acaba confluyendo en la Plaza de la Concordia, el centro neurálgico de la ciudad (y del tráfico también) donde antaño guillotinaron a diestro y siniestro (y no exagero).



Puente de Alejandro III
Visitar París no fue en mi caso antojo de un día. Verdaderamente fue una idea madurada durante años pero nunca consumada, una deuda del pasado, con mi propio pasado para ser precisos. Corría el año 1991 o 1992 y entonces estudiaba el último curso de la EGB. La asignatura que más me gustaba era la de Historia llegando a tal punto que en casa me podía pasar ratos largos mirando la enciclopedia para saber más sobre determinados personajes o periodos históricos. Pero cuando me impartieron el tema de la Revolución Francesa me quedé encandilado con todo y a partir de ahí me puse a rebuscar cosas sobre París: sus monumentos, su urbanismo, su historia en definitiva. Cualquier excusa era buena para saber más: un documental, un libro de la biblioteca o un mapa turístico de la propia ciudad. Todo, absolutamente todo, tenía un trasfondo histórico que me enganchaba. Así que entonces me conjuré visitarla cuando cumpliera los 18....... ¡¡¡Y al final fueron 13 años más!!!, pero este viaje me hizo recuperar parte de esa pasión y yo y mis conocimientos (desempolvados debidamente del cajón de los recuerdos) éramos los mejores guías para movernos por esa gran ciudad.

Visitar la melancólica Plaza de los Vosgos o la caótica Plaza de la Bastilla (donde apenas nada hace recordar los acontecimientos del 14 de Julio de 1789), atravesar la Plaza de la Concordia para adentrarnos en los históricos Jardines de las Tullerías o visitar el Museo del Louvre (con toda la historia centenaria que guardan sus muros) ofrece sensaciones que no son fáciles de expresar porque todo en ese viaje tenía un trasfondo histórico que conocía. Por ello, si un día visito Londres o Roma seguramente no me lleve la misma sensación de ellas.

París tiene mucho atractivo. Recomiendo un paseo en barco por el Sena al atardecer o ya de noche para comprobar la luminosidad de los monumentos, adentrarse en el patio interior del Palais Royal donde parece que se ha parado el tiempo, detenerse sin prisa a degustar un crep en una de las muchas creperías que hay al sur del Sena o divisar toda la ciudad desde lo alto del Arco de Triunfo (que es más grande de lo que parece) o desde la Torre Eiffel aunque no decidas subir al último piso. Y por supuesto, si visitas el Museo del Louvre no lo hagas al final de la jornada y con los pies agotados porque es inmenso y merece toda tu atención. Cualquiera de esas estampas habrá valido tu viaje porque estoy seguro que te costará olvidarlas durante muchos años.

En mi caso, un viaje especial a mi propio pasado que logré disfrutar a tope. Siempre he pensado que en los lugares especiales con momentos especiales se queda una parte de ti, cuales cenizas de los muertos que tras salir del crematorio son repartidas por el suelo, algo similar digamos pero en plan mucho más optimista. En París estoy seguro de que quedó algo de mí, solo que por esa vez juré regresar. Lo prometido es DEUDA.

Así que, à bientôt, Paris!

miércoles, 12 de enero de 2011

El AMOR según Campanella

Aquí estoy, lo prometido es deuda, y tras ver el grueso de la filmografía del director argentino Juan José Campanella me dispongo a realizar una pequeña sinopsis sobre el principal responsable del buen momento que atraviesa el cine que nos llega desde las orillas del Río de la Plata.

Desde hace unos años Argentina es mundialmente reconocible por la gran cantidad de futbolistas que reporta a nuestra Liga, por las salidas de pata de banco del Pelusa, por su inconfundible clase política (que se me entienda bien, xD) o por su inestable economía. La mayor parte de las noticias que vemos o escuchamos referentes a aquel país no son buenas, pero bien es sabido el nivel intelectual de su clase media y que ha suministrado a la Cultura universal unos cuantos referentes. Pues bien, creo que es hora de subir a Juan José Campanella al Olimpo cultural del nuevo milenio. Y ganar un Oscar no es que sea difícil, sí lo es en cambio emocionar a la vez a muchísimos espectadores de todo el mundo y Campanella no me cabe duda de que lo ha logrado.

Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959) prosiguió sus estudios audiovisuales en EE.UU. y fue allí donde forjó su carrera de director con sus primeros proyectos (el más conocido es "El niño que gritó puta"). Sin embargo, ya en los años 80 le rondaba la idea de filmar una película con alma argentina a través de una historia de amor que abarcara varios años, y es así como llegó su primer gran éxito: "El mismo amor, la misma lluvia".

El mismo amor, la misma lluvia (1999)
La trama se centra en Jorge Pellegrini (Ricardo Darín), una joven promesa de la literatura argentina que vive de los cuentos románticos que escribe para una revista. Se enamora de Laura (Soledad Villamil) y lo mejor de la película es que podemos observar lo cambiante de su relación a lo largo del tiempo, sus encuentros y desencuentros a lo largo de casi 20 años mientras la dura realidad política y social del país va incidiendo en su propia realidad como personas.
Esta cinta supone la primera colaboración del director con Darín y ya es perceptible la química entre el actor y una aún joven Soledad Villamil. Pero no sólo están ellos delante de la cámara pues también aparece por ahí su otro actor fetiche, el espigado Eduardo Blanco, además de otros secundarios de solvencia que dan a la película un nivel actoral estupendo.
Francamente creo que éste es el mejor personaje que ha hecho Darín para Campanella. En palabras del director, "Jorge Pellegrini no deja de ser la personificación de esa Argentina que se embriaga de esperanzas para acabar hundida de nuevo, con las alas cortadas, como en una montaña rusa de espectaculares ascensos y dramáticos descensos".
Vemos cómo todos ellos cambian y cómo sus dignidad se achica con los años, pero no menos cierto es que pese a todo no falta el humor, a veces un poco cínico, la ternura, la sonrisa, mientras nos hace reflexionar sobre lo que significa madurar y enfrentarnos a nuestros propios miedos en la vida. Una historia pequeña pero con alma y poso que a mí me supo a cálida tormenta de verano (haciendo honor a su hermoso título).
Como curiosidad "El mismo amor, la misma lluvia" se exhibió en las pantallas de cine españolas tras el rotundo éxito de "El hijo de la novia" pese a ser un par de años anterior, pero es la que marca sin ningún género de dudas el estilo que caracteriza a la filmografía del director bonaerense y su cine de personajes.



El hijo de la novia (2001)
Sin discusión éste gran éxito de crítica y de público fue quien dio a conocer a su director en España. Además, la película obtuvo una nominación al Oscar como Mejor film de habla no inglesa. Un rotundo éxito para una película redonda y muy popular que ya foma parte de las filmotecas más selectas.
Se trata de un drama con tientes de comedia agridulce en el que seguimos el día a día de un hombre divorciado de mediana edad (Ricardo Darín) con muchas preocupaciones y cómo la decisión de su padre (un fantástico Héctor Alterio) de casarse por la Iglesia con su madre enferma de Alzheimer (idem Norma Aleandro) le hace replantearse sus prioridades.
Realmente estamos ante un canto al amor sin condiciones donde la sombra de ese padre enamoradizo y esa madre que ha perdido la memoria siempre está presente. Diálogos labrados en hilo de oro para hablarnos de las expectativas que ponen los padres en nosotros, del miedo al compromiso, de priorizar en la vida o del valor de los recuerdos (ese restaurante que guarda las mejores estampas familiares), pero sin rehuir tampoco una crítica mordaz a la Iglesia o al capitalismo en tiempos de crisis. Y todo ello, por supuesto, contado con ironía y sentido del humor mientras que la guinda en esta ocasión la pone Ángel Illarramendi con una banda sonora que nos hace zambullirnos en lo más profundo del alma humana.
Una cinta genial, como digo, y que gana mucho en un segundo visionado por el mero hecho de lo complicado que nos resulta a los de la península "pillar" todos los giros idiomáticos de los actores argentinos. Sólo es afinar el oído... y disfrutar.



Luna de Avellaneda (2004)
No lo tenía fácil Campanella para repetir el éxito de su anterior película, así que en esta ocasión apostó sobreseguro y contó con buena parte del equipo técnico y artístico de aquella. El resultado es una película sobre un club social y deportivo (el Luna de Avellaneda del título) que vivió tiempos de esplendor y languidece ahora por la falta de liquidez y por los cambios en los hábitos de la sociedad argentina del comienzo de milenio.
El argumento se centra en los miembros de la junta directiva mientras se nos narra a su vez los problemas del club y su pasado esplendoroso. El personaje de Darín (similar al de "El hijo de la novia") sirve de hilo conductor de la historia y se acierta al introducir un interesante debate sobre si el dinero puede comprar los sentimientos de toda una generación cuando los diversos socios deben votar la venta del Luna de Avellaneda para pagar las deudas contraídas con el Ayuntamiento.
Un lienzo de personajes y de sentimientos correcto pero con el inconveniente de su exceso de metraje y de que si ya has visto las películas anteriores del director te puede saber  a ya visto. Demasiados lugares comunes y demasiada trama paralela que no consigue plenamente reforzar la idea central de la película pero que cuenta con un buen final y unos créditos de cierre con un finísimo humor.

Vientos de agua (2006)
Su siguiente proyecto fue para Tele5, una miniserie de gran presupuesto que no tuvo la acogida de público que sus responsables hubieran deseado. Una mala planificación por parte de la "cadena amiga" llevó a que la propuesta fuera retirada antes de emitirse todos los episodios y sólo a raíz de su venta en DvD es cuando esta gran producción ha podido llegar a todos los hogares.
Estamos ante una miniserie de gran calidad técnica donde todo gira entorno a un guión sin fisuras por el que se desliza una interesantísima retahila de personajes. La historia que nos cuenta es la de un joven minero asturiano (Ernesto Alterio) que debe emigrar a Argentina para iniciar una nueva vida en los años 30 y también la odisea de su propio hijo (Eduardo Blanco) que, obligado por la crisis de su país en el 2001, marcha a Madrid en busca de un mejor porvenir.
Dos épocas, sí, pero la misma emoción para hablarnos de lo que conlleva dejarlo todo y cómo pese a ese viaje temporal el mundo no ha cambiado tanto. Un relato cargado de esperanza, ternura, humanidad y también dolor, con grandes escenas para retratar lo cotidiano y un último episodio magistral que ha quedado desde ya para el recuerdo.
Campanella reconoce que es el proyecto más difícil al que ha tenido que enfrentarse, pero sin duda la jugada le salió redonda porque "Vientos de agua" cuenta con una larga legión de fans (me incluyo) gracias a su excelente edición en formato DvD.



El secreto de sus ojos (2009)
A continuación se tomó su tiempo para preparar su siguiente película. En esta ocasión adaptó a la gran pantalla la novela de Eduardo Sacheri "La pregunta de sus ojos" y el balance final fue una gran acogida de público y crítica, además de su reconocimiento en los Oscar con la estatuílla al Mejor film de habla no inglesa. Campanella volvió a dar en la diana de los gustos del espectador pese a que aquí introduce nuevos elementos.
La historia sigue las andanzas de Benjamín Espósito, un jubilado de un tribunal de Buenos Aires (un inmenso Ricardo Darín) que decide escribir una novela sobre un terrible suceso acaecido años atrás y del que fue testigo directo. Pero para ello deberá revivir su propia historia mientras va tomando conciencia de lo que ha dejado atrás y de lo que aún le queda por vivir.
A ese toque policiaco (novedoso en la carrera del director) se une una trama romántica muy bien dibujada: un amor no confesado entre el protagonista e Irene, su compañera de juzgado (una imponente Soledad Villamil), donde las miradas hablan por sí solas. Un guión denso pero con muchísimos detalles donde la amalgama de géneros (thriller, drama, comedia,...) casa a la perfección.
"El secreto de sus ojos" es un relato de perdedores en una Argentina convulsa y una crítica voraz al sistema judicial, pero sobre todo nos habla del poder de los recuerdos y de la búsqueda de la verdad pese a todos los obstáculos del camino. Una película envuelta en una melancolía especial que logra empapar al espectador hasta su acertado desenlace final.
Un nuevo hito del cine argentino que supone también el reencuentro de Ricardo Darín con Soledad Villamil diez años después de "El mismo amor, la misma lluvia", dando continuidad como es óbice a la buena química que ya ofrecían en aquella película.




UN MAESTRO DE LA EMOCIÓN
En uno de los primeros capitulos de "Vientos de agua" decía lo siguiente un anónimo personaje: "Estos 3 verbos rigen la vida de uno: amar, temer, partir". Y si hacemos un repaso a la filmografia del director argentino vemos que la cosa no va nada desencaminada. El amor se manifiesta de varias maneras y así por ejemplo en "El secreto de sus ojos" es el amor no confesado la columna vertebral de su guión o el amor al club de toda la vida que te ha visto crecer para el caso de "Luna de Avellaneda". El temor es la cara B de la moneda del amor y se manifiesta en diversas ocasiones: en "El mismo amor, la misma lluvia" Ricardo Darín reconoce haberlo perdido casi todo por miedo y en "Vientos de agua" Héctor Alterio es a priori incapaz de hacer frente a su pasado cuando regresa a su pueblo natal. Partir es la esencia de "Vientos de agua" porque se ven obligados a hacerlo los dos personajes protagonistas, pero también Ricardo Darín en "El secreto de sus ojos" cuando sabe que su vida en Buenos Aires corre peligro.

Viendo sus trabajos uno se da cuenta de que Juan José Campanella sabe retratar como ninguno la vida del porteño medio (aunque en "El secreto de sus ojos" es la clase más acomodada la que copa el relato) a través de pequeñas historias, sencillas pero engrandecidas por los diálogos y la posición de la cámara tan pegada a sus personajes. Su cine tiene las características de la propia idiosincrasia argentina: es pasional como un tango y melancólico como el bandoneón, pero sabe ser irónico y logra captar como nadie la propia frustración de esa nación tan rica en todo pero ya casi huérfana de esperanza a comienzos de un nuevo milenio.

Juan José Campanella es un experimentado alfarero que sabe madurar sus proyectos, un arquitecto al que se asocian nombres como los de Ricardo Darín o Eduardo Blanco (actores), Emilio Kauderer (compositor), Juan Pablo Doménech y Fernando Castets (guionistas), Daniel Shulman (dir. fotografía) y un largo etcétera.

Puede que dirigiendo capítulos de series norteamericas ("House", "30 Rock" o "Ley y Orden") Campanella se gane la vida, pero volcando todo su mundo en películas como "El hijo de la novia" o "El secreto de sus ojos" se gana sin duda el corazón de los espectadores.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Discriminación positiva, ¿qué es éso?

Hace algunos años, concretamente desde que el de las cejas se instaló en las lujosísimas instancias de La Moncloa, se puso de moda en España el término "discriminación positiva". Mucha gente se quedó estupefacta al ver que ahora había el mismo número de ministras que de ministros o que se iba a intentar enmendar la plana sobre una situación de inferioridad que desde tiempos inmemoriables ha sufrido en sus carnes el género femenino. Y para esto último se intuye que se creó el ya extinto Ministerio de Igualdad.

La situación social de la mujer en España hasta hace bien poquito fue la de hija, madre y devota esposa ; personas auxiliares de todo pero fundamentales también en el día a día de los hombres españoles. Hasta 1933 no ténían permitido el voto y eran casi invisibles ante las autoridades pero no para la Iglesia paradógicamente. Una situación completamente reprochable pero según parece ahora, como en algunas cosas más, hay gente que intenta buscar culpables de aquello.

No entiendo cuando una mujer recibe una remuneración inferior haciendo el mismo trabajo que un hombre y es más, lo considero denunciable. Pero ¿por qué ahora si te presentas a una oposición en la fase de concurso te dan más puntos por ser mujer? ¿y por qué también si eres víctima de la mal llamada "violencia de género"? Son cosas que mi cabeza no entiende; hemos llegado a un punto en que parece que lo que menos importa es la APTITUD y lo más valorable son el sexo y las circunstancias personales. Y ésto es algo que cada vez pasa más en las administraciones locales. Pongamos un ejemplo: si yo me presento a una plaza de Plan de Empleo de bibliotecario en un Ayuntamiento lo más normal es que una mujer (pese a que no sepa ni lo que es la signatura o la CDU) que haya sufrido malos tratos en su entorno familiar consiga la plaza por el mero hecho de sus circunstancias personales. Sí, esto es la "discriminación positiva" señores...

Una cosa es intentar defender los derechos de buena parte de la sociedad y otra es revertir una situación a modo de revancha. Y lo digo por un sector del feminismo que parece ansía dar la vuelta a la tortilla acusando a los hombres (como si todos fueramos creados bajo el mismo patrón) de machistas o dominantes. Pues no señoras/señoritas, están ustedes muy equivocadas. Y lo peor es que esto de lo que hablo lo ha asumido el Gobierno central  como parte de su programa a través de sucesivas acciones.

La invención del Ministerio de Igualdad es interesante en cuanto se puede crear para defender eso mismo, la igualdad, osease, que todos tengamos las mismas oportunidades en todos los ámbitos. Entonces se les olvidó poner el calificativo DE GÉNERO; bueno, nada grave. Pero la trayectoria de este ministerio ha seguido la línea de la "discriminación positiva", muy notoria por ejemplo en asuntos como el régimen de tutelas compartidas o en cuanto a la violencia de género. Zapatero puso una cara joven al frente, la de Bibiana Aído, y su trayectora al frente del ministerio fue un tanto cuestionada. ¿Qué le hubiera costado nombrar a otra mujer sin esa cara constante de enfado?¿o a un hombre, ya puestos (por eso de la igualdad)? .... Pues resulta que ahora el Gobierno se lo ha comido con patatas, será que la Igualdad ya no es una prioridad...

El Presidente dijo en su día que iba a nombrar el mismo número de ministros que de ministras. Y me parece perfecto siempre y cuando sean las personas más idóneas para esos cargos de responsabilidad. Es decir, que a mí me parece fenomenal que haya mayor número de hombres que de mujeres (y a la inversa) si son los más idóneos para llevar cada ministerio, pero ya por decreto dejar bien clarita la paridad se me antoja una estupidez.

El nombramiento de Carme Chacón como ministra de Defensa también fue muy criticado en su día, pero lo veo correcto siempre y cuando cuente con la capacidad y los conocimientos para mandar en un ministerio hasta ahora dirigido por hombres. Pero mucho me temo que esto tiene bastante de golpe de efecto por parte del gobieno de Zapatero. Sí, esos golpes de efecto en los que parece gustarse en demasía este Gobierno y que son criticables porque son  precisamente eso: golpes de efecto.

Lo malo de todo es que se está denunciando una situación histórica real (la discriminación de la mujer) enarbolando la bandera de la Igualdad pero por otra parte se está pasando todo a través del tamiz del género sexual. Es decir, que se quiere aminorar las tradicionales difererencias pero sin quitarnos de la boca las palabras "hombre" o "mujer". Igual  es que en el fondo para algunas cosas sí interesa ser hombre/mujer... El Gobierno y la Administración deberían empezar dando ejemplo. Defendamos la palabra PERSONA, ¿por qué no?


viernes, 26 de noviembre de 2010

Vientos de agua: el espejo del tiempo




Vientos de agua (tv, 2006)
Dir.: Juan José Campanella
Int.: Ernesto Alterio, Eduardo Blanco, Héctor Alterio, Angie Cepeda, Pablo Rago, Giulia Michelini, Marta Etura, Claudia Fontán, Silvia Abascal.


Hace aproximadamente una año, así casi por casualidad, vi en el cine la hipnótica "El secreto de sus ojos", espléndida película protagonizada por Ricardo Darín y magistralmente dirigida por Juan José Campanella. Fue una de esas películas que estuve mascando durante los días siguientes y entonces me apeteció conocer algo más la filmografía del director argentino.

Recordaba haber visto años atrás el inicio de una serie que emitió Tele 5 con el poético nombre de "Vientos de agua" y que tenía una pinta extraordinaria, un drama sobre la emigración en dos tiempos de nuestra historia. Pues bien, la busqué en la biblioteca y me la llevé a casita para poder degustarla pensando que Campanella no iba a fallar tampoco.

Dicho y hecho, una historia cerrada de 13 capítulos que tuve la suerte de poder ver y recomendar a los demás. Algún día espero hacer una pequeña reseña sobre la trayectoria profesional de Campanella (aún debo ver "Luna de Avellaneda"), uno de los mejores directores de cine en castellano que hay en activo y que imprime a sus producciones un sello personal muy marcado, pero eso será más adelante. Ahora mis palabras se van a centrar en esta gran miniserie.

Estamos ante un producto hispano-argentino en formato cinematográfico y pese a que es una serie yo la denominaría más como una pélícula de 16 h. de duración. Un producto muy bien realizado y de gran calidad técnica pero donde lo más importante, por supuesto, es la historia y los personajes que la dan vida. Comencemos.
                                                   
Rodada entre Asturias, Madrid y Buenos Aires, trata los avatares de dos emigrantes. El primero de ellos es un joven minero asturiano que se tiene que marchar por piernas de España si no quiere sufrir la represión de las autoridades en la convulsa Asturias del 34. El segundo es su hijo pequeño, un arquitecto de mediana edad que decide viajar a España a buscarse la vida tras la crisis del Corralito argentino del año 2001. Se van intercalando las historias del padre y del hijo resultando por momentos la misma historia.

Pilar Punzano y Ernesto Alterio
"Vientos de agua" nos habla de la amistad, del fracaso, del triunfo, del amor, de la supervivencia, del miedo, de la desilusión, de los secretos que no revelamos, pero sobre todo habla de esperanza y de la Historia, la pasada, la presente y la futura. En 13 capítulos da para plasmar un sinfín de emociones, pero si quien los modela es un maestro del sentimiento como Campanella sólo cabe pensar en un gran retablo de la emoción. Y no, no es un dramón al uso porque como ya he dicho guarda un mensaje positivo y tampoco falta ese humor sutil que siempre está presente en sus producciones cinematográficas.


Julius y Gemma en el conventillo
Un buen guión tampoco se sostendría sin un competente plantel de actores. Así que el director echó mano de gente contrastada a ambas orillas del Atlántico. En los papeles principales tenemos a Ernesto Alterio, que da vida al emigrante asturiano a lo largo de un cuarto de siglo, y a Eduardo Blanco, impecable como padre de familia que lucha por salir adelante y cuyo rostro es el fiel reflejo de la bondad del emigrante; gran trabajo el suyo. Junto a ellos tenemos al gran Héctor Alterio dando vida y sentido al emigrante asturiano ya anciano que tiene cuentas pendientes con su pasado; su interpretación en el último episodio está más allá del elogio, ¡está asombroso!


Eduardo Blanco y Angie Cepeda
En papeles secundarios destacan las actrices porque en "Vientos de agua" la mujer tiene un papel fundamental como motor de la historia. Nombres como los de las españolas Bárbara Goenaga, Marta Etura, Pilar Punzano y Silvia Abascal, la colombiana Angie Cepeda (delicioso su papel de compañera de piso del Ernesto interpretado por Eduardo Blanco) y la argentina Claudia Fontán (como la sufrida mujer del susodicho Ernesto) dan luz y color a la historia. Tampoco dejaría pasar por alto a Julius y Gemma, los compañeros de travesía del minero emigrante que son acertadamente interpretados por Pablo Rago y Giulia Michelini. Y no me quiero olvidar tampoco de la breve pero estelar aparición del fallecido recientemente José Luis López Vázquez, que tiene aquí una escena poderosa que te remueve las entrañas.



El gran Héctor Alterio en el 1er. capítulo
Por todo ello "Vientos de agua" merece esta reseña y un visionado futuro también. Pocas series o películas se me han quedado tan grabadas en los últimos tiempos y es que Campanella habla con tal franqueza de cosas tan humanas que es muy difícil abstraerse de todo ello o no sentirse reflejado en alguno de los muchos personajes que pueblan esta gran historia sobre la emigración de ida y vuelta y sobre el papel de los recuerdos (concepto fundamental en la filmografía del director) para poder conocer lo que somos y de dónde venimos.  Para abrir el apetito aquí cuelgo el comienzo de la serie, incluyendo por supuesto los soberbios créditos iniciales con su fantástico tema central:





Para terminar haré referencia al maltrato que tuvo cuando se estrenó por tv. Tele 5 la estrenó en Navidades (3 de enero del 2006) en prime time, pero tuvo la genial idea de poner los dos primeros capítulos seguidos, por lo que la gente que madrugaba se desengachó (máxime cuando cada capítulo dura 70 min.) Posteriormente cambió el día y la hora de emisión de los siguientes capítulos, así que no había alma humana que pudiera seguirla, retirándola finalmente de la parrilla sin haberla emitido en su totalidad. La "cadena amiga" ante las críticas que se levantaron aludió que la retiraba para que no fuera pirateada, reconociendo que era un producto más apropiado para sacar en DVD, pero resulta paradógico que fue una serie que contó con mucha publicidad los días anteriores a su estreno y que encima nos la vendían como una serie diseñada a marcar una época. En fín, cosas de una cadena adicta a la telebasura y a series con tan poco ingenio como "Los Serrano" por aquel entonces. (http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Tele/retira/serie/Vientos/agua/elpporgen/20060205elpepirtv_2/Tes)

Rodaje de "Vientos de Agua" en Prieres
Momento del rodaje en Prieres (AS)
El DVD (completito, en 5 discos), éso sí, funcionó muy bien en el mercado español y en Argentina se emitió con bastante más éxito que aquí. Desde Argentina aseguraron que su fracaso televisivo en nuestro país se debió a que toca temas que no nos gustan porque nos podemos sentir reflejados como nación que surtió de emigrantes y que ahora se encarga de recibirlos con toda la problemática que conlleva. Pero yo no creo que sea ése el problema, sólo la falta de tino y de sensibilidad por parte de Tele 5. Ya se dijo que la miel no está hecha para la boca del asno... pues éso.


lunes, 8 de noviembre de 2010

R.Madrid-Atlético: vecino rico, vecino pobre

No contaba con escribir tan pronto, la verdad. El fútbol es uno de los deportes que me gustan y aunque confieso que no me considero de ningún equipo sí tengo ciertas simpatías por alguno de ellos.

Ayer vi el R. Madrid-Atlético de Madrid, un clásico de nuestra liga y dos equipos que simbolizan dos maneras de entender el fútbol y de entender la vida netamente distintas. Reconozco que de pequeño me tiraba más el blanco, cosa que ahora no acabo de alcanzar a entender, quizás porque tenía tirria al Barça, pero no sólo por lo que vi ayer me alegro de no apuntarme a caballo ganador que siempre es lo más fácil, ¿o no?

En primer lugar quiero hacer referencia a lo que ocurrió en el terreno de juego. Sí, un R.Madrid que salió como una moto a abrir brecha en el marcador y un Atlético especulativo, pero ay amigo es que ayer ese hombre de negro la tenía preparada... 1er gol: zancadilla previa Reyes que se tragó el árbitro ; 2º gol: dudo que la caída de Cristiano Ronaldo se pueda considerar falta tras un levísimo contacto ; además, penalty por mano de Xavi Alonso (el balón iba a puerta, brazo despegado del cuerpo) y fuera de juego pitado a Forlán inexistente, se quedaba sólo para encarar a Casillas. Y no, la caída de Di María en el área NO ES PENALTY porque el defensa toca primero el balón. Demasiadas casualidades que en mayor o menor mediada suelen repetirse en esos mismos enfrentamientos...
Cierto es que el Madrid acumuló ocasiones, pero también las tuvo el Atlético, que durante buena parte del partido maniató a los blancos que no tuvieron capacidad para volver a llevar la batuta del juego. En eso me pareció que el Atlético fue bastante superior aunque al final acabó bajando los brazos y el R.Madrid pudo rematar la faena a la contra.

En segundo lugar es vergonzoso cómo nadie dentro del club rojiblanco ha salido a decir nada del arbitraje. Más aún cuando se sigue repitiendo desde hace 2 jornadas con el nefasto arbitraje en Villarreal y el penalty que obvió el árbitro en el Calderón ante el Almería. Vamos que para que piten un penalty a los rojiblancos quiera Dios qué va a tener que suceder. Además, noto cierta desidia en el club, resignación por lo que están padeciendo y poca garra para sobreponerse a todo esto.

Finalizo recriminando la labor del periodismo deportivo español. No sólo porque parece que el resto de deportes (motos, F1 y tenis son la excepción) no pintan nada sino porque aquí quien no es del Barcelona o del Real Madrid no tiene su hueco y tampoco tiene derecho a quejarse. Es lamentable por ejemplo cómo el espacio de deportes de RNE (la radio pública recuerdo) está diseñado en torno a los dos grandes con especial esmero hacia el R. Madrid y ayer, después del partido, ni una sola referencia a la labor arbitral, todo fueron peros para el Atlético no sólo hacia su juego sino también hacia su trayectoria durante los últimos años. Vamos que estaban encantados de reconocerse tan madridistas, no hay palabras!
Algún día espero hacer referencia a las ventajas de base que tienen los dos grandes de nuestro fútbol con respecto a los demás clubes, pero si es que a eso le sumas unos arbitrajes tan sospechosos como el de ayer apaga y vámonos. Qué liga más triste!
Dicen que todo lo que sube baja, pues éso espero.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Jessica Lange: la novia de King Kong


Quienes mejor me conocen sabrán que siento cierta predilección por algunas actrices. Pues bien, hoy toca hablar de una de "las grandes" de Hollywood. Se trata de Jessica Lange (Minnesota, 1949), actriz de calidad que tuvo su etapa de oro en los 80 y comienzos de la década siguiente.
Tras unos inicios como modelo (por entonces estaba casada con el fotógrafo asturiano Paco Grande) dio el salto a la gran pantalla como objeto del deseo de King Kong en el remake que se hizo del clásico en el año 1976. El fracaso del film casi la hizo desistir del mundo de la actuación y tras 3 años en barbecho y aprendizaje interpretativo sorprendió en el musical de Bob Fosse "Empieza el espectáculo", donde daba vida a un ángel.
Luego llegó la película que la situó en el mapa de Hollywood, "El cartero siempre llama dos veces" (otro remake), con la consabida escena del revolcón en la mesa de la cocina con Jack Nicholson. La química con el actor era uno de los puntos fuertes de la película y la carga sexual que imprimió la actriz a su personaje a buen seguro la tentaron a encasillarse en papeles de mujer fatal, pero no, Jessica Lange buscó papeles diversos y al año siguiente (1982) firmó el mejor de su carrera  consagrándose como una de las mejores actrices de su generación al filmar dos películas muy dispares: "Tootsie" (de Sidney Pollack) y "Frances".
El resultado fue sendas nominaciones al Oscar (como principal por la de Graeme Clifford y como secundaria por la de Pollack). Finalmente ganó la estatuilla por esta última interpretando a una joven actriz de telenovela de la que se enamora un "travestido" Dustin Hoffman. Pero aunque por él no ganó, su papel en "Frances" es de los mejores de su carrera y uno de los más destacados de la filmografía norteamericana de los 80. Lange sorprendió a todos interpretando a una actriz del Hollywood dorado que cae en desgracia por sus ideales izquierdistas. Ahí va un pequeño estracto de su impresionante actuación:
(pincha para ver el video)

Durante el rodaje de "Frances" conoció al que sigue siendo su marido, el actor y dramaturgo Sam Shepard, con quien volvió a coincidir en dos de sus siguientes proyectos: "Nuestra tierra" (1984) y "Crímenes del corazón" (1986). Por la primera, un drama rural independiente, consiguió su tercera nominación al Oscar y supuso el inicio de una serie de papeles recurrentes en la filmografía de la actriz, el de mujer rural de carácter fuerte. Entre ambas películas rodó "Dulces sueños", biopic sobre la vida de la cantante de country Patsy Cline y que le reportó una nueva nominación al Oscar (compitiendo otra vez con su coetánea Meryl Streep) en 1985.

Los años siguientes espació algo más sus proyectos al dedicarse más enteramente al cuidado de sus hijos. Fue en 1989 cuando Lange realiza uno de sus mujeres trabajos. Se trata de su papel para "La caja de música", cinta política de Costa-Gavras donde la actriz de Minnesota da vida a una abogada que debe defender a su padre ante la Justicia al ser acusado de crímenes de guerra. Es sin duda un pepel distinto en su filmografía, mucho menos sensual que los demás, un trabajo contenido pero muy rico por el que probablemente merecía el Oscar. Y una grandísima película por cierto.
 
En 1991 trabaja para Martin Scorsese en "El cabo del mierdo", donde comparte planos con Nick Nolte y Robert de Niro. Desde entonces comienza a frecuentar las tablas del teatro y las tv movies pero el destino la reportaría su 2º Oscar (el primero como protagonista) por una cinta maldita que estuvo a punto de no estrenarse: "Las cosas que nunca mueren". Esta película tardó tres años en llevarse a las salas debido a la quiebra de la procuctora Orion y si fuera poco su director, el oscarizado Tony Richardson, falleció a poco de terminarse el rodaje. Seguramente el potencial interpretativo de la actriz ayudó a que la cinta lograra distribuidor y pudiera competir por el Oscar y la rubia norteamericana no dudó a la hora de acordarse de su malogrado director en el discurso de recogida del premio (ver vídeo más abajo).

"Las cosas que nunca mueren" no es una gran película, pero contiene un personaje potente al que pone rostro la actriz. Su Carly Marshall es una mujer egocéntrica, sexy y desequilibrada que debe demostrar el amor a su familia para salvar a su marido de una conspiración militar. Y es aquí donde se percibe todo el potencial sensual de la actriz y su elegancia natural delante de la cámara.
Sólo dos años distan sus papeles en "La caja de música" y "Las cosas que nunca mueren" pero son tan diametralmente opuestos que parecen interpretados por dos actrices distintas en la madurez de su carrera.

Jessica Lang & Armin Müller-Stahl in Music Box
 "La caja de música"

 "Las cosas que nunca mueren" (Blue sky)

 


 

 Gala de los Oscar, 1995

Desde entonces el cine dejó de ser una prioridad para ella, participando casi exclusivamente en producciones independientes o junto a amigos como Michelle Pfeiffer, Anthony Hopkins o Kathy Bates. Apartada de Hollywood distanció sus proyectos y se dedicó a la fotografía (una de sus pasiones) o a representar a la UNESCO como embajadora de buena voluntad en países pobres, sin escatimar tampoco en su apoyo a la campaña contra la guerra de Irak del sr. Bush. En 2002 recibió el premio Donostia en el Festival de San Sebastián y allí no ahorró en reproches a la administración ultraconservadora de su país.
En 2003 se puso a las órdenes de Tim Burton para encarnar a la fiel esposa del anciano protagonista en "Big fish". Una extraordinaria fábula donde la madura actriz brillaba sin a penas articular palabra y donde aparecía especialmente guapa.

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN: Jessica Lange agradece el Premio Donostia.
En San Sebastián, 2002

"Big Fish", de Tim Burton
Ahora vive casi apartada del cine, dejándose ver en ocasionales producciones de bajo presupuesto certificando que el dinero nunca ha sido una prioridad en su dilatada trayectoria profesional. También ha llamado la atención la sospechosa modificación de sus rostro con un exceso de botox (¡es la moda!) que la ha hecho perder sus tradicionales rasgos dulces y adquirir un carácter "achinado" y raro para su edad (61), como se puede ver en la siguiente fotografía al recibir el Emmy hace un año por la miniserie "Grey Gardens".  

Con un Emmy, 2009


Pese a estar apartada prácticamente de los focos siempre podemos recurrir a los buenos papeles que ha realizado aunque no se trate siempre de buenas películas. Una actriz a tener en cuenta que marcó un estilo a finales de siglo donde la elegancia en sus movimientos y la sensualidad que imprimía a sus personajes enamoraban a la cámara, algo que realmente hoy en día se echa bastante en falta en el cine contemporéneo. Y aunque haya acusado más superar la barrera de los 50 que sus coetáneas Susan Sarandon, Helen Mirren o Meryl Streep cabe la esperanza de que nos vuelva a regalar una gran interpretación en una película de primer nivel. 
Filmografía (en negrita sus mejores papeles)

- King Kong (John Guillermin, 1976)
- Empieza el espectáculo (Bob Fosse, 1979)
- El cartero siempre llama dos veces (Bob Rafelson, 1981)
- Frances (Graeme Clifford, 1982)   NOMINACIÓN
- Tootsie (Sydney Pollack, 1982)   OSCAR
- Nuestra tierra (Richard Pearce, 1984)   NOMINACION
- La gata sobre el tejado de zinc caliente (tv) (1984)
- Dulces sueños (Karel Reisz, 1985)   NOMINACION
- Crímenes del corazón (Bruce Beresford, 1986)
- Norte lejano (Sam Shepard, 1988)
- Cuando me enamoro (Taylor Hackford, 1988)
- La caja de música (Constantin Costa-Gavras, 1989)   NOMINACION
- Los hombres no abandonan (Paul Brickman, 1990)
- El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991)
- O Pioneers! (tv) (1992)
- La noche y la ciudad (Irwin Winkler, 1992)
- Las cosas que nunca mueren (Tony Richardson, 1994)   OSCAR
Instinto maternal (Stephen Gyllenhaal, 1995)
- Rob Roy: la pasión de un rebelde (Michael Caton-Jones, 1995)
- Un tranvía llamado Deseo (tv) (1995)
- Heredarás la tierra (Jocelyn Moorhouse, 1997)
- Relación mortal (Jonathan Darby, 1998)
- La prima Bette (Des McAnuff, 1998)
- Titus (Julie Taymor, 1999)
- Nación Prozac (Erik Skjoldbjærg, 2001)
- Normal (tv) (2003)
- Anónimos (Larry Charles, 2003)
- Big fish (Tim Burton, 2003)
- Flores rotas (Jim Jarmusch, 2005)
- Llamando a las puertas del cielo (Wim Wenders, 2005)
- El libro mágico (Joshua Michael Stern, 2005)
- El viaje de nuestra vida (Christopher N. Rowley, 2006)
- Sybil (tv) (2007)
- Grey Gardens (tv) (2009)
De próximo estreno:
- The Big Valley (Daniel Adams)
- The Vow (Michael Sucsy)