martes, 17 de mayo de 2011

Ruedo patrio

Que sí, que ya me he dado cuenta, que estamos en campaña electoral. Que el día 22 elegimos a nuestros representantes en Ayuntamientos, Diputaciones y Comunidades Autónomas y que la maquinaria propagandísticas de partidos y partidillos carbura a mil por hora. Que hay que ir a votar porque dicen que si no vas no tienes luego derecho a quejarte, que es un acto de buen ciudadano y demás... Que sí, que todo éso ya lo sé. Pero, ¿que motivos me ofrecen para que pierda el tiempo en salir de casa e ir a un edicicio lleno de gente a meter una papeleta en una urna de cristal?

  








En España estamos buenos para acumular motivos que nos hagan perder el tiempo de esa manera. Cuesta creer que haya un país más lleno de vividores y maleantes a cuesta del erario público que éste. Y ojo, no generalizo porque reconozco que hay mucha gente entregada a su pueblo o región y que se acerca al mundo de la política con las intenciones intactas, faltaría más...

Pero lamentablemente en España impera la acumulación de cargos públicos, el enchufismo y la perpetuación en el sillón del poder sobre cualquier otra cosa. Las campañas electorales no duran sólamente 15 días sino que a lo largo de todo un año tenemos que aguantar los insultos entre partidos, la manipulación y las promesas que nunca se van a cumplir, mientras que el bien común va quedando arrinconado en beneficio de intereses partidistas o de un provechoso porvenir para unos cuantos.

En realidad uno tiene la sensación de que los ciudadanos sólo contamos en estas fechas, cuando rifamos la llave que abre el panal de rica miel. Estamos hartos de oir hablar de tramas de corrupción, de ver esos baños de multitudes donde impera la mentira y el engaño y de comprobar que el respaldo electoral lo justifica todo. Es lícito que cada persona tenga una ideología política, por supuesto, pero no nos merecemos que personajes tan patéticos como la sra. de Cospedal (sí, esa especie de Sarah Palin de la meseta, tan devota y calculadora ella), el sr. Camps o Pepiño Blanco, por poner sólo unos ejemplos, usurpen páginas de periódicos o minutos en radio y televisión a costa nuestra.

La política es un circo macabro que mueve cantidades ingentes de dinero, el dinero de todos. Aquí vale eso de "donde digo digo, digo Diego" porque sabes que hay gente a quien vas a poder seguir engañando. La confrontación es un espectáculo lamentable que tiene su tregua cuando de subirse el sueldo se trata y, si no, trae que echo mano de hemeroteca porque la crisis que vivimos no parece afectar a la clase política española; ¿por qué será...?

Yo aplaudo a aquellos políticos que son capaces de priorizar los intereses de su pueblo a las consignas de partido, que luchan por el bienestar de sus conciudadanos aunque tengan que enfrentarse a quienes marcan las pautas desde más arriba y que no fabrican electoralismo barato sólo para seguir chupando del bote. También a aquellos que saben reconocer sus errores e intentan ofrecer soluciones antes que criticar al vecino, y a aquellos que son incapaces de usar el "y tú más" para justificar sus actos.

Lamentablemente en el ruedo político español (paradójico que las plazas de toros se usen también para estos menesteres) impera todo lo contrario. La falacia, la palmadita en la espalda y el oportunismo han sustituído a los sanos valores que deberían prevalecer en Democracia. En España la política huele a huevo podrido porque se ha perdido el espíritu que nació con la Transición y ahora es sólo un espectáculo bochornoso en el que casi nadie pierde. Bueno sí, ...perdemos todos.





domingo, 24 de abril de 2011

Que no lo llamen Deportes cuando quieren decir Fútbol

La palabra "clásico" está en horas bajas. Prácticamente se usa para todo: música, cine, moda... Y para el fútbol también, ¡no podía ser menos! Un partido entre el R.Madrid y el F.C.Barcelona es un "clásico", pero ya veremos cómo con el tiempo también es un "derbi", palabra que casi se usa para denominar cualquier partido de cierta rivalidad, y si no tiempo al tiempo.

A quien no le guste el fútbol casi es mejor que no ponga la tele estos días. Estamos en plena vorágine de partidos entre esos dos colosos de nuestro deporte que parecen representar las dos Españas (no exagero), dos maneras de entender la vida en las que tenemos que caber todo españolito de a pié, o eso dicen algunos. Y si no tienes simpatía al menos por uno de los dos eres un rara avis.

Te puede gustar el futbol, a mí me agrada el bueno y lo reconozco. Menos me gusta todo lo que se está montando alrededor de este deporte que no por más visto o por contar con más seguidores es mejor que los demás, recuerdo. Pero el caso es que por H o por B el fútbol se ha metido en nuestras casas y en nuestras vidas de manera obligatoria y buena culpa de ello lo tiene el actual periodismo que se hace en este sufrido país.

Hablar de periodismo deportivo no es completamente exacto, sería más apropiado hablar de periodismo "futbolero" e incluso de "periolistos" para determinados casos. Encender la tele y ver la sección de deportes (de risa el titulillo ya) de cualquier informativo te puede remover las tripas con el show que son capaces de inventarse. El caso es hablar de fútbol, pero no todo club les vale: hay que hablar del Madrid, hay que hablar del Barça y hay que hablar de sus piques y sus polémicas; cualquier otro equipo es una comparsa en este teatrillo de títeres. Así que en el caso, por ejemplo, de Antena 3 o de Cuatro, es muchísimo más importante hablar de la rueda de prensa de Mourinho (cualquier cosa que diga -o no diga- será noticia), del color de las zapatillas de Cristiano Ronaldo o de cualquier otra pijotería que de una final de Copa de balonmano o de rugby, por poner sólo unos ejemplos. Además te lo deberás tragar con toda su supuesta gracia y con todo su buenrollismo altisonante, no te quedará otra.  ¿Y cuantas veces hemos visto en la tele las imágenes de mamporros, peleas y asombrosas caídas -en cualquier deporte, eso sí- pero no somos capaces de recordar el nombre del último ganador de la Liga de Fútbol Sala o los resultados de la última Vuelta a España? El morbo por el morbo, la versión deportista del programa de Jorge Javier Vázquez, ¿o no es así?

Así y con todo no es de extrañar que el resto de deportes no tengan cabida en periódicos o televisiones. E incluso dentro del fútbol hay diversos estados donde sólo dos clubes son muy ricos y los demás cada vez son más pobres o al menos eso me da que pensar. Una diferencia económica y también de trato que se palpa a leguas. ¿Será porque los medios de comunicación están haciendo de manera continua la campaña de socios al Madrid y al Barça?

Tanto bombo y platillo al fútbol está llevando a que la actual crisis económica se cebe aún más con otros deportes. Muy pocas empresas o particulares parecen querer poner un duro en ellos porque no garantizan rentabilidad, porque no tienen eco, y eso se está notando muchísimo de unos años a esta parte. Son deportes "invisibles" en el cada vez más frívolo y amarillista ruedo deportivo español. Así que no nos engañemos, o mejor, que no nos engañen. Pan y fútbol en pleno siglo XXI.

jueves, 14 de abril de 2011

Sentirse en casa

Hace unos días la vieja estación de trenes de Gijón echó el cierre para siempre. Dicen que van a derribarla para hacer pisos, así que han construído un nuevo edificio donde confluyen también los trenes de FEVE y de RENFE. Mucha gente parece quejarse de lo lejos que pilla ésta del centro y de que para casi cualquier cosa ya debes estar cogiendo un autobús, y cierto es que no les falta razón...

La vieja estación gijonesa era casi un emblema, un arco a través del cual se te abría el centro de la ciudad, con su bullicio y todo su tráfico. Llegar a Gijón a través de las vías del tren (o de la autopista, que casi parecía que se las iba a tragar) tenía un cierto halo de nostalgia. Te dabas cuenta sin dudarlo de que estabas entrando en una ciudad industrial y con una gran tradición ferroviaria, una ciudad algo consternada por un pasado que hace un par de décadas parecía mejor pero que en los últimos tiempos se ha visto obligada a transformarse.

Esa estación es una de las cosas que antes aprendí de Gijón, un punto de referencia. Por aquel Septiembre de 1999 me llamó poderosamente la atención esos trenecitos casi turísticos que por entonces tenían compartimentos. Tanto ruido y vayvén parecía que en cualquier momento podía acabar en un descarrilamiento no deseado y ese paisaje tan degradadamente industrial para viajar a Candás me resultaba muy llamativo.

Así que sobre todo desde el 2005, comencé a frecuentar esa estación y a subirme en ese tren aunque ya a penas fuera compartimentado. Entonces la cercana calle Corrida, la más representativa de la ciudad, se me abrió de par en par, así como la zona de la playa de San Lorenzo con su iglesia de San Pedro ahí pegadita, los recodos de Cimadevilla con su Elogio que todo lo ve, el paseo de Begoña que guarda cierto aire burgués y el puerto deportivo con sus numerosos mastiles y sus lujosísimas barquitas. El paseo siempre lleva a sentarse a tomar un buen café aunque tratándose de Gijón en terraza sabe mejor y la sidra también, por supuesto.

Gijón en compañía se disfruta muchísimo más, hay cientos de cosas por hacer y descubrir en una ciudad que invita al paseo y a contemplar cómo se pierde el mar en el horizonte o cómo se esconde el sol tras la silueta de las instalaciones de la vieja ENSIDESA. No hace tanto que es un lugar familiar para mí, pero por contra parece que lo conozco desde hace muchísimo tiempo. Una ciudad que son varias ciudades a la vez y que oxigena mi mente cuando la piso con su chute de recuerdos que no parecen dispuestos a abandonarme. Vivir durante 1 año en la capi de la Costa Verde es muy poco tiempo, lo sé, pero el caso es saber disfrutrarla y que te deje huella. Y muy pocas ciudades alcanzan a conseguirlo de esa manera.

viernes, 25 de marzo de 2011

El triunfo de la ilusión vistió de amarillo

De acuerdo en que el fútbol es el deporte rey, pero no siempre es así ni por supuesto en todos los sitios. En Aranda de Duero tras años y años de malos tragos en eso del balompié volvió a encenderse la chispa del balonmano, un deporte cultivado especialmente en el ya desaparecido Colegio Virgen de la Viñas, la verdadera cantera de balonmano en la Ribera del Duero.

Estamos hablando de los primeros años del siglo XXI y del Club Bm. Villa de Aranda, una entidad creada a la sombra del recuerdo de los Gromber o Torremilanos que en los años 80 y primeros 90 atrajeron bastante gente al balonmano en la ciudad. Así que partiendo de la 2ª División (categoría regional), el equipo fue creciendo hasta realizar ya en 1ª División una magnífica temporada 2002/2003.

La capital ribereña se volcó entonces como nunca en la organización de la primera eliminatoria de Fase de Ascenso. Y es que probablemente se trate de la revolución deportiva más importante que han visto las calles de la ciudad en muchísimo tiempo. El pabellón a rebosar (unas 3.000 personas) y todo el colorido necesario para ayudar al entonces Suministros Industriales Weimar a conseguir la meta del ascenso a Div. Honor B (la categoría inmediatamente por debajo de Asobal). Una meta que significaba para la ciudad tener mayor eco a nivel nacional y para el club el hecho de poder codearse con equipos como Alcobendas, Pozoblanco, Torrevieja o los ya desaparecidos Oviedo Naranco o Algeciras.

Acabada esa primera eliminatoria como líderes la empresa se trasladó a Huesca y allí la fortuna pareció jugarnos una mala pasada. Si es difícil que te metan un gol de falta directa con el tiempo a cero éso fue precisamente lo que ocurrió, dejando desolados a las decenas de aficionados que se habían desplazado hasta Aragón aquel fin de semana de Mayo porque el empate final dejaba al equipo sin el sueño del ascenso. Ya sólo nos quedaba una eliminatoria directa con un equipo de Div. Honor B, el Elda, y la empresa se antojaba realmente complicada pero no imposible.

Plantilla de la temporada 04/05
La ida, en Aranda, permitió al Weimar cosechar una exigua renta de 2 goles a defender en la vuelta. Pero la movilización balonmanística en la Ribera fue de las que hacen época y la gente que se trasladó a tierras alicantinas pudo saborear la gloria tras un partido de muchísimo sufrimiento pero de final inesperado. Aquel 31 de Mayo de 2003 quedará para los anales como la hazaña más memorable del deporte arandino porque es casi un milagro igualar una eliminatoria cuando a falta de 5 minutos para el final pierdes de 7. La consigna era no bajar los brazos y presionar a tope para robar balones. La fé ciega del equipo hizo el resto: un gol de Chomin a escasos segundo del final puso al equipo sólo dos goles por debajo y gracias al valor doble de los goles marcados fuera de casa el ascenso ya era una realidad. Fue lo que se llegó a conocer en Aranda como el "milagro de Elda"(retransmisión íntegra del partido por Onda Cero).

Tocaba preparar el estreno en Div. Honor B y el equipo entrenado por Carlos Colmenero tenía el reto de la permanencia y de seguir creciendo como club. El apoyo recibido de toda su numerosa afición tenía premio: ver pasar por el Príncipe de Asturias a superplantillas como Alcobendas o Torrevieja. Pero el equipo se hizo fuerte en casa y no pasó especiales apuros para salvarse del descenso. La temporada siguiente (04/05), ya con extranjeros en la plantilla por primera vez en nuestra corta historia, tocaba asentarnos en la categoría; y precisamente éso es lo que ocurrió, mientras en el horizonte la incertidumbre asomaba por la pérdida del principal patrocinador.

El Príncipe un sábado cualquiera
Finalmente pasaron los nubarrones y la empresa Artepref se convertía en el principal sponsor de la entidad, corroborando su apuesta por el deporte de Aranda y prometiendo una importante inyección económica a cambio de no traicionar los valores del club de modestia y un altísimo componente de identificación con la afición. Entonces empezaron los años de vacas gordas: una vez asentado el equipo en la categoría la idea era dar un paso más y meter la cabeza para luchar por el ascenso a Asobal con plantillas más poderosas económicamente. El cambio de patrocinio significó además modificar los colores de la indumentaria: el  pantalón azul por el naranja pero manteniendo la camiseta amarilla como principal emblema.

De todas formas, tal cambio supuso una pequeña crisis en el club ribereño. Carlos Colmenero, el artífice del crecimiento del equipo, dejó su cargo de entrenador muy avanzada la temporada 06/07. Parecía que el proyecto se hacía incontrolable mientras se cocía el debate en torno a la profesionalización institucional del club. Lo que había empezado como una entidad pequeña creada por cuatro amigos requería ahora muchísima más dedicación e infraestructura, además de un proyecto serio de cantera debido a lo caro que resulta en estos tiempos mantener una plantilla compuesta por extranjeros  o ex-Asobal.


Alberto Miranda, el eterno capitán
 
La temporada siguiente, la 07/08, fue por números la más brillante de todas. El equipo supo reponerse a la grave lesión del motor del equipo, el central Diego Camino, para firmar victorias muy cómodas y seguir la estela de los mejores pese a un comienzo algo dubitativo. Finalmente el Ciudad Encantada de Cuenca fue quien ascendió a Asobal, pero el Artepref logró ilusionar a su afición tras plantar mucha batalla y quedarse casi como quien dice con la miel en los labios. El entrenador croata Nikola Milos impuso su estilo de juego de largas posesiones, lanzamiento exterior y defensa férrea, todo lo contrario a lo que estaba acostumbrada la parroquia local. Sin embargo, parece que su sistema no convenció a la mayoría y, tras dos buenas campañas, Milos deja el testigo a Iñaki Aniz en el verano de 2009.

El técnico navarro vino como una apuesta personal de la Directiva al ser un gran conocedor de los jóvenes talentos del balonmano nacional. Con él regresaron las defensas abiertas y el juego rápido, ese plus que parece siempre necesitar el club para conectar con su afición y que había quedado algo olvidado. Pero no es menos cierto que desde el boom del ascenso, y como algo lógico, se ha visto reducido el número de espectadores de manera notable, como si los que verdaderamente siguen enganchados fueran los auténticos entendidos en este deporte. La realidad del equipo tampoco es la misma, la crisis económica conlleva su época de vacas flacas y el descenso presupuestario fija como principal granero a la hora de fichar la 1ª División. Conseguir la salvación sin demasiados apuros parece ahora la consigna a seguir... y en esas estamos en esta temporada 2010/2011.

HISTORIAL EN DIV. HONOR B (Actual Div. de Honor Plata)
Temp.              Posición       Pg     Pe     Pp    Dif. goles      Ptos.
03/04                 11º            9       5      16          +5              23
04/05                   9º           13      1      16         -13              27
05/06                  6º            15      5      10          +9              35
06/07                  9º            14      3      13         +32             31
07/08                  4º            16      7       7          +54             39
08/09*                6º            13      4      11         +10             30
09/10                 12º           10      3      17         -59              23
                                 10/11                 10º            8       6       9          +18             22   (clasif. momentánea)
                                 * Liga de 15 equipos.



Miro Barisic, un auténtico cañonero
¿Y el futuro? Pues hoy por hoy pende de un hilo. Una de las mejores aficiones de España puede quedarse huérfana a partir de Junio. El Grupo Gerardo de la Calle (a quien pertenece Artepref) no renueva su patrocinio y pese a que el club parece haber llamado a la puerta de varias empresas la contestación ha sido siempre negativa. Mantener un equipo en División de Plata es muy costoso y conlleva una importante inyección económica porque los sueldos son los que son y los desplazamientos demasiado largos. Parece mentira que grandes empresas que radican en la ciudad como Michelin, Leche Pascual o la farmacéutica Glaxo nunca hayan puesto un duro en este proyecto, pero la realidad es así de simple y así de triste: el balonmano no vende. La crisis en el sector de la construcción obliga a Artepref a tomar esa dolorosa decisión y sólo merece el aplauso por los servicios prestados en todos estos años.


Diego Camino dirigiendo al equipo


El 14 de Mayo nos visita el Barakaldo, es la última jornada, y si nada se tuerce el equipo, que es el segundo que más temporadas consecutivas lleva en la categoría (8), habrá quedado abocado a su desaparición. Atrás quedarán esos sábados vibrantes llenos de nervios, las ovaciones desde la grada, las decepciones (pequeñas, afortunadamente), la cerveza corriendo por el pabellón, los goles de vaselina desde el extremo, los pases inverosímiles de Diego Camino, las paradas de Alberto Miranda, los goles al contragolpe que parecía meter la afición, los latigazos de Miro Barisic o de Thomas Kavolius, las polémicas arbitrales, las retransmisiones por la radio, los comentarios en la calle, etc, etc. En definitiva, habrá acabado la fiesta del balonmano.

No hace tanto la ilusión, pintada convenientemente de amarillo, se apoderó de toda una ciudad con una multitudinaria fase de ascenso. Después llegó la gloria de manera inesperada para hacerse más bella y durante varios años el balonmano de calidad y la emoción, siempre la emoción. Parecía que había llegado para quedarse, que incluso algún día podíamos ver balonmano de Asobal. Sin embargo, hoy el destino se ha antojado depararnos otra cosa. El proyecto puede que se haya hecho demasiado grande como para seguir manteniéndose en una tierra donde la iniciativa privada no es fácil de encontrar. Se demanda balonmano como alternativa a unos sábados aburridos que ya no volverán a ser los mismos porque son muchos los niños que se inician en este deporte y muchas las familias enteras que sacaban sus abonos para no perderse este espectáculo único.

El mayor activo del Villa de Aranda, su afición, envidiada durante una década por toda la España balonmanística, está a un tris de quedarse sin equipo. Y la gente se preguntará: ¿para qué tanto esfuerzo? ¿el más absoluto de los silencios acabará por merendarse al bullicio sabatino en el Príncipe de Asturias? Igual nos cuesta ahora imaginarlo, pero todo puede quedar muy pronto en algo que resultó precioso mientras duró. Llegó la hora de echar el cierre al particular teatro de los sueños de la capital ribereña.


miércoles, 2 de marzo de 2011

Soplan vientos del desierto

El tiempo dirá si 2011 es una fecha clave en el devenir de una pequeña porción de nuestro planeta. Me refiero al norte de África y los países de Oriente Próximo, sacudidos estos días por revueltas, manifestaciones y revoluciones varias que podemos seguir a través de los medios de comunicación de masas y también a través de las redes sociales, el último grito de este gran invento llamado Internet.

Resulta fascinante cómo una población mayoritariamente joven es capaz de movilizarse de esa manera alentada por sus propios anhelos de libertad hasta acabar por tumbar décadas y más décadas de autoritarismo y corruptela. Pero bien es cierto que el mundo árabe no es uniforme, tiene estratos de tiranía y además son países extremandamente heterogéneos, alguno de ellos incluso con escasa identidad nacional, donde convive la paradoja de la opulencia de algunos frente a la falta de los más mínimos de los derechos de casi todos. De ahí precisamente las diferencias por ejemplo entre la "primavera" tunecina y el caos propio de guerra civil que estos días se vive en Libia.

Probablemente las raíces de todo este asunto se hayen en la falta de perspectivas de progreso para los ciudadanos de esas naciones: gente mayoritariamente joven, muchos de ellos con una gran preparación, pero sin empleo y que no encuentran ningún futuro dado que el poder político y económico sigue en manos de quienes ya lo ostentaban hace 50 años. La clase dirigente se ha lucrado de su estatus y, gracias también a los recursos naturales tan suculentos de estos países, ha logrado tejer poderosas alianzas con las grandes potencias internacionales, verdaderos sostenes de estos regímenes trasnochados frenadores a su vez del temible islamismo radical. Una especie de "statu quo" bien visto por Occidente ante la necesidad de no enfrentar más al mundo árabe con Israel y que ha tenido su mayor exponente en el Egipto de Mubarak, verdadera bisagra en esa complicada parte del mundo.

Algo está cambiando. Pero el futuro es incierto: las ganas de Democracia (sinceras o no tanto) deberán hacer encaje de bolillos con el peso de la tradición (con un fortísimo ingrediente religioso) y con los propios intereses económicos de las potencias internacionales que deben dirimir ahora si es mejor o no que el poder económico de estos países pase a ser controlado por el propio pueblo. También está presente la pregunta que todo el mundo se hace: ¿el islamismo radical acabará por hacerse fuerte con la nueva situación? Hasta ahora se le había mantenido a raya, pero es pronto para saberlo, un riesgo con el que habrá que lidiar.

Nos hemos cansado de oír estos días dictámenes de la ONU, de los EE.UU. o incluso de países europeos a título particular, pero lo que debe quedar claro es que los propios tunecinos, libios, egipcios o yemeníes son quienes deben elegir su propio destino, sin injerencias externas. Cualquier asesoramiento internacional es válido, pero no deben ser los propios ciudadanos quienes paguen el pato de que no se hayan cumplido los dictámenes internacionales por parte de estos gobiernos cuasiteocráticos que se han apoderado de todo. Los intereses económicos internacionales deben quedar al margen de cualquier decisión, lo importante ahora es configurar un proceso de transición que garantice los derechos fundamentales y la estabilidad política, a la vez que  intente solventar su maltrecha economía después de días y días de revuelta y paralización total.

El mantenimiento de dictaduras aliadas de Occidente es  una herencia de la Guerra Fría, un error que hemos permitido durante demasiado tiempo. Ahora es cuando debe prevalecer la voluntad popular, con un apoyo internacional sin fisuras y con una sola voz. No se puede permitir que el mundo desarrollado siga viendo a estos países como meros productores de petróleo o de gas natural, nos estaríamos equivocando de lleno. Volver a tropezar en la misma piedra no hay duda de que podría tener consecuencias inimaginables para estas naciones y, colateralmente, para España y el resto de países europeos aledaños al Mediterráneo. Todos nos jugamos demasiado en esta partida de cartas.


lunes, 21 de febrero de 2011

And the Oscar goes to...: mis apuestas

Este domingo día 27 se celebra una nueva edición de la entrega de los premios más famosos del mundo. Una gala habitualmente eterna pero repleta de glamour, megaestrellas y bastante frivolidad, para qué nos vamos a engañar.

Las estrellas del pasado han sido sustituídas por guaperas y muñequitas de porcelana, aunque tampoco faltan los auténticos actores/actrices que ya saben que si quieren lucir su talento deberán refugiarse en la TV o en el cada vez más en alza cine independiente. Es gracioso comprobar cómo hay diversas "eminencias" que siempre se dejan ver en este sarao y en otros de similares características, como si su vida social fuera lo fundamentel porque el resto del año no hay quien les vea en pantalla... Pero claro, qué precioso es salir rodeado de flashes y admiradores mientras dejas ver tu preciosa espalda a la vez que lanzas besitos a quien te jalea desde el otro lado de las vallas, como si lo realmente importante de tu aparición es dejar bien clarito que te queda fenomenal el Versace color lila. Acabáramos!

No quiero irme por las ramas, así que sabiendo que en los últimos tiempos la película que más me gusta del año no es ni nominada me dispongo de una vez a hacer mi predicción en la principales categorías. Aviso que no digo lo que me gustaría que sucediera sino lo que creo que puede pasar, porque realmente la gran mayoría de las películas a concurso no las he visto todavía. Así que ahí lanzo mi predicción:

MEJOR PELÍCULA
 -Cisne negro
 -The fighter
 -Origen
 -Los chicos están bien  
 -El discurso del rey      OSCAR
 -127 horas
 -La red social
 -Toy Story 3
 -Valor de ley
 -Winter´s bone
     * Realmente me encantó El discurso del rey. Si no gana se lo llevará entonces La red social, película demasiado fría para mi gusto. Las demás, sin opciones, aunque The fighter tiene la importante baza de sus actores, pero como drama pugilístico no aporta nada nuevo y es extremadamente convencional.

MEJOR DIRECTOR
 -Darren Aronofsky (Cisne negro)   
 -David O. Russell (The fighter)
 -Tom Hooper (El discurso del rey)
 -David Fincher (La red social)      OSCAR
 -Joel Coen y Ethan Coen (Valor de ley)
     *A David Fincher parece que se lo deben. Sólo un director con escaso currículum como Hooper se lo podría arrebatar.

MEJOR ACTOR
 -Javier Bardem (Biutiful)
 -Jeff Bridges (Valor de ley)
 -Jesse Eisenberg (La red social)
 -Colin Firth (El discurso del rey)    OSCAR
 -James Franco (127 horas)
     *Colin Firth está magnífico, además hace de rey, estuvo nominado el año pasado, la crítica le ha apoyado durante toda la carrera... No vale pensar que no ganará.

MEJOR ACTRIZ
 -Annette Bening (Los chicos están bien)
 -Nicole Kidman (Rabbit hole)
 -Jennifer Lawrence (Winter´s bone)
 -Natalie Portman (Cisne negro)     OSCAR
 -Michelle Williams (Blue Valentine)
     *Está claro que este año ganará una actriz de reconocido prestigio y eso no siempre ocurre. Portman parece que está magnífica y es la gran favorita, pero hay un sector de la Academia que puede votar a Bening, más que nada por prestigio profesional y porque ésta es su 4ª nominación y nunca ha ganado ya que se cruzó Hilary Swank en su camino por partida doble. Salvo sorpresa ganará con justicia Natalie Portman, pero cuidado con la esposa de Warren Beatty que no tendrá ya muchas oportunidades como ésta.

MEJOR ACTOR DE REPARTO
 -Christian Bale (The fighter)       OSCAR
 -John Hawkes (Winter´s bone)
 -Jeremy Renner (The town. Ciudad de ladrones)
 -Mark Ruffalo (Los chicos están bien)
 -Geoffrey Rush (El discurso del rey)
     *La lucha está entre Bale y Rush. Muy bien los dos, pero con la salvedad de que el guión le ayuda mucho más al segundo que al primero porque es sencillamente mejor. Ahora bien, Rush ya tiene su Oscar y Bale se ha llevado de calle a la crítica; además, a los académicos les chiflan los cambios físicos de las estrellas y éste se mete de lleno en la piel de un exdrogadicto con mucho carisma. No hay duda: ganará Christian Bale.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
 -Amy Adams (The fighter)
 -Helena Bonham Carter (El discurso del rey)
 -Melissa Leo (The fighter)        OSCAR
 -Hailee Steinfeld (Valor de ley)
 -Jacki Weaver (Animal kingdom)
     *La pelea parece que se cierra en torno a  Leo y la niña Steinfeld, pero cabe cualquier sorpresa. Apuesto por la primera porque tiene una caracterización muy fuerte (y no lo digo solo por sus mechas) y porque es muy respetada desde que hace dos años la nominaron al Oscar. La chavala me parece demasiado joven para ganar, dudo que se atrevan a dárselo. Y ojito con Amy Adams porque con ésta ya lleva 3 candidaturas en pocos años de carrera, pero esta vez con la nominación creo que tiene bastante y su papel resulta demasiado insustancial.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
 -Mike Leigh (Another year)
 -Eric Johnson, Scott Silver y Paul Tamasay (The fighter)
 -Christopher Nolan (Origen)
 -Stuart Blumberg y Lisa Cholodenko (Los chicos están bien)
 -David Seidler (El discurso del rey)       OSCAR
     *Lo normal es que vaya también para El discurso del rey. Sería sorprendente que se lo dieran a Origen, sobre todo si aquella película tiene su noche de gloria.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
 -Danny Boyle y Simon Beaufoy (127 horas)
 -Aaron Sorkin (La red social)          OSCAR
 -Michael Arndt (Toy Story 3)
 -Joel Coen y Ethan Coen (Valor de ley)
 -Debra Granik y Anne Rossellini (Winter´s bone)     
     *En este apartado todavía La red social tiene menos rivales, así que su Oscar prácticamente es un hecho.

MEJOR BANDA SONORA
 -John Powell (Cómo entrenar a tu dragón)
 -Hans Zimmer (Origen)
 -Alexandre Desplat (El discurso del rey)           OSCAR
 -A.R. Rahman (127 horas)
 -Trent Reznor y Atticus Ross (La red social)
     *Es difícil pronosticar siempre en una categoría tan polémica como ésta. Generalmente se junta parte de lo mejor del año con obras de menor calidad de verderos intrusos en la materia; de este modo es como sólo se pueden explicar las victorias tan escandalosas de Gustavo Santaolalla en los últimos años (entre otros). Injusticias a parte quizás ésta sea una buena oportunidad para que gane A. Desplat, sobre todo si su película recibe una gran cantidad de estatuíllas. Si no lo logra puede ser el momento de los compositores de La red social o incluso nuevamente de H. Zimmer. Me mojo y apuesto por el compositor francés, que ya lo iba mereciendo.

Concluyendo, espero que este domingo el triunfo final se lo lleve una película no tanto que me guste sino que al menos merezca la pena pagar los 6 ó 7 euros que cuesta la entrada de cine. Los olvidos de grandes cintas como Antes que el diablo sepa que has muerto, En el valle de Elah, The wrestler (El luchador) o en esta edición de El escritor de Polanski (ni una sóla nominación para ella) no tienen perdón, sobre todo si lo que se premia son medianías como No es país para viejos o Slumdog millionaire. Pero todos ya sabemos cómo se las gastan ahora por Hollywood, donde una buena promoción significa alcanzar la gloria y eso del talento mejor dejarlo para otra mejor ocasión. Que nadie se confunda: Oscar y cine de calidad raramente forman pareja de baile.

Así que Sras. y Sres., hagan sus apuestas...


domingo, 30 de enero de 2011

Una deuda del pasado

Bueno, con este título no es que vaya a hablar de política ni que me haya metido ahora a cobrador del frac, sólo que por estas fechas se cumplen 2 años de un viaje muy especial a la ciudad de París.
A penas comenzado el 2009, año algo especial por otra lado, mi hermano y yo volamos a la "ciudad de la luz" en plan guiri total. Realmente la semana que cogimos fue buena pues no llovió y recuerdo que pocos días antes había caído una gran nevada sobre la ciudad, pero salvo el frío evidente no tuvimos ningún problema mayor para poder recorrer de palmo a palmo todos los rincones de la parte histórica de la capital francesa.

Fueron unos días que supimos aprovechar al máximo porque las caminatas que nos dimos eran de órdago; lo importante era ver cosas, así que aprovechábamos a comer cerca de los sitios que visitábamos dejando ya la cena para el hotel. Por supuesto que los desayunos eran abundantes, como no podía ser menos para poder aguantar toda la intensa jornada y acumular calorías.

París es una ciudad ideal para caminar. Recuerdo no tener ninguna sensación de inseguridad por estar en una gran metrópoli (y por ser guiri), ni siquiera en el metro, que dicho sea de paso tiene mayores frecuencias que el de Madrid. Otra cosa era poder defendernos con el idioma: ni papa de francés, salvo los típicos "bonjour" o "merci beaucoup", así que nos defendíamos en un mal inglés o esperábamos que nos entendieran un poquito en castellano. Para las comidas la cosa era más complicada pues con frecuencia acabábamos pidiendo cosas que no sabíamos qué eran y es verdad, donde esté la comida española que se quiten las demás; demasiada verdurita hervida y con poco sabor o carne con patatas de 2º. El precio ni qué decir tiene que bastante más caro que en España, por supuesto.



Plaza de los Vosgos
 
Cada barrio tiene su encanto: el Marais parece una zona anclada en el s.XVII con sus calles estrechas y edificios abuhardillados. El Barrio Latino es universitario e intelectual, con sus viejas iglesias góticas y sus palacetes dieciochescos. La zona del Palais Royal y la Ópera guarda los recuerdos de un pasado glorioso y los concurridos Campos Eliseos son una avenida comercial y de glamour que acaba confluyendo en la Plaza de la Concordia, el centro neurálgico de la ciudad (y del tráfico también) donde antaño guillotinaron a diestro y siniestro (y no exagero).



Puente de Alejandro III
Visitar París no fue en mi caso antojo de un día. Verdaderamente fue una idea madurada durante años pero nunca consumada, una deuda del pasado, con mi propio pasado para ser precisos. Corría el año 1991 o 1992 y entonces estudiaba el último curso de la EGB. La asignatura que más me gustaba era la de Historia llegando a tal punto que en casa me podía pasar ratos largos mirando la enciclopedia para saber más sobre determinados personajes o periodos históricos. Pero cuando me impartieron el tema de la Revolución Francesa me quedé encandilado con todo y a partir de ahí me puse a rebuscar cosas sobre París: sus monumentos, su urbanismo, su historia en definitiva. Cualquier excusa era buena para saber más: un documental, un libro de la biblioteca o un mapa turístico de la propia ciudad. Todo, absolutamente todo, tenía un trasfondo histórico que me enganchaba. Así que entonces me conjuré visitarla cuando cumpliera los 18....... ¡¡¡Y al final fueron 13 años más!!!, pero este viaje me hizo recuperar parte de esa pasión y yo y mis conocimientos (desempolvados debidamente del cajón de los recuerdos) éramos los mejores guías para movernos por esa gran ciudad.

Visitar la melancólica Plaza de los Vosgos o la caótica Plaza de la Bastilla (donde apenas nada hace recordar los acontecimientos del 14 de Julio de 1789), atravesar la Plaza de la Concordia para adentrarnos en los históricos Jardines de las Tullerías o visitar el Museo del Louvre (con toda la historia centenaria que guardan sus muros) ofrece sensaciones que no son fáciles de expresar porque todo en ese viaje tenía un trasfondo histórico que conocía. Por ello, si un día visito Londres o Roma seguramente no me lleve la misma sensación de ellas.

París tiene mucho atractivo. Recomiendo un paseo en barco por el Sena al atardecer o ya de noche para comprobar la luminosidad de los monumentos, adentrarse en el patio interior del Palais Royal donde parece que se ha parado el tiempo, detenerse sin prisa a degustar un crep en una de las muchas creperías que hay al sur del Sena o divisar toda la ciudad desde lo alto del Arco de Triunfo (que es más grande de lo que parece) o desde la Torre Eiffel aunque no decidas subir al último piso. Y por supuesto, si visitas el Museo del Louvre no lo hagas al final de la jornada y con los pies agotados porque es inmenso y merece toda tu atención. Cualquiera de esas estampas habrá valido tu viaje porque estoy seguro que te costará olvidarlas durante muchos años.

En mi caso, un viaje especial a mi propio pasado que logré disfrutar a tope. Siempre he pensado que en los lugares especiales con momentos especiales se queda una parte de ti, cuales cenizas de los muertos que tras salir del crematorio son repartidas por el suelo, algo similar digamos pero en plan mucho más optimista. En París estoy seguro de que quedó algo de mí, solo que por esa vez juré regresar. Lo prometido es DEUDA.

Así que, à bientôt, Paris!

miércoles, 12 de enero de 2011

El AMOR según Campanella

Aquí estoy, lo prometido es deuda, y tras ver el grueso de la filmografía del director argentino Juan José Campanella me dispongo a realizar una pequeña sinopsis sobre el principal responsable del buen momento que atraviesa el cine que nos llega desde las orillas del Río de la Plata.

Desde hace unos años Argentina es mundialmente reconocible por la gran cantidad de futbolistas que reporta a nuestra Liga, por las salidas de pata de banco del Pelusa, por su inconfundible clase política (que se me entienda bien, xD) o por su inestable economía. La mayor parte de las noticias que vemos o escuchamos referentes a aquel país no son buenas, pero bien es sabido el nivel intelectual de su clase media y que ha suministrado a la Cultura universal unos cuantos referentes. Pues bien, creo que es hora de subir a Juan José Campanella al Olimpo cultural del nuevo milenio. Y ganar un Oscar no es que sea difícil, sí lo es en cambio emocionar a la vez a muchísimos espectadores de todo el mundo y Campanella no me cabe duda de que lo ha logrado.

Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959) prosiguió sus estudios audiovisuales en EE.UU. y fue allí donde forjó su carrera de director con sus primeros proyectos (el más conocido es "El niño que gritó puta"). Sin embargo, ya en los años 80 le rondaba la idea de filmar una película con alma argentina a través de una historia de amor que abarcara varios años, y es así como llegó su primer gran éxito: "El mismo amor, la misma lluvia".

El mismo amor, la misma lluvia (1999)
La trama se centra en Jorge Pellegrini (Ricardo Darín), una joven promesa de la literatura argentina que vive de los cuentos románticos que escribe para una revista. Se enamora de Laura (Soledad Villamil) y lo mejor de la película es que podemos observar lo cambiante de su relación a lo largo del tiempo, sus encuentros y desencuentros a lo largo de casi 20 años mientras la dura realidad política y social del país va incidiendo en su propia realidad como personas.
Esta cinta supone la primera colaboración del director con Darín y ya es perceptible la química entre el actor y una aún joven Soledad Villamil. Pero no sólo están ellos delante de la cámara pues también aparece por ahí su otro actor fetiche, el espigado Eduardo Blanco, además de otros secundarios de solvencia que dan a la película un nivel actoral estupendo.
Francamente creo que éste es el mejor personaje que ha hecho Darín para Campanella. En palabras del director, "Jorge Pellegrini no deja de ser la personificación de esa Argentina que se embriaga de esperanzas para acabar hundida de nuevo, con las alas cortadas, como en una montaña rusa de espectaculares ascensos y dramáticos descensos".
Vemos cómo todos ellos cambian y cómo sus dignidad se achica con los años, pero no menos cierto es que pese a todo no falta el humor, a veces un poco cínico, la ternura, la sonrisa, mientras nos hace reflexionar sobre lo que significa madurar y enfrentarnos a nuestros propios miedos en la vida. Una historia pequeña pero con alma y poso que a mí me supo a cálida tormenta de verano (haciendo honor a su hermoso título).
Como curiosidad "El mismo amor, la misma lluvia" se exhibió en las pantallas de cine españolas tras el rotundo éxito de "El hijo de la novia" pese a ser un par de años anterior, pero es la que marca sin ningún género de dudas el estilo que caracteriza a la filmografía del director bonaerense y su cine de personajes.



El hijo de la novia (2001)
Sin discusión éste gran éxito de crítica y de público fue quien dio a conocer a su director en España. Además, la película obtuvo una nominación al Oscar como Mejor film de habla no inglesa. Un rotundo éxito para una película redonda y muy popular que ya foma parte de las filmotecas más selectas.
Se trata de un drama con tientes de comedia agridulce en el que seguimos el día a día de un hombre divorciado de mediana edad (Ricardo Darín) con muchas preocupaciones y cómo la decisión de su padre (un fantástico Héctor Alterio) de casarse por la Iglesia con su madre enferma de Alzheimer (idem Norma Aleandro) le hace replantearse sus prioridades.
Realmente estamos ante un canto al amor sin condiciones donde la sombra de ese padre enamoradizo y esa madre que ha perdido la memoria siempre está presente. Diálogos labrados en hilo de oro para hablarnos de las expectativas que ponen los padres en nosotros, del miedo al compromiso, de priorizar en la vida o del valor de los recuerdos (ese restaurante que guarda las mejores estampas familiares), pero sin rehuir tampoco una crítica mordaz a la Iglesia o al capitalismo en tiempos de crisis. Y todo ello, por supuesto, contado con ironía y sentido del humor mientras que la guinda en esta ocasión la pone Ángel Illarramendi con una banda sonora que nos hace zambullirnos en lo más profundo del alma humana.
Una cinta genial, como digo, y que gana mucho en un segundo visionado por el mero hecho de lo complicado que nos resulta a los de la península "pillar" todos los giros idiomáticos de los actores argentinos. Sólo es afinar el oído... y disfrutar.



Luna de Avellaneda (2004)
No lo tenía fácil Campanella para repetir el éxito de su anterior película, así que en esta ocasión apostó sobreseguro y contó con buena parte del equipo técnico y artístico de aquella. El resultado es una película sobre un club social y deportivo (el Luna de Avellaneda del título) que vivió tiempos de esplendor y languidece ahora por la falta de liquidez y por los cambios en los hábitos de la sociedad argentina del comienzo de milenio.
El argumento se centra en los miembros de la junta directiva mientras se nos narra a su vez los problemas del club y su pasado esplendoroso. El personaje de Darín (similar al de "El hijo de la novia") sirve de hilo conductor de la historia y se acierta al introducir un interesante debate sobre si el dinero puede comprar los sentimientos de toda una generación cuando los diversos socios deben votar la venta del Luna de Avellaneda para pagar las deudas contraídas con el Ayuntamiento.
Un lienzo de personajes y de sentimientos correcto pero con el inconveniente de su exceso de metraje y de que si ya has visto las películas anteriores del director te puede saber  a ya visto. Demasiados lugares comunes y demasiada trama paralela que no consigue plenamente reforzar la idea central de la película pero que cuenta con un buen final y unos créditos de cierre con un finísimo humor.

Vientos de agua (2006)
Su siguiente proyecto fue para Tele5, una miniserie de gran presupuesto que no tuvo la acogida de público que sus responsables hubieran deseado. Una mala planificación por parte de la "cadena amiga" llevó a que la propuesta fuera retirada antes de emitirse todos los episodios y sólo a raíz de su venta en DvD es cuando esta gran producción ha podido llegar a todos los hogares.
Estamos ante una miniserie de gran calidad técnica donde todo gira entorno a un guión sin fisuras por el que se desliza una interesantísima retahila de personajes. La historia que nos cuenta es la de un joven minero asturiano (Ernesto Alterio) que debe emigrar a Argentina para iniciar una nueva vida en los años 30 y también la odisea de su propio hijo (Eduardo Blanco) que, obligado por la crisis de su país en el 2001, marcha a Madrid en busca de un mejor porvenir.
Dos épocas, sí, pero la misma emoción para hablarnos de lo que conlleva dejarlo todo y cómo pese a ese viaje temporal el mundo no ha cambiado tanto. Un relato cargado de esperanza, ternura, humanidad y también dolor, con grandes escenas para retratar lo cotidiano y un último episodio magistral que ha quedado desde ya para el recuerdo.
Campanella reconoce que es el proyecto más difícil al que ha tenido que enfrentarse, pero sin duda la jugada le salió redonda porque "Vientos de agua" cuenta con una larga legión de fans (me incluyo) gracias a su excelente edición en formato DvD.



El secreto de sus ojos (2009)
A continuación se tomó su tiempo para preparar su siguiente película. En esta ocasión adaptó a la gran pantalla la novela de Eduardo Sacheri "La pregunta de sus ojos" y el balance final fue una gran acogida de público y crítica, además de su reconocimiento en los Oscar con la estatuílla al Mejor film de habla no inglesa. Campanella volvió a dar en la diana de los gustos del espectador pese a que aquí introduce nuevos elementos.
La historia sigue las andanzas de Benjamín Espósito, un jubilado de un tribunal de Buenos Aires (un inmenso Ricardo Darín) que decide escribir una novela sobre un terrible suceso acaecido años atrás y del que fue testigo directo. Pero para ello deberá revivir su propia historia mientras va tomando conciencia de lo que ha dejado atrás y de lo que aún le queda por vivir.
A ese toque policiaco (novedoso en la carrera del director) se une una trama romántica muy bien dibujada: un amor no confesado entre el protagonista e Irene, su compañera de juzgado (una imponente Soledad Villamil), donde las miradas hablan por sí solas. Un guión denso pero con muchísimos detalles donde la amalgama de géneros (thriller, drama, comedia,...) casa a la perfección.
"El secreto de sus ojos" es un relato de perdedores en una Argentina convulsa y una crítica voraz al sistema judicial, pero sobre todo nos habla del poder de los recuerdos y de la búsqueda de la verdad pese a todos los obstáculos del camino. Una película envuelta en una melancolía especial que logra empapar al espectador hasta su acertado desenlace final.
Un nuevo hito del cine argentino que supone también el reencuentro de Ricardo Darín con Soledad Villamil diez años después de "El mismo amor, la misma lluvia", dando continuidad como es óbice a la buena química que ya ofrecían en aquella película.




UN MAESTRO DE LA EMOCIÓN
En uno de los primeros capitulos de "Vientos de agua" decía lo siguiente un anónimo personaje: "Estos 3 verbos rigen la vida de uno: amar, temer, partir". Y si hacemos un repaso a la filmografia del director argentino vemos que la cosa no va nada desencaminada. El amor se manifiesta de varias maneras y así por ejemplo en "El secreto de sus ojos" es el amor no confesado la columna vertebral de su guión o el amor al club de toda la vida que te ha visto crecer para el caso de "Luna de Avellaneda". El temor es la cara B de la moneda del amor y se manifiesta en diversas ocasiones: en "El mismo amor, la misma lluvia" Ricardo Darín reconoce haberlo perdido casi todo por miedo y en "Vientos de agua" Héctor Alterio es a priori incapaz de hacer frente a su pasado cuando regresa a su pueblo natal. Partir es la esencia de "Vientos de agua" porque se ven obligados a hacerlo los dos personajes protagonistas, pero también Ricardo Darín en "El secreto de sus ojos" cuando sabe que su vida en Buenos Aires corre peligro.

Viendo sus trabajos uno se da cuenta de que Juan José Campanella sabe retratar como ninguno la vida del porteño medio (aunque en "El secreto de sus ojos" es la clase más acomodada la que copa el relato) a través de pequeñas historias, sencillas pero engrandecidas por los diálogos y la posición de la cámara tan pegada a sus personajes. Su cine tiene las características de la propia idiosincrasia argentina: es pasional como un tango y melancólico como el bandoneón, pero sabe ser irónico y logra captar como nadie la propia frustración de esa nación tan rica en todo pero ya casi huérfana de esperanza a comienzos de un nuevo milenio.

Juan José Campanella es un experimentado alfarero que sabe madurar sus proyectos, un arquitecto al que se asocian nombres como los de Ricardo Darín o Eduardo Blanco (actores), Emilio Kauderer (compositor), Juan Pablo Doménech y Fernando Castets (guionistas), Daniel Shulman (dir. fotografía) y un largo etcétera.

Puede que dirigiendo capítulos de series norteamericas ("House", "30 Rock" o "Ley y Orden") Campanella se gane la vida, pero volcando todo su mundo en películas como "El hijo de la novia" o "El secreto de sus ojos" se gana sin duda el corazón de los espectadores.