lunes, 15 de abril de 2013

Tardes de gloria y transistor

Hace poco tuve la ocasión de leer en la prensa que un exjugador de fútbol, un tal Crescencio Cuéllar, trataba de vender la camiseta con la que metió el gol del primer ascenso del Mérida a Primera allá por 1995.  Trataba con esto de paliar su desagradable situación económica al encontrarse en bancarrota.
...Y aquí acaba una anécdota que tiene un principio.

Año 1994. Aranda de Duero. Se cierran las puertas del verano y atrás quedan los ecos del Mundial de EE.UU.  que ganó Brasil. Para ser sincero, me interesaba bastante poco aquello del fútbol, tanto verlo como jugarlo (no se me daba bien), pero la gente con la que iba sí era futbolera y también echábamos emocionantes partidas al futbolín en bares que los domingos ponían el Plus.

Es verdad que yo era una pizca -pero sólo una pizca- merengón y como a falta de Real Burgos buenas son tortas surgió así como de la nada un cierto aprecio a determinados clubes modestos y muy especialmente a uno de la Segunda División: el C.P. Mérida.

De la simpatía inicial partió la afición y, aunque no se me había perdido nada ni nadie a orillas del Guadiana, todos los domingos estaba expectante por oír sus resultados en los programas deportivos de la radio (todos sabemos que aquello de la tv a la carta vino después, eran otros tiempos). El caso es que igual fui talismán, creo humildemente que sí (risas), pero el conjunto blanquinegro cogió el impulso de un cohete y, tras proclamarse "campeón de invierno", una segunda vuelta espectacular le dió el campeonato, obteniendo por lo tanto un ascenso histórico en el campo de Ipurúa de Eibar (0-1, gol del susodicho Cuéllar). Era el 27 de Mayo de 1995 y tres jornadas antes de acabar la competición Extremadura ya podía presumir de tener representación en la máxima categoría.

Bajo la paciente batuta de Sergio Kresic el Mérida fue un equipo defensivamente impecable (sólo encajó 19 goles en toda la temporada) y además contaba con dos estiletes ofensivos muy notables: Juanma Prieto (luego del Celta y máximo goleador en la hª del club romano) y el paraguayo Miguel Ángel Benítez (cedido por le Atlético de los Gil en el mercado invernal). Acabé superenganchado a aquel humilde equipo de sobrio juego y rapidez en ataque, lo hice propio y al llegar el verano envié una animosa carta de felicitación al club por el ascenso, de la cual obtuve su correspondiente respuesta, por supuesto. Y como buen aficionado pecholata no veía con muy buenos ojos que al año siguiente el C.F. Extremadura de la vecina Almendralejo siguiera los pasos de mi equipo (por aquello de subir a Primera División).

Hasta aquel entonces el Mérida era un equipo con raíces y estructura de Segunda, donde competía desde la 91/92. En esa primera temporada su juego vistoso y ofensivo fue la impronta que trataba de sellar el mítico Juanito en su primera experiencia en un banquillo. Pero su fallecimiento en un accidente de coche dejó huérfano al equipo emeritense, que aún así acabó haciendo una muy buena temporada.  Las dos siguientes  dejaron al club pronto sin aspiraciones, siempre en tierra de nadie, pero la temporada 94/95 sirvió para destapar el tarro de las esencias extremeñas.



Todo estaba listo para el debut histórico en la máxima categoría. Se remodeló completamente el estadio (el Estadio Romano), se hicieron muchos fichajes -tanto de trayectoria contrastada como jóvenes promesas- pero tras un sorprendente comienzo con empate en el Camp Nou incluído los blanquinegros  se vieron obligados a luchar por no descender en aquella novedosa Liga de 22. La fortuna no acompañó, seguro, como en aquel partido en casa ante el líder Atlco. de Madrid, cuando un gol de Kiko cercenó los méritos de al menos haber puntuado ante el eficaz equipo rojiblanco que sufrió durante todo el partido. El fichaje más carismático de ese año fue Manolo, que había sido pichichi en la Liga 91/92 precisamente con el equipo de Gil, pero el jugador extremeño más destacado de la última década tuvo una grave lesión que le impidió iniciar la temporada y le acabaría jubilando del mundo del fútbol. También recuerdo como dolorosa la celebración del gol del ya españolista Miguel Ángel Benitez, que no se cortó un pelo ante la afición que lo había idolatrado en aquel Mérida-Español que acabó con victoria catalana. La estrella del año del ascenso se había convertido en incómodo visitante para la afición pecholata.

De esta manera el Mérida acabó por acompañar al Salamanca a Segunda División. Tocaba planificar el retorno. Pese al gran arranque, una pequeña pájara conllevó la destitución de Kresic mediada la temporada, pero el equipo -dirigido ahora por D'Alessandro- se recompuso y se alzó de nuevo con el título de campeón de Segunda División. Se abrían otra vez las puertas de la Liga de las Estrellas y para ello se confeccionó una plantilla experta (Biagini, el Mono Navarro Montoya, Sabas, Radchenko, Leo Franco, Pablo Alfaro...); pero varios fichajes no funcionaron y el equipo acabó otra vez descendiendo de categoría por sólo un punto de diferencia. Otra oportunidad perdida, ¿sería la última?


La 98/99 no fue buena. Un mal arranque y un anodino final nunca dejaron vislumbrar las luces de la Primera División. Fue otra decepción. La temporada siguiente fue claramente de menos a más y de la mano de Juan Señor un final de liga arrollador permitió al equipo llegar al final con una mínima posibilidad de ascenso. Además, una vibrante eliminatoria de cuartos en la Copa ante el Real Madrid, al que tuvo contra las cuerdas, acabaría por quedar en el recuerdo de los aficionados como el último gran episodio de un club que el año pasado hubiera celebrado su centenario.

Porque todo quedaría en eso, en el recuerdo. En agosto del año 2000 se confirmaron los malos augurios. Las deudas acumuladas y los denuncias por impago a los jugadores conllevaron la decisión administrativa de liquidación del club. Igual se había vivido durante años por encima de las posibilidades reales, pero fue doloroso comprobarlo sólo dos años después de haber saboreado las mieles de Primera. ¿De qué sirvió fabricar  sueños para después recoger frustraciones?

Su equipo filial cogió el relevo del conjunto blanquinegro, pero el nuevo Mérida U.D. ha tenido un auténtico carrusel de problemas económicos (tanto en Tercera como en Segunda B) y compite en la Tercera extremeña sabedor de que al finalizar esta campaña se disolverá por mandato judicial al no poder hacer frente a las deudas contraídas estos últimos años.

Igual en la vieja Emérita Augusta puedan aún hoy oírse los ecos de aquellas tardes que hicieron historia en los 90, y de verdad que tengo ganas de comprobarlo; sin duda sirve de buena excusa para acercarse a una Extremadura que añora los viejos laureles de la gloria futbolística. Así que por mi parte, MUCHAS GRACIAS por hacer vibrar a aquel chaval de instituto y por hacerme sentir partícipe de un éxito que fue efímero pero que espero no tarde mucho en volver a repetirse sin los mismos errores.

Ha pasado mucho tiempo de todo aquello pero tengo el firme convencimiento de que hoy ya no disfruto tanto del fútbol como lo hacía antes, me da muchas veces igual uno que otro, apenas me identifico con ningún equipo y con ninguna afición. Puede ser que en el infortunio un club también se haga grande aunque siempre sea doloroso pensarlo y Mérida en ello ciertamente se ha llevado su parte. Ahora bien, ¿quien dijo aquello de que todos teníamos que ser del Barça o del Madrid? Yo desde luego no.


sábado, 23 de febrero de 2013

Los Oscar 2013: predicciones

Y tras los Goya (ay los Goya!)... los Oscar. Un año más vuelve todo el glamour de Hollywood y en esta ocasión parece que la cosecha de cine ha sido óptima. Caras nuevas se unen a viejas glorias que están de vuelta en esto de los premios, como Sally Field o Robert De Niro, pero es que también tenemos a aquellos que casi nunca faltan como Steven Spielberg y su fiel acompañante musical John Williams o el caso del solicitadísimo George Clooney, aunque esta vez sólo como productor. 

Finalmente son 9 las películas nominadas en la categoría principal. Entre ellas destacan un drama sobre la historia de Estados Unidos, un western sangriento, cine de etiqueta europeo o la adaptación cinematográfica de un musical de muchísimo éxito. Todo se puede discutir, pero ya se sabe como es esto de los premios, que funciona en base a promociones, lobbys y recomendaciones. Lo que se premia no tiene que ser necesariamente lo mejor del año y para confirmarlo no hay más que echar mano de hemeroteca y ver que en los últimos 10 años las pelis triunfadoras probablemente no pasarán a la historia del cine.

Así es Hollywood, pero no impartir justicia parece formar parte también de su magnetismo. En todo caso, y  con ello me centro, este año parece haber una gran igualdad porque no hay una gran favorita: "Argo", "Los miserables", "Lincoln" o "El lado bueno de las cosas" parecen dividir los votos casi por igual. Sin haberlo visto todo, aquí cuelgo mi predicción para la gala de este domingo. ¿Haré pleno?


MEJOR PELÍCULA
- Argo.               OSCAR
- Lincoln.              
- Bestias del sur salvaje.
- Django desencadenado.
- Amor.
- El lado bueno de las cosas.
- La noche más oscura.
- La vida de Pi.
- Los miserables.
   *Argo parece llegar con cierta ventaja, pese a la sorpresa que supone no tener a su director nominado. Su bagaje previo en la carrera le otorga el favoritismo ante una Lincoln que ha perdido fuelle. El lado bueno de las cosas es una rival seria por la influencia de sus productores (los Wenstein), capaces de hacer verdaderos malabarismos para conseguir su propósito. Como Los Miserables parece dividir, este año pienso que será el de Argo si nadie lo remedia. Una buena ganadora.

MEJOR DIRECTOR
- Michael Haneke. (Amor)
- David O.Russell (El lado bueno de las cosas)      OSCAR
- Steven Spielberg (Lincoln)                
- Ang Lee (La vida de Pi)
- Benh Zeitlin (Bestias del sur salvaje)
   *Haber dejado fuera a Ben Affleck ha abierto mucho el panorama de candidatos. Si Argo se hace con la victoria en la categoría reina este año el premio de director no irá de la mano con el de mejor film. Así que Spielberg puede repetir tras Salvar al soldado Ryan o bien concedérselo a un director todoterreno como Ang Lee. Ojo a David O. Russell si los académicos acaban valorando mucho su acierto en la dirección de actores. Categoría sin favorito claro.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL
- Joaquin Phoenix (The master)
- Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas)
- Denzel Washington (El vuelo)
- Daniel Day-Lewis (Lincoln)                      OSCAR
- Hugh Jackman (Los miserables)
   *Hasta el año pasado parecía un acto de extrema generosidad conceder un 3er oscar a un mismo actor. Lo consiguió finalmente Meryl Streep y este año le ocurrirá lo mimo a Day-Lewis salvo sorpresa mayúscula. Al británico se le dan bien los premios y pese a una carrera muy selectiva ya va a la caza de su tercera estatuílla. Yo preferiría que se lo dieran a Joaquin Phoenix, pero éste tampoco parece ir rezando por ahí para que se lo den, ni mucho menos. Pese a todo, un quinteto bastante sólido el de este año.

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas)                OSCAR
- Emmanuelle Riva (Amor)
- Jessica Chastain (La noche más oscura)
- Naomi Watts (Lo imposible)
- Quvenzhané Wallis (Bestias del sur salvaje)
   *Hollywood parece haberse quedado prendado de Jennifer Lawrence y su gran interpretación de joven viuda asocial en El lado bueno de las cosas muy probablemente le dará el oscar. Frente a ella una Jessica Chastain que va a más y la relativa sorpresa de Naomi Watts por una peli española; sería el colmo que la rubia ganara el oscar después de haber sido apeada en los Goya por una Maribel Verdú que cae muy bien aquí. No deberíamos perder de vista a la muy veterana actriz francesa Emmanuelle Riva, ganadora del Bafta este año, pero veo poco probable que quieran premiar de nuevo otra interpretación en francés. Apuesto por la primera del quinteto.

MEJOR ACTOR DE REPARTO
- Robert de Niro (El lado bueno de las cosas)                OSCAR
- Tommy Lee Jones (Lincoln)
- Philip Seymour Hoffman (The master)
- Christoph Waltz (Django desencadenado)
- Alan Arkin (Argo)
   *The master ha sido bastante olvidada en las nominaciones, pero cuenta con 3 actores que optan a premio. Pese a ello, creo que Philip Seymour Hoffman se quedará sin un premio al que parecía destinado no hace tanto. Tommy Lee Jones es una buena opción pero últimamente suena mucho el nombre de De Niro, que está bastante bien en su película pero al que le puede quedar grande el oscar después de 15 años de flojera. Me mojo y podría ser la sorpresa de la noche.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
- Helen Hunt (Las sesiones)
- Sally Field (Lincoln)
- Amy Adams (The master)
- Anne Hathaway (Los miserables)                  OSCAR       
- Jacki Weaver (El lado bueno de las cosas)
   *La clara favorita es la actriz de Los miserables, que aprovecha sobradamente sus pocos minutos en pantalla para dejar impronta con una interpretación muy desgarrada. Además de cantar bien tiene una gran  química con Hugh Jackman en las escenas que comparten. Una joven estrella que no dejará pasar la ocasión para llevarse el galardón pese al comeback de Helen Hunt -sorprendente única candidatura de la película- o de Sally Field, que no son para nada comparsas en esta categoría. Aquí no habrá cabida a la sorpresa.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
- El vuelo (John Gatins)
- La noche más oscura (Mark Boal)
- Moonrise kingdom (Wes Anderson y Roman Coppola)
- Quentin Tarantino (Django desencadenado)
- Michael Haneke (Amor)                       OSCAR
   *Es frecuente que directores de prestigio ganen el oscar por un guión propio (Almodóvar, por ejemplo). Categoría perfecta para que Haneke no marche de vacío.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
- La vida de Pi (David Magee)
- David O. Russell (El lado bueno de las cosas)
- Lincoln (Tony Kushner)
- Bestias del sur salvaje (Lucy Alibar y Benh Zeitlin)
- Argo (Chris Terrio)                   OSCAR
   *Si la noche es de Argo el mejor guión también será suyo. La mayor amenaza es el guión de Lincoln pero  la cinta de Spielberg ha llegado algo justa en sus opciones.

MEJOR BANDA SONORA
- Anna Karenina (Darío Marianelli)
- Argo (Alexandre Desplat)
- La vida de Pi (Mychael Danna)         OSCAR
- Skyfall (Thomas Newman)
- Lincoln (John Williams)
   *Manda narices que de toda la saga de James Bond la primera nominación en esta categoría no sea ni para John Barry -que en paz descanse- ni para David Arnold. Ha sido un compositor norteamericano, Thomas Newman, quien se ha llevado ese honor gracias sobre todo al gran recibimiento de crítica y público que ha tenido esta última entrega. Pero el oscar, siempre imprevisible, debería estar entre Argo y La vida de Pi. Apuesto por la segunda, por lo que otro año más el hiperactivo Desplat se quedará sentado en su butaca.







miércoles, 30 de enero de 2013

A Don Francisco se le ve el plumero

Puede ser que leer el titular de esta entrada lleve a engaño, pero si aguantas toda la parrafada que ando dispuesto a echar es probable que cobre para ti todo el significado.

Don Francisco es D.Francisco de Goya, eminente pintor de la corte de Carlos IV que ha dado nombre a los  galardones que la Academia de Cine otorga todos los años por estas fechas. Los conocidos como "cabezones" sirven para premiar a las producciones españolas más destacadas, a aquellas películas que se consideran mejores o las más destacadas del cine patrio.

¿Lo vamos pillando, verdad? Desde hace ya algunos años la gala que todos podemos ver -o evitar- por tv trata de emular a la que se celebra para la entrega de los Oscar allá en Los Ángeles. Siempre se elige un presentador tipo "showman" (o presentadora, que nadie se me moleste) y entre premio y premio se suceden coreografías (igual es mucho llamarlas así...), monólogos y vídeos o entradillas, sin olvidarnos de algún que otro discurso reivindicativo para que el representante del Gobierno de turno, sobre todo cuando gobierna la derecha, se incomode en su butaca y ponga una falsa sonrisa de perplejidad. Por no faltar no falta ni la famosa alfombra, que no sé ahora si es verde o roja, pero por la que desfilan guapas, guapetes y también gente que nada tiene que ver con el mundo del cine pero que vive de "dejarse ver", otro de los "oficios" que cada vez cuenta con mayor oferta y mayor demanda en nuestro país, o sea un chollo...

Pues bien, este año hay cuatro  películas que lo acaparan todo y, de entre ellas, parece que la "Blancanieves" muda y en blanco y negro tiene casi todas las papeletas para salir por la puerta grande. Una buena película, sin duda, y lo dice una persona poco aficionada al cine español al que considero un tanto maniqueo y muy repetitivo. A esta cinta la veo unas cuantas virtudes, pero hay algo que me molesta y que ya atisbo desde que empezó el otoño: "Lo imposible", esa gran historia de supervivencia que recrea el  tsunami de Tailandia, va a recibir -siguiendo con términos taurinos- una gran estocada. Sigue leyendo y me explico mejor.

La cinta de J.A.Bayona es espectacular en lo visual, algo que nunca se ha llegado a rodar con euros españoles. Probablemente la historia pueda resultar algo simple y su tratamiento por momentos algo forzado; puede ser, pero ver en pantalla grande su primera media hora es alucinante. La película funciona, Bayona demuestra haber aprendido mucho de los cineastas americanos de su niñez y cuenta por lo menos con dos muy buenas interpretaciones. El exitazo de taquilla a nivel nacional parece haber tenido continuidad en el mercado anglosajón y prueba de ello es que la gran interpretación de Naomi Watts ha conseguido una trabajada nominación a los Oscar.

Pero en España la Academia ya tiene este año un guión: va a priorizar la agria visión de la España torera de los años 20 que hace "Blancanieves" porque aunque ambas películas sean made in Spain para los académicos "Lo imposible" es un producto algo ajeno (eso sí, salvo si tratan de vanagloriarse de la gran taquilla del cine español a lo largo del 2012, que lo debe sobre todo a la gran campaña promocional de "Lo imposible").

Con todo esto, ¿qué es lo que trato de decir? Pues muy fácil: que aquí somos más papistas que el Papa y nos encanta que a los nuestros (llámense Trueba, Penélope, Bardem, Almodóvar o Alberto Iglesias) les otorguen premios y elogios en el extranjero pero ¡quieto parao!, ¡que aquí premiamos a los de aquí! Así que pobre Naomi, si acaso me estás leyendo, piensas acercarte por aquí y estás mirando un vestidito para lucirte no prepares el papelito por Dios porque Maribel Verdú -que está muy bien en "Blancanieves" pero no deja de ser un personaje secundario- te va a dejar con las ganas (si es que acaso el cabezón te interesa para decorar una estantería de tu casa). Y es que no hay más que ver las nominaciones; se ha hecho encaje de bolillos para que to quisqui que sale en "Blancanieves" tenga su nominación. Y por supuesto, da lo mismo que la sra. Watts haya recibido críticas entusiastas por todo el mundo, que aquí la Verdú cae de maravilla y punto. En cualquier caso, ya se abrió la veda con el no-Goya para la Nicole Kidman de "Los otros", así que ahora con más razón si cabe.

Así que me huelo un nuevo "Ágora" pero 3 años después. De todos modos, ¿qué importancia tiene? Sólo trato de retratar otro más de los clichés que tiene el cine español, en el que no funciona la distribución de películas, la calidad de las cintas, las ideas, los guiones, etc, y sobra además su aparición esporádica como azote político o como panfleto que quiere darnos una idea algo sesgada de la realidad o del pasado. Hablo de que dentro hay demasiados orgullos, amiguismos y una línea oficial que no premia el buen cine. Y también de que a la hora de valorar y reconocer el trabajo de los propios compañeros del gremio ni para eso sirve la Academia de Cine, que este año -otro más- ha demostrado que ni siquiera se ve las distintas producciones para valorarlas y después efectuar las nominaciones, lo cual es grave...

Que cada aficionado saque sus propias conclusiones, pero en lo que a mí respecta el cuento de este año ya me lo han contado otras veces. Después, que no se quejen si la gente no ve cine español -o al menos el que quieren que nos traguemos-. Será por algo. 



viernes, 4 de enero de 2013

Remates a un "gran" 2012

Hace la tira que no escribo aquí. A veces o bien no tengo ganas de explayarme o más comúnmente no sé qué contar para "aburrir" al personal. En cualquier caso, ¡ya era hora!

En las últimas semanas me ha llamado la atención la nueva masacre escolar en Estados Unidos, en la más liberal Costa Este. Aquí en Europa se antoja como algo sumamente terrible. Y lo es, sólo que no somos capaces de imaginar la frecuencia conque estas noticias se producen en la mayor economía del mundo.
La tenencia de armas en EE.UU. es de una beligerancia pasmosa. Poder comprar un arma de fuego es algo sencillo y además su uso es frecuente. Pero lo lamentable de la situación es que para poder hacerte con una no te piden ningún tipo de antecedentes penales ni ningún certificado médico que atestigüe que tu cabeza rige correctamente. Por lo tanto, no sorprende comprobar la ingente cantidad de armas que se guarda en los roperos y baúles de las casas norteamericanas, siempre esperando la ocasión perfecta para entrar en acción.
Entiendo que este tema es algo más cultural que otra cosa. Enlaza con las raíces del pueblo estadounidense de buscar la autodefensa, pues EE.UU. es una nación que se creó a costa de ganar tierras a lo pueblos nativos allá por el siglo XIX. Y también tiene que ver con el hecho de que buena parte de la población hoy en día vive en zonas deshabitadas donde las largas distancias siempre son un valor en contra a la hora de garantizar la seguridad de numerosísimas familias. Es algo que hemos visto muchas veces en el cine, donde se refleja bien que la sociedad norteamericana no confía en sus organismos de seguridad, por lo que tener una pistola a mano nunca está de más...
Pero, ¿cómo acabar con masacres indiscriminadas como ésta? ¿Cómo es posible que cualquier individuo con mayores o menores problemas psicológicos pueda segar fácilmente la vida de tanta gente? La solución pasa por los políticos y por el hecho de que demócratas y republicanos se pongan manos a la obra y no escatimen en medios para que EE.UU. sea un país más seguro. Pero mal hace un Estado de Derecho si no encuentra la manera para poder salvaguardar la seguridad de los ciudadanos y me temo que no es por dinero sino por cierta falta de voluntad.
En este meollo hay dos frenos con cierto peso. Por un lado la industria armamentista que está haciendo el agosto con esta situación. Digamos que hay verdaderos intereses económicos de mucho peso porque es una industria que surte de material a los ejércitos, una industria que nunca tiene crisis. Por otro lado tenemos el lobby de la Asociación Nacional del rifle o como quiera que se llame. Para este grupo un arma te hace fuerte, es el símbolo del buen patriota americano; es una asociación que sirve para mantener los postulados del Partido Republicano y además apadrinado por gente conocida o de gran peso económico.
En nada quedarán los discursos y homenajes si de inmediato no se ponen barreras legales a la tenencia y comercialización de este tipo de armas. Es lamentable que las autoridades puedan pasar por alto que la misma historia se repita una y otra vez. Es muy fácil mirar para otro lado, pero el poso "cultural" ya digo que actúa como un acicate. Además, el ambiente paranoico que se vive en EE.UU. desde hace más de una década no ayuda demasiado y estos últimos días hemos oído en las noticias que cuando sucede un caso tan destacado se incrementa, aún más si cabe, la compra de este tipo de armas. Lo cierto es que este asunto poca solución le veo.

Luego en tierra hispana no paran de sucederse nuevas informaciones sobre la macrofiesta del Madrid Arena.   Lo que empezó como un gran y masivo espectáculo acabó con 5 chicas fallecidas. ¿Alguien confía todavía en la Justicia para que los culpables de la tragedia paguen por su negligencia? Me parece ya que pocos...
Cada día aparecen nuevos testimonios o nuevos datos que acrecientan la bochornosa desfachatez de quienes gobiernan. Lo del teleoperador ya fué el colmo: qué desidia, qué falta de profesionalidad. Pero los verdaderos responsables seguirán encontrando cabezas de turco para que todo quede otra vez... EN NADA.


Muy mal por el empresario, ansioso de hacer dinero a costa de llevarse vidas por levente (¡como si le importaran mucho!) y también muy mal por las autoridades de la ciudad de Madrid pues creo que no hace falta recordar que el recinto era público (me da igual que la fiesta fuera privada) y que es el propio Ayuntamiento quien debe garantizar la seguridad del recinto y de sus exteriores. Para rematar parece que tan lujosa instalación destinada un día (quien sabe cuando) a ser parte del Madrid olímpico no cumplía con las pertinentes licencias. Es muy fácil tirar balones fuera, pero de momento están consiguiendo que los culpables anden lejos de pagarlo.

Madrid será muy moderna y todo lo que queráis, pero este asunto es propio de una república bananera. Una falta de coordinación y también de responsabilidad política propia de los tiempos en que vivimos.

Feliz 2013! Y sed buenos pero no tontos!


domingo, 14 de octubre de 2012

Un país con depresión

No me aguanto. Así de simple y así de claro. ¿Alguien puede recordarme el tema más candente en España las últimas fechas (aparte de la crisis)?  Exactamente, creo que has acertado, el secesionismo catalán. Y de esto quiero hablar hoy.

Que los partidos nacionalistas catalanes levanten revuelo con el tema de la independencia no es novedad, sí lo es esta vez quizás por todas las reacciones que está provocando avivadas en parte por la respuesta popular multitudinaria en las calles de Barcelona hace ya algunos días. Hasta el rey decidió salir al paso para decir de manera velada que en tiempos difíciles como los actuales es necesario el entendimiento, la generosidad y el diálogo. E igual tiene razón, no es el mejor momento para plantear un referendum en Cataluña.

No nos engañemos, la propuesta de CiU tiene un trasfondo esencialmente económico en cuanto se produce justo después de solicitar la ayuda económica de papá Estado (español). Los nacionalistas son victimistas por naturaleza y cuando la economía del país hace aguas y apenas se sostiene ¡bomba! ¡Cataluña no necesita de España!¡Cataluña no es España! Así de clarito lo están dejando amparándose en un agravio comparativo secular -o eso dicen ellos- cuando realmente Cataluña tiene la industria y una potente estructura económica igual a costa del empobrecimiento de otras regiones que en su día no tuvieron la misma suerte. 

Pero una cosa es lo que dicen los políticos (el cambio ha venido sobre todo con CiU, partido no secesionista por naturaleza) y otra muy distinta la voz de la calle. Y sí, es vedad que de unos años a esta parte hay un creciente movimiento popular que aboga por una independencia del RESTO de España (que no de España). Pero qué queréis que os diga, que me parece algo legítimo pedirlo, que si algún territorio, el que sea, no quiere seguir viviendo bajo el mismo paraguas pues adelante y un mecanismo legal debería de activarse para por lo menos poder planteárselo a la ciudadanía. No habría que escandalizarse en demasía por ello.

El caso de Cataluña es sintomático del escenario político a nivel nacional. La falta de entendimiento se ha erigido en protagonista del turbio escenario político. Los dimes y diretes de patio de colegio tratan de enmascarar una grave situación de la que casi nadie es un factor ajeno. Los recortes están llevando a mucha gente a una situación límite debido a la degradación del Estado de bienestar del que se parecía disfrutar. Y resulta que para salir de la crisis no tenemos más que un ejecutivo obsesionado en meter la tijera, una oposición desubicada y carente de capacidad de convicción y una ristra de partidos nacionalistas dispuestos a dar un buen bocado, como siempre. La responsabilidad política en cualquier caso brilla por su ausencia.

El PSOE catalán resulta sonrojante desde fuera por su indefinición. Oficialmente no es nacionalista pero en la práctica aborrece también todo lo que huele a España. Su doble lenguaje resulta inaceptable. Pero claro, hay que seguir chupando del bote aunque ellos se sientan muy distintos al resto de socialistas. De IU no se puede esperar nada tampoco, porque nadie nunca abre la boca desde Madrid al respecto, Dios nos libre. Pero la realidad es que los catalanes que también se sienten españoles verdaderamente tienen un gran problema a la hora de elegir a sus gobernantes, de eso no hay duda.

Igual no sea una mala solución un Estado Federal; el Estado autonómico ha resultado ser un escandaloso fracaso y ahora lo estamos pagando entre todos. España es un verdadero reino de taifas sin ley ni orden. Por supuesto que no apoyo un Estado centralista como el de la época de Franco, pero creo que con el cambio algo se ha perdido por el camino porque es inconcebible una España con más velocidades que una bici de carreras.

Me aborrece vivir en una país donde en base no sé a qué un territorio recibe determinadas prebendas, ventajas fiscales y otra serie de favores. O todos o ninguno, ¿queda claro?. Me hierve la sangre también cuando se habla de nacionalidades históricas, término que resulta enormemente confuso y desacertado y que da para otro texto gordo de los míos para una ocasión posterior. La manipulación histórica no sólo la aplicaron los ministros de Franco.

Que sepan en Cataluña que lo que piden, que pudiera resultar legítimo, también lo pueden pedir los castellanos, asturianos, andaluces, aragoneses, etc etc. Pero la manera de pensar del catalán medio me genera dudas en base a un intuído halo de superioridad; ¿igual es que para ellos sí y para los demás no? Y si no, basta ver las sucesivas declaraciones del presidente Mas, dispuesto a cualquier desplante institucional con tal de dar que hablar cada día en todos los medios informativos. Y me perdonaréis si no hago referencia a la intromisión de la política en el deporte, cosa que me enerva todavía más. Pero en definitiva, que hemos llegado a un punto en que no se sabe si vamos o venimos. Somos incapaces de "copiar" lo que funciona en el resto de países del entorno o de llegar a un pacto de Estado en materias de importancia capital porque aquí hasta en lo más mínimo se monta un pollo. ¿Pero no hay nadie que pueda poner un mínimo de cordura en todo este asunto?



domingo, 19 de agosto de 2012

El palacio de las Tullerías: el eslabón perdido

Palacio de las Tullerías (en primer plano) durante el s.XIX

Quien haya tenido la fortuna de estar alguna vez en París sabe que la ciudad del Sena destaca por la majestuosidad que la confiere la visión única que se crea entre el Louvre y el Arco de Triunfo, una línea recta ideal para el paseo en pleno centro de la capital francesa. Pero hace un tiempo esto no era posible: la bella postal se veía entorpecida por el Palacio de las Tullerías, un "curioso" edificio que cerraba el entorno del viejo Louvre.

La idea de construir el palacio de las Tullerías donde había unas fábricas de tejas -de ahí su nombre-, en los confines al oeste de la ciudad, fue de la reina viuda Catalina de Médicis (hacia 1570) que deseaba aposentarse lejos del ruido de la urbe parisina a la que empezaba a detestar. Así que la construcción del palacio la inició el arquitecto Philibert de l`Orme pero acabaría siendo entorpecida en las décadas siguientes por los diversos gobiernos y los vaivenes de las finanzas públicas en plenas guerras de religión.

Con Enrique IV, el primer Borbón, la construcción del edifico cogió un impulso casi definitivo: hablamos del "gran proyecto" o la intención de unirlo al Louvre a través de dos alas (una al norte y otra al sur, paralelas al río). Pero con su asesinato (1610) la idea de convertir el palacio en residencia habitual de los reyes de Francia perdió fuerza pese a que Luis XIV siguió, años después, con la ejecución de las obras por el lado norte. Los Borbones acabaron "huyendo" de París en beneficio de los bosques de Versalles, plácido lugar para el asueto, la caza y el placer lejos -pero no tanto- del bullicio y de las intrigas del pueblo de París. Y con estas las Tullerías no acababan nunca de estar terminadas, aún quedaba bastante para unirlo al Louvre por el lado norte y vaciar de casas todo su entorno.

El palacio en una imagen del s.XVIII
El palacio de las Tullerías parecía ya sólo el lugar de hospedaje de artistas y eminencias de fugaz estancia en París, un importante centro difusor de la cultura europea por su intensa vida musical y teatral, pero la Revolución lo convertirá en protagonista inesperado cuando en octubre de 1789 la plebe enfurecida traiga a la familia real de vuelta a la capital. Por lo tanto, Luis XVI, Maria Antonieta, sus hijos y su séquito de confianza acabaron encerrados en esa cárcel de oro que eran las Tullerías. Tras el fracaso de  su fuga ("noche de Varennes") la vigilancia de los regios prisioneros ya se hizo insoportable y al asaltar el palacio en agosto de 1792 la muchedumbre masacró a la Guardia Suiza y desvalijó cada una de sus estancias mientras la familia real pudo ponerse finalmente a salvo en un lugar cercano. Luis XVI de momento pudo salvar la vida, pero ya no su reinado. Fue depuesto y proclamada la IªRepública, cuyo centro de gobierno quedó instalado en el palacio donde acabará ondeando la bandera tricolor en lo más alto del pabellón central.

Las Tullerías -renombradas momentáneamente como Palacio Nacional- siguieron siendo una pieza codiciada por los sucesivos y breves gobiernos republicanos hasta la subida de Napoleón al poder. De 1804 a 1814 fue la residencia imperial de Napoleón y sus jardines el lugar de meditación del ambicioso general corso. Ordenó el lavado de cara de sus estancias y habitaciones, muy dañadas tras el saqueo de 1792, y continuó las obras para unirlo al Louvre mediante una galería junto a la calla Rívoli. Además, mandó erigir el Arco de Triunfo del Carrusel en la entrada al patio de armas para mayor gloria del nuevo César en que pretendía convertirse a los ojos de toda Europa.
Entrada de Napoleón y María Luisa en los jardines de las Tullerías

En 1815 se produce la definitiva caída del Imperio y el nuevo rey Luis XVIII -hermano del defenestrado Luis XVI- establecerá también allí sus dependencias. En 1830 se produce el destronamiento de la monarquía borbónica con el exilio del muy reaccionario Carlos X (también hermano de los otros dos Luises) y el palacio sufrió pillaje durante  las jornadas revolucionarias del mes de julio. 

Con Luis Felipe I sus jardines se convirtieron en lugar de recreo para la burguesía parisina y el palacio adquiríó su forma casi definitiva, cosa que se produjo sin duda con el sobrino del primer Napoleón, Napoleón III y su esposa la española Eugenia de Montijo durante el Segundo Imperio. Fue lugar de conciertos, bailes, galas y recepciones oficiales de aquel París en expansión, la época dorada del palacio, pero la caída del Imperio conllevó el abrupto final de los días de vino y rosas para las Tullerías: tras la derrota francesa en la guerra contra Prusia, las milicias de la Comuna de París amenazaron en  mayo de 1871 con destruir los edificios más representativos de la ciudad al sentirse acorraladas por el avance de las tropas gubernamentales. Llegaron a las Tullerías y rociaron las paredes con petróleo para prenderlo fuego al llegar la noche porque eran, para ellos, el reflejo del poder. Un estallido que desgarró la atmósfera provocó el hundimento de la cúpula del pabellón central, después ya vino todo lo demás. Tras tres jornadas ardiendo, milagrosamente se pudo evitar que las llamas se propagaran al Louvre y a toda su creciente colección de piezas únicas vestigios del discurrir de la historia. 
Palacio de las Tullerías antes de su demolición

File:215.4 Depuis l'arc du Carrousel.jpg
Arco de Carrusel con el palacio en ruinas justo a su espalda
El lujoso y coqueto palacio de las Tullerías, el sueño de Enrique IV, acababa de ver finalizada su ansiada "unión" con el Louvre, pero en unas pocas horas había quedado enteramente destruído. Sólo era ya visible su armazón mientras sí pudo salvarse gran parte de su mobiliario gracias a la oportuna intervención de los empleados del Museo del Louvre. Durante 11 años sólo se verán ruinas, una carcasa ennegrecida en el centro de la capital, mientras el gobierno republicano debate qué hacer con aquel símbolo del pasado monárquico. Finalmente todo sería arrasado hasta los cimientos pero prometiendo una reconstrucción que nunca ha llegado. Del palacio ya no queda nada, sólo una explanada que enlaza los jardines del palacio con el patio del Carrusel, lugar de paseo (y de paso) para infinidad de turistas que cámara en mano no dejan de asombrarse por ese conjunto de avenidas, estatuas, estanques, flores y arbolado que tienen a sus pies. Sin duda, lo apacible del lugar en nada hace sospechar lo turbulento de su pasado.

Los jardines en una imagen actual (al fondo la plaza de la Concordia)
La importancia del palacio de las Tullerías no radica en lo artístico de su ejecución, que lo era y no poco precisamente; radica en su simbología y en lo definitorio que fue durante los trascendentales días de la Revolución Francesa y el Imperio. Allí se alojaron intelectuales de renombre (Mozart por ejemplo compuso allí su "sinfonía Parisina" antes de la llegada de la Revolución), fue el lugar donde se elaboraron leyes que iban a cambiar el curso de la hª (como el Código Civil o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano) y fue la diana de admiraciones y rencores por igual durante casi un siglo, tiempo ése en el que siempre parecía estar presente en la sociedad francesa la dicotomía entre monarquía y república como prueban los violentos saqueos populares que sufrió el palacio en 1792, 1830 y 1848. Fue lugar también desde cuyos ventanales podía divisarse a lo lejos la guillotina que llevó a Luis XVI y Robespierre -entre otros- al otro barrio, pero hoy nada en el suelo de esa terraza hace percatarnos de la importancia capital de aquel edificio en el devenir de la Francia moderna. A veces parece como si la Historia impusiera sus propias normas y el final de las Tullerías viene a inmortalizar, por así decirlo, la derrota del sistema monárquico en el país vecino.
Jardines de las Tullerías desde la plaza de la Concordia

Antes de la crisis se estaba planteando la reconstrucción del edifico en su forma original, con fondos privados para albergar un museo y como centro de conferencias. Pero de momento al menos la cosa tendrá que seguir esperando.

Finalmente, quiero rescatar tres artículos muy interesantes que pude leer hace tiempo:

    • http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/01/08/el-espectro-las-tuler-as-hombre-rojo-2 Se expone la leyenda del "hombre rojo" de las Tullerías en base a testimonios e informaciones de diversas épocas; una imagen terrorífica que según se cuenta se aparecía a los moradores de aquel palacio presagiando una desgracia inminente. ¿Tendrá algo que ver con el trágico final del edificio? Según testigos, la gente que se arremolinaba para ver el espectacular incendio pudo observar en un momento determinado en el ventanal de la Sala de los Mariscales la imagen de un espectro cubierto de sangre. ¿Era el final de la leyenda? Pues parece que sí. Un artículo curioso e interesante cuanto menos...

    domingo, 22 de julio de 2012

    Desmadre a la española

    Llevamos un 2012 de aúpa porque no acaba la cadena de malas noticias económicas gracias a una crisis que parece no tener fin o al menos no se vislumbra en el horizonte. De la prosperidad de las últimas décadas hemos acabado cayendo en la más cruda de las desdichas, al borde del rescate (si es que no se está produciendo ya) y con las cuentas del país bajo vigilancia a diario. Lo peor igual está por llegar, con la escalada galopante del paro y unos índices de pobreza y marginalidad que nos dejarán a la cola de Europa. ¿Qué ha pasado?

    No soy analista económico, pero todo indica que la burbuja en la que nos movíamos ha acabado por estallar, que no se sostenía nuestro sistema de subvencionado bienestar. No trato de dejar fuera de toda culpa a la ciudadanía, que igual en algunos casos no hemos sabido, no han sabido, nadar y guardar la ropa, pero todos tenemos el convencimiento de que la clase política no ha estado a la altura de lo que se la pide. 

    El gobierno de turno cada vez es un satélite más de este mundo globalizado y un juguete en manos de una Unión Europea liderada por Alemania que impone sus intereses. Y esto es algo que cada vez resulta más notorio: toda la política de recortes está alentada desde Bruselas (o digamos mejor desde Berlín) y no acabará hasta que la sra. Merkel diga que basta.

    Puedo estar más o menos de acuerdo con alguna de las reformas económicas, pero con el grueso de ellas por supuesto que no. Y no fundamentalmente porque es con el ciudadano de a pie con quien se trata de pagar el pato de todos los derroches anteriores. ¿Donde está todo el dinero que se ha blanqueado? ¿Cuando van a devolver el dinero malgastado quienes lo han consentido? Resulta que ahora ya no hay dinero ni pa pipas, ¡pues qué injusto!

    Quiero ver en la cárcel a todos esos alcaldes, concejales y consejeros corruptos que se han llenado los bolsillos a nuestra costa, pero eso sí, devolviendo hasta el último céntimo. También quiero que quienes llevaron a los bancos y cajas a la ruina se sienten delante de los ciudadanos y asuman el daño que han producido con su gestión, una crisis donde el poder político -aliado del poder económico- ha tenido mucho que decir.

    Escuchar la cantidad ingente de dinero tirado a la basura -lo del Levante español es de juzgado de guardia- en aeropuertos sin aviones, AVEs, autovías fantasma, edificios inservibles y patrocinios de relumbrón te puede poner de tan mala hostia como pensar que todo eso está quedando a la sombra de la política de recortes. ¿Donde está Fiscalía Anticorrupción?, ¿cuando van a hablar los partidos políticos de tales desmadres sin echar la culpa a la oposición? O mejor dicho, ¿dónde queda la responsabilidad penal?

    El Estado de las Autonomías está siendo un fracaso. Resulta inconcebible que debamos pagar entre todos las deudas contraídas por las Comunidades Autónomas. Pero más lo es aún pensar que ya no todos tenemos tan a mano comprar medicinas porque no hay dinero, que ese dinero se ha ido en fastos y faranduleo. También es horroroso pensar que entre todos vamos a tener que arreglar el agujero económico provocado por los bancos y las cajas participadas por los partidos políticos, si es que ni uno solo (hablo de los partidos) puede mirar para otro lado...

    Dudo mucho que los tijeretazos de Rajoy sirvan para algo bueno. Donde dijo digo dice Diego y se queda tan ancho, las promesas electorales ya hace mucho que se las lleva el viento... Pero todo suena a escusa, a precipitación. Y ojo que soy de los que piensa que el gobierno de Zapatero actuó mal y tarde (aunque la burbuja inmobiliaria se empezó con Aznar), pero las medidas restrictivas de Rajoy no nos llevan a ningún lado si no se potencian también políticas de consumo y estimulación económica. Al paso que vamos en unos meses no habrá quien salga de casa porque habrá más impuestos que mosquitos, al tiempo.

    Pero insisto, es muy fácil echar la culpa de todos los males al gobierno anterior cuando en la España del siglo XXI las CC.AA (la mayoría gobernadas por el PP) han adquirido enormes competencias que han sabido modular a su antojo. Tampoco se debe mirar para otro lado, algo a lo que los políticos españoles ya nos tienen más que acostumbrados, pero de todo lo que se ha estado consintiendo nuestros gobernantes no quieren oir hablar porque hay más cómplices que ladrones. Es más sencillo escurrir el bulto y hacer cargar el peso de la crisis sobre los ciudadanos, pero a los diputados, senadores y jerifaltes inmunidad absoluta. Lo importante es salvar a los bancos (por intereses ocultos y no tan ocultos), los mismos que inflaron el clima especulativo a costa de todos los ahorradores.

    Cuando vi a todos los diputados del PP aplaudir las duras medidas de Rajoy me pregunté si ser español había sido un error, porque hay que tener narices para ponerse a dar saltos de alegría de esa manera... Pero no, mola ser español porque en fútbol ya somos campeones de todo, porque parecemos hechos de otra pasta y porque a juerga no nos gana ni el tato. Es verdad, cada día que pasa nos hierve el orgullo nacional, igual un día explotamos y todo. Cuidado.

    sábado, 21 de abril de 2012

    Caza al rey

    Hola corazonesssss! Hoy sorprendentemente no pienso hablar de rutilantes modelos, toreros y futbolistas, quiero hablar de nuestra Familia Real; y no de Letizia precisamente sino de D. Juan Carlos. ¿Queda claro?

    ¡En vaya tinglados se está metiendo el buen hombre! Resulta que su yerno (el balonmanista) ha hecho durante años juego sucio a costa de las arcas públicas, un caso escandaloso que salpica también a la infanta y ya veremos a ver en qué lugar deja al propio monarca que cuanto menos sabía de las labores tan oscuras de Iñaqui Urdangarín. Después ha venido el incidente de su nieto, Froilán, que se disparó en un pié en unas prácticas con su padre en un bosque de Soria cuando no tiene la edad reglamentaria para empuñar un arma de ese calibre. Y va el propio cabeza de familia y cual Luis XIV no se le ocurre otra cosa que irse al sur de África (no a los Montes de Toledo, no) a cazar elefantes. ¡Sí, ni mas ni menos que elefantes...! ¡A su edad y con las noticias tan desagradables con las que nos levantamos cada día todos los españoles...! (y con su nieto hospitalizado como añadidura)

    ¿Se le ha ido la pinza a D. Juan Carlos? El hombre que ha hecho gala de la mesura y la normalidad parece ahora superado por las circunstancias familiares. Igual es que se está rodeando de amistades no muy recomendables, pero en cualquier caso ese hecho es un gran marrón en su trayectoria y ha destapado el debate sobre la regulación de los gastos y actividades de la Casa Real e incluso ha podido prender la mecha de la no idoneidad del sistema monárquico.

    Sus disculpas al salir de la clínica me parece que le honran porque son impropias de un cargo político. No recuerdo a ningún político que después de una gestión lamentable haya dado la cara de esa manera, pero claro que tratándose de España eso creo que ya nadie lo espera. Sin embargo, después de esa breve disculpa el paso siguiente tiene que ser proceder a caminar en pro de la regulación de la Casa Real: sus gastos, sus agendas, sus vacaciones (que el rey las tiene, por supuesto), la transparencia en definitiva. Y pienso que eso va a ser fundamental para la supervivencia de la institución porque supondría su acoplamiento a los tiempos que corren.

    En un momento en el que es necesario reclamar transparencia y austeridad a los organismos públicos la Casa Real no puede quedar al margen. Otra cosa, pero fundamental también, es definir la fina línea que separa la vida privada de las labores oficiales y hasta donde yo sé no hay ley que se atreva con ello para evitar tanto debate que en nada favorece a la imagen de la familia Borbón.

    Y es que con los graves problemas actuales del país, con un sistema político, económico y social en entredicho, se me antoja poco apropiado sacar a relucir el sempiterno (aunque legítimo) dilema monarquía vs república. Hay en una parte de la sociedad una imagen distorsionada de la realidad: por un lado tenemos a los que son más juancarlistas que el propia rey, gente que no hace ningún bien a la imagen que ofrecen el monarca y los príncipes. Y por otra tenemos a los republicanos que no dejan pasar una con tal de meter cizaña con el mismo temita. Porque es curioso comprobar cómo, bien o mal, siempre hay un pero que ponerle a lo que dicen o dejan de decir los reyes y su familia. Vamos, que tanto ni tan calvo... Creo que hay en todo ésto un término medio que es el más apropiado y justo.


    Monarquía o república, un tema que siempre quedará pendiente. Pero ni todo lo referente a la Familia Real debe ser permanentemente cuestionado (actitud republicana) ni debe haber una defensa a ultranza de la institución actúe como actúe (actitud de un amplio sector de la derecha). La monarquía no debe estar nunca más allá del bien y del mal, no es intocable, pero sí ha llegado la hora de que si España es una Monarquía parlamentaria se den los pasos necesarios para conseguirlo al cien por cien porque el ciudadano debe saber en cada momento a qué se destinan sus impuestos, que también en eso consiste la Democracia.

    Y aprovechando el tema de la famosa cacería acabaré diciendo que la Monarquía no es el elefante más enfermo del zoo patrio, pero necesita una buena dosis de reconstituyentes para no acabar languideciendo en su propia jaula de oro y  lujos. Por supuesto que puede sobrevivir con menos, es cuestión de vida aceptarlo si no quiere terminar devorada por aquellos que confiaron en ella durante los años difíciles de la Transición o por la generaciones presente y futura. La jaula del rey elefante necesita una buena limpieza, necesita hoy más que nunca mostrarse como una institución transparente a todos los españoles. ¿Para cuándo?