sábado, 27 de febrero de 2016

Los Oscar 2016: predicciones



Mañana se celebra un año más la gala de entrega de premios Oscar y mientras unas categorías parecen ya totalmente cerradas a la sorpresa otras siguen muy abiertas. De cualquier modo, y aparte de todo su glamour, su falso sentido del estilo y ese halo de magnetismo que rodea al evento, no es ninguna mentira decir que no se premia el mejor cine sino el cine que más apoyo económico recibe por parte de los grandes estudios de Hollywood. Ahora bien, y siendo realistas, los Oscar también dejan su respectiva cuota de representatividad a producciones más pequeñas e incluso a algunas llegadas de otras partes del mundo. Pese a todo su tradicionalismo, es cierto que los académicos parecen amoldarse poco a poco a los nuevos tiempos con la incursión de un cine más comercial ("Mad Max" este año) o premiando a películas de perfil más alternativo (como "Slumdog millionaire" o "En tierra hostil"). Lejos quedaron ya aquellos años en los que historias muy clásicas y tan grandes como la vida misma se atiborraban a premios. Ya no es así.

A continuación voy a analizar someramente las principales categoría de esta edición 2016 y exponer mis predicciones (en rojo, los ganadores).


Spotlight

MEJOR PELÍCULA:
 - Spotlight
 - El puente de los espías
 - La habitación
 - Brooklyn
 - Marte
 - El renacido
 - Mad Max: Furia en la carretera
 - La gran apuesta
Es curiosa la variedad de películas de este año, desde productos de amplio espectro popular hasta un cine más pequeño pasando por el cine periodístico, ya un subgénero en sí mismo. Se echa en falta "Carol", con suficiente potencial y calidad como para haber acabado dentro del grupo de nominadas. Ante la falta de una favorita clara tiraré por la más evidente en vistas a que ya ganó en los Globos de Oro y los BAFTA, "El renacido", siendo la alternativa "Spotlight", que parece haber llegado con flato al final de la carrera de premios.

MEJOR DIRECCIÓN:
 - Alejandro G. Iñárritu, por "El renacido"
 - Adam McKay, por "La gran apuesta"
 - George Miller, por "Mad Max: Furia en la carretera"
 - Lenny Abrahamson, por "La habitación"
 - Thomas McCarthy, por "Spotlight"
Ante la tesitura de volver a premiar al director mexicano (lo ganó el año pasado) me arriesgo y con serias dudas apuesto por el director australiano, creador de la saga que en su día protagonizó Mel Gibson. Su mérito reside en reformular una saga que parecía finiquitada dando el protagonismo a una mujer fuerte y luchadora como la que encarna Charlize Theron. Pudiera ser el premio de reconocimiento a una película-acontecimiento muy taquillera y además triunfadora como ninguna otra entre la crítica más selecta, aunque a un servidor no le gustara mucho...

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA:
 - Matt Damon, por "Marte"
 - Leonardo DiCaprio, por "El renacido"
 - Michael Fassbender, por "Steve Jobs"
 - Eddie Redmayne, por "La chica danesa"
 - Bryan Cranston, por "Trumbo"

Seguramente no estemos ante un año muy potente en esta categoría. Con el paso de las semanas el favoritismo de DiCaprio se ha convertido en indiscutible, un oscar cantado y la verdad es que el bueno de Leo ya lo estaba mereciendo. No hay un actor que se haya rodeado nunca de tan buenos y renombrados directores, tiene una carrera envidiable, pero lo que es la estatuílla dorada se le estaba resistiendo desde hace bastantes años. Y esta es su oportunidad ante la falta de un rival claro. Para Fassbender otro años será y al paso que va acabará llegando esa ansiada oportunidad.

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA:
 - Brie Larson, por "La habitación"
 - Cate Blanchett. por "Carol"
 - Jennifer Lawrence, por "Joy"
 - Charlotte Rampling, por "45 años"
 - Saoirse Ronan, por "Brooklyn"
En otras ediciones escaseaban los buenos papeles femeninos, pues muchas películas solo contaban con protagonistas masculinos. Teniendo en cuenta que papeles protagónicos como los que interpretan Vikander y Mara han acabado compitiendo en categoría de Secundaria, podemos afirmar que este año ha sido muy fuerte en cuanto a un cierto "cine femenino". Aún así, la favorita es una muy poco conocida actriz en su primera nominación a estos premios. No hay duda de que Brie Larson es la sucesora de Julianne Moore en este galardón; todo lo demás sería sorprendente.

MEJOR ACTOR SECUNDARIO:
 - Mark Rylance, por "El puente de los espías"
 - Sylvester Stallone, por "Creed: la leyenda de Rocky"
 - Mark Ruffalo, por "Spotlight"
 - Christian Bale, por "La gran apuesta"
 - Tom Hardy, por "El renacido"
Muy pocos creerían hasta hace solo unos meses que un ya senil Stallone iba a ganar un oscar, después de una carrera con dos personajes de leyenda pero muchos truños también a sus espaldas. Nunca se le ha considerado siquiera un actor decente, aunque al menos como Rocky ha sabido sacar su vena más actoral. En "Creed", una especie de reinvención de la saga que le lanzó a la fama, interpreta parece que con mucho acierto a Rocky al final de su vida. Un papel que le ha puesto en la órbita de los oscar décadas después de postular como actor y guionista de la primera y sorprendente entrega. Únicamente la resistencia de los académicos a premiar a  un actor tan discutido puede hacer que no suba a recoger el premio, y la posibilidad existe y está personificada casi al cien por cien en la figura del teatral actor británico Mark Rylance, ganador del BAFTA por esta película.

Alicia Vikander, espectacular


MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA:
 - Rooney Mara, por "Carol"
 - Jennifer Jason Leigh, por "Los odiosos ocho"
 - Alicia Vikander, por "La chica danesa"
 - Kate Winslet, por "Steve Jobs"
 - Rachel McAdams, por "Spotlight"
Como ya señalé, Vikander y Mara realmente son protagonistas en sus respectivas películas. Factor éste de importancia para que al final la actriz de "La chica danesa" o la magnífica "Un asunto real" se lleve el gato al agua. Ha sido el año de explosión de la actriz nórdica, aunque no le falten competidoras como una impresionante Rooney Mara o una Kate Winslet que vuelve al radar de estos premios tras ganar en 2009 por "El lector". Y ojo con Winslet que ya consiguió el Globo de Oro y el BAFTA por este papel.







MEJOR GUIÓN ORIGINAL:
 - "Spotlight"
 - "Del revés"
 - "El puente de los espías"
 - "Straight Outta Compton"
 - "Ex Machina"
El film sobre la investigación periodística de los delitos cometidos por sacerdotes católicos en Boston parece el mejor posicionado para llevarse este premio. Una película muy bien valorada por la crítica y donde además de su extenso reparto se destaca mucho el interés de la historia que cuenta. Quizás el premio de consolación para una película que ha llegado con la lengua fuera después de su exitoso paso por los mejores festivales del mundo. La única alternativa que veo sería la nueva y celebrada película de la factoría Pixar.


MEJOR GUIÓN ADAPTADO:
 - "La gran apuesta"
 - "La habitación"
 - "Carol"
 - "Marte"
Ennio Morricone en pleno concierto
 - "Brooklyn"
Ante la ausencia del guión de Tarantino para "Los odiosos ocho" parece una categoría algo abierta entre varias opciones. A destacar el guión de la última película de Todd Haynes, pero ante la infravalorización de esta cinta en las nominaciones mi apuesta va para "La gran apuesta", y valga la redundancia; aunque me temo que esté apostando a caballo ganador.


MEJOR BANDA SONORA:
 - "El puente de los espías", de Thomas Newman
 - "Carol", de Carter Burwell
 - "Sicario", de Jóhann Jóhansson
 - "Star Wars: El despertar de la fuerza", de John Williams
 - "Los odiosos ocho", de Ennio Morricone
La siempre polémica categoría de Música Original trae dos clásicos (bueno tres, si metemos en el mismo saco al multinominado también Thomas Newman). En cualquier caso todos los planetas se ha alineado para que este año sea el del oscar de Morricone (ya tiene uno honorífico, paradójicamente). Por una partitura muy menor el compositor de obras como "Érase una vez en América", "La misión" o "Cinema Paradiso" se va a llegar la estatuilla a su casa ante un auditorio rendido a su talento. Debía haberlo ganado por uno de sus más icónicos trabajos, pero así son estos discutidos premios...


lunes, 8 de febrero de 2016

Va por ti, papá

Nunca voy a olvidar las últimas Navidades. Unas fiestas, se considera, para estar en familia, unos días especiales donde se atiborra uno a comida, a turrones y a polvorones y donde felicitas las fiestas incluso a gente que apenas conoces o a quienes no acostumbras a saludar el resto del año. Así son esos días. El espíritu humano sufre una pequeña y forzada transformación de la que todos en cierta medida somos partícipes.

Pero pocas Navidades he tenido yo en esta ocasión. Se han multiplicado los viajes a casa y los momentos de estar contigo en el hospital, papá. Muchos ratos de estar pendiente del teléfono, de los horarios de las comidas, de las visitas del doctor, y siempre con el ánimo positivo de que todo iba a salir bien, de que aunque con paciencia iban a acabar dándote el alta. Pero no pudimos hacer nada por ti. Hubo algo que se complicó en exceso y ya no hubo vuelta atrás.

Quien hubiera dicho, sobre todo a pocos días de ingresar en el hospital, que nunca más ibas a salir de aquella pequeña habitación. Aunque el susto latente y el respeto que da un lugar como aquel no nos bajó la moral en exceso, estábamos preocupados por ti. Nunca nos habíamos visto en una igual y sabíamos que algo no estaba bien en tu cabeza desde hacía no mucho, papá, pero seguías siendo el mismo, con tu sentido del humor, tus reproches y sobretodo tu fortaleza. Los tres sabemos que pasaste por un gran calvario de situaciones y que nunca te viniste abajo aunque cada día fuera un capítulo distinto de un largo serial televisivo; y no solo eso, sino que ibas superando esos contratiempos poco a poco, con el paso de los días,  mentalizado de que a tu edad las cosas de la salud son más complejas y requieren tiempo.

Creo que nunca he hablado contigo tan largamente como aquellos días en la 121. Me comentabas que habías vendido las viñas, tu divertimento -y estabas extraordinariamente contento por ello-, me hablabas con dulce recuerdo de tus años en Michelin -especialmente los primeros años cuando aquellos franceses tan amables coincidieron contigo en Aranda y luego en Vitoria-, de lo que disfrutabas esos paseos mañaneros hasta la ermita de San Pedro, de tu super-mini-radio que te llevabas a caminar todos los días... En todo demostrabas estar en paz contigo mismo y con los demás; ¿qué sentido tenía refunfuñarse ahora? También me dabas consejos, como que tratara de vender mi plaza de garaje o que tirara cosas que tenía por casa para no almacenar enseres que no utilizo. Y recuerdo también que me dijiste que en el fondo no te gustaba Candás (ahora me acuerdo mucho de ese detalle).

Pero poco después y de repente dejaste de ser tú mismo aquella tarde del 4 de enero. Ahí ya empezamos a perderte. No nos hacías caso y te enrocabas en doblar y doblar y volver a doblar toallas y sábanas pero siempre con esa cara de niño bueno que es enteramente feliz al usar su juguete favorito. Tampoco te apetecía comer, y eso sí que nos preocupaba ya demasiado. Estabas desistiendo de vivir. Nunca hubiéramos imaginado que aquella cama al lado de la ventana de la persiana rota era tu destino final, el de tu último aliento. Pero al menos tuviste el bonito detalle, papá,  de decirme adiós diez minutos antes de que comenzara el día de mi cumpleaños.

Es paradójica la vida. Hacía precisamente 38 años que yo había venido a este mundo a pocos metros de esa cama tuya y ese mismo día te ibas de él sin hacer ruido, sin espasmos, de manera suave y hasta sencilla. Y allí estábamos mamá y yo para estar contigo en ese momento porque siempre estuvimos pendiente de ti, dándote nuestro cariño y nuestro apoyo pese a que ya no nos reconocieras ni comprendieras lo que te decíamos. Pero siempre pensé que en el fondo me escuchabas e incluso pude expresarte literalmente y aunque fuera por una vez en la vida que te quería. Me quedo con eso.

La jornada siguiente la pasé tranquilo, aliviado, porque sabíamos que ese día negro iba a llegar. Toda la familia ha sido un ejemplo de aprecio y cariño hacia ti y hacia nosotros desde que ingresaste. Ni una mínima queja, solo agradecimientos eternos. Ha sido duro este proceso pero tratamos de superarlo, papá. Tu espíritu queda entre nosotros y en los lugares que más disfrutabas: el monte, la casa del pueblo, nuestro barrio... Ahora estamos aprendiendo a vivir sin ti, pero teniéndote presente y sintiéndote cerca. Nadie ha dicho que vaya a ser fácil, en especial para mamá. Y aunque nunca tuve contigo una gran conexión y a veces discutíamos por diversos asuntos, entendiste muy bien que me fuera de casa a vivir mi vida, me ayudaste sin dudarlo cuando compré mi piso y con el tiempo supiste renunciar a lo que querías que yo fuera dejando paso a lo que yo quería ser. Y estoy completamente seguro de que sentiste mi afecto y mi amor aquellos días tan complicados para todos.

Es el momento de afrontar tu pérdida con positividad. Tu final fue el menos malo porque podía haber sido mucho peor por el sufrimiento que hubiera ocasionado para todos, alargando un letargo inexplicable. No querríamos haberte visto así ni a ti te hubiera gustado acabar de aquella manera. Cada vez que paso junto al hospital me fijo en aquella ventana tuya y no puedo remediar pensar que la vida es muy injusta con demasiada frecuencia. Tú ya no volviste a salir de allí. Pero es hora de valorar lo importante que has sido en nuestras vidas y de que pese a lo mucho que te vamos a extrañar es momento de seguir con fuerza hacia adelante porque eso es  lo que a ti te hubiera gustado. Como decía el personaje de C.S.Lewis (Anthony Hopkins) en la muy británica Tierras de penumbra  "El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ese es el trato". Y estamos dispuestos mamá, David y yo a que sigas estando orgulloso de lo que somos allá donde te encuentres. Papá, TE RECORDAREMOS SIEMPRE.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Tambores de guerra


Ni de Francia, ni de Mali, ni de Túnez (cuando yo iba a EGB se llamaba Tunicia)... Con la bandera de ninguno de estos países teñí la foto de mi perfil de Facebook estos últimos días. No hizo falta, porque creo que todos en nuestro sano juicio nos escandalizamos ante la ola de salvajismo terrorista que nos acecha de manera global.

El terrorismo internacional es la mayor amenaza con la que ha hecho acto de presencia este nuevo milenio. Desde los atentados de Nueva York en 2001, pasando por el de los trenes de Madrid en 2004 o Londres al año siguiente, hasta desembocar por supuesto en París este mes de noviembre. Sé que no son los únicos y sí los más mediáticos, sobretodo porque nos pillan más cerca, pero convendría no olvidar que hay muchos países en otras latitudes del globo que conviven en su día a día con este nuevo mal, carcomiendo su cultura y su constreñido régimen de libertades desde hace ya muchos años. 

Algo hemos hecho mal los países desarrollados para que la mayoría de las naciones de Oriente Medio y del norte-centro de África se hayan convertido en terrenos irrespirables. Los sonrojantes motivos no justifican de ninguna manera la masacre de París, pero deben hacernos reflexionar por qué hemos llegado a este punto de amenaza a nuestras instituciones y a nuestras libertades. Tenemos que pensar qué intereses económicos han podido alimentar desde hace tiempo este tipo de embriones de fanatismo debido al empobrecimiento y el abandono de muchas naciones como moneda de cambio a intereses que son del todo partidistas y lucrativos. 

Miedo, terror, pánico social. Son solo algunos de las diversos sentimientos con los que estos días deben convivir los parisinos o los ciudadanos de Bruselas y sus turistas. Todos sabemos que no es justo, pero si hay algo que ha ido inflándose poco a poco ha acabado por explotar en nuestras propias manos y en nuestra propia casa. Me gustaría saber qué lleva a un inmigrante de origen musulmán de segunda o tercera generación a radicalizarse y viajar a Siria o Iraq, a abrazar postulados totalitaristas y a ser capaz de poner punto final a su vida a través de un chaleco-bomba, sesgando de manera cruel la vida de muchísima población inocente. ¿Tan poco vale la vida para esta gente? ¿Tan abandonada por su sociedad puede sentirse una persona para dejarlo todo por una mentira que no le va a llevar al Paraíso? Todo esto de lo que hablo me dirige al sistema educativo, que igual no ha sido lo suficiente atento e integrador como para poder evitar situaciones que se repiten a día de hoy por casi toda Europa. Y, siendo justos, no me queda otra que pensar que este ambiente de paranoia con el que empezamos a convivir en Europa es lo que esta gente joven, intolerante e irracional está buscando a través de su mal llamada Guerra Santa. Quieren que estemos desesperados.

Y ahora, ¿qué solución cabe? ¿Hay que bombardear el Estado Islámico? Desde luego que las posibles medidas de intervención militar deberían ir acompañadas de otra serie de medidas que no podemos dejar en el tintero de ninguna de las maneras, toda vez que es imposible el diálogo con facciones tan diversas y escurridizas que no se atienen a ningún tipo de ley ni razón. La labor de los sociólogos, psicólogos y educadores, como decía, debe ser importante desde este momento en el Viejo Continente. Pero, ¿y la función que desempeñan  internet y las redes sociales? El mundo virtual de la red de redes no puede ser un ámbito opaco donde los grupúsculos mafiosos o ultrarreligiosos campen a sus anchas captando de manera sencilla a jóvenes desorientados en cualquier lugar del mundo. Si hay que poner coto se tendrá que hacer y creo que hasta ahora se ha mirado hacia otro lado. Por no hablar tampoco de su sistema de financiación y sus recursos petrolíferos, pues el Estado Islámico es capaz según parece de vender sus golosos recursos a aquellas naciones que considera enemigas. Entonces, ¿qué es lo que hemos estado haciendo mal?

Ignoro qué es lo idóneo en este momento. La nueva tecnología militar puede conllevar intervenciones militares de manera controlada. Pero la colaboración internacional se puede hacer desde muchos ámbitos configurando un amplio abanico de medidas. Debe ir parejo a lo que estoy contando: una reflexión sobre los errores que se han cometido hasta el día de hoy  y un compromiso firme y decidido de la coalición internacional con todos sus ciudadanos y con la erradicación de todo fanatismo de origen laico o religioso venga de donde venga.

No es momento de buscar culpables ahora sino de actuar y reflexionar a la vez. Cada día de titubeo es un día perdido. Pero de ninguna de las maneras podemos pensar que hay que "cerrar el grifo" a la inmigración y menos aún a la que procede de los países en guerra (los refugiados). Europa debe actuar unida ante una amenaza global que acecha sobre su ideario de democracia y libertad, sin segundas intenciones que valgan, con una sola voz. Y esa decisión es el único antídoto ante una amenaza que nos afecta a todos, seamos franceses, belgas, británicos o españoles. 

Y, por cierto, un pequeño apunte. Aún debemos aprender bastante los españoles de una sociedad como la francesa. Se me antoja bastante poco probable que el ejemplo de unidad e identidad que los franceses están demostrando al mundo se hubiera dado de la misma manera a este lado de los Pirineos en una situación similar. Quien quiera pensar, que piense. Yo ahí lo dejo.

domingo, 9 de agosto de 2015

Gracias por la música

















Viena, viernes 4 de octubre de 2013. La elegantísima capital centroeuropea luce sus mejores galas para rendir homenaje a una de las leyendas vivientes del mundanal Hollywood. No, no es un actor, tampoco es un director de prestigio; es simple y llanamente, pero con todos los honores y merecimientos, el compositor James Horner. Puede que a mucha gente su nombre no le suene de nada, pero a mí y a unos cuantos más vaya si nos suena, ¡¡¡y mucho!!!

Aquel concierto de Viena, en el marco incomparable de la centenaria Konzerthaus, puso en pié y en unánime aplauso a todo su repleto auditorio tras disfrutar de una gran velada de buena música en directo. Probablemente James Horner nunca hubiera llegado a saber sin aquel concierto-homenaje (el único concierto que efectuó en Europa) que su música había tocado tantos corazones. Pero pudo comprobarlo en primera persona y él no pudo reprimir las lágrimas.


Aquella fría noche de otoño fue casi el colofón a mi relación personal con James Horner, aunque después vinieron experiencias tan gratas como su extraordinaria banda sonora para "El último lobo" (2015), la última película con música suya estrenada en nuestro país. Antes, hubo muchos momentos de disfrute gracias a sus partituras sinfónicas y temáticas. Sin duda ninguna desde los años 80 James Horner ha demostrado ser un grande en su gremio, un profesional muy admirado, reconocido y reconocible, pero también algo denostado por determinados sectores de los aficionados a la música de cine. No es mi caso, a mí unas veces más otras veces menos la música de James Horner siempre me ha gustado y ha estado ahí para ambientar mi devenir vital desde aquel ya lejano 1998.


Fue él el responsable de que me aficionara un poquillo a este tipo de arte y que me fijara en la música cada vez que veía una película. Otros inmediatamente después también me influyeron (John Barry, Hans Zimmer, Basil Poledouris,...), pero Horner siempre estuvo ahí y si no ya estaba mi amigo Braulio para recordármelo cada semana y a la menor oportunidad. Recuerdo muy bien aquella primera audición en junio de 1998 en la habitación de su casa donde tras haber visto "Titanic" meses atrás sus melodías me parecían mágicas y maravillosas. Si me había gustado tanto la película buena parte de "culpa" la había tenido la imaginación desbordante de Horner para dar empaque a una historia que ha pasado a los anales del cine.

Tras el boom de "Titanic" llegaron muchas más a mis oídos: Cocoon, Braveheart, la colosal (aunque cualquier calificativo se queda corto) Leyendas de pasión, Willow, Enemigo a las puertas y un largo etcétera suministradas por mi amigo, un aficionado incondicional a su música desde que era un crío. Eso de haber puesto la voz y el corazón a personajes de la gran pantalla como William Wallace (Mel Gibson), John F. Nash (Russell Crowe), la teniente Ripley (Sigourney Weaver),  Rose Dawson (Kate Winslet) o Tristan Ludlow (Brad Pitt) muchos no pueden decirlo, pero es por ello que al común de los mortales la música de James Horner nos es tan familiar.


No voy a hacer un análisis de su música porque no es ahora mi propósito ni tampoco domino la terminología; tampoco pretendo hacer una síntesis al detalle de su carrera, no. Lo que sí queda claro es que tras sus dos proyectos póstumos ya no va a haber más música de James Horner. Justo cuando estaba en un momento bastante dinámico y creativo de su carrera, apartado casi completamente de los grandes estudios y haciendo lo que en verdad le apetecía, un desafortunado accidente de avioneta acababa con su vida en un paraje de su California natal. Su fallecimiento nos ha sorprendido a todos los que le hemos seguido todos estos años. Murió practicando uno de sus mayores placeres, volar, y la noticia corrió como la pólvora por las redes sociales y después por los medios de comunicación generalistas, que tan poco precisos son cuando hablan de la música de cine.


Quedarnos sólo con sus parabarás es una ofensa y no le hace justicia al ganador de 2 oscars, uno de los compositores más influyentes y reconocidos de los últimos treinta años. Porque la música de James Horner no sólo ha sido eso, música, sino verdadero amor por un oficio y una forma de sentir el séptimo arte. Uno de los últimos artesanos de esa disciplina ha dejado huérfanos a muchos aficionados que sentían sus melodías como algo propio porque muchos han crecido con el cine al que él supo poner música. Y en mi caso, y por la importancia que ha tenido en mi gustos cinematográficos desde aquel ya lejano 1998, no puedo más que lamentarlo. Un final injusto y sorprendente para una carrera que aún podía dar mucho de sí, pero afortunadamente quedarán para siempre los sentimientos que desprende su música cada vez que la oigamos estemos delante del ordenador o viendo una de sus películas en la televisión. Los sentimientos que desprende su música son  indelebles al paso del tiempo.


Muchas veces recuerdo la historia que relata Tierras de penumbra. Su preciosa banda sonora no es de Horner, sino del británico George Fenton, pero al caso nos da lo mismo porque no pretendo referirme a ella. Tenía mucha razón el personaje que interpreta Anthony Hopkins, aquel catedrático de universidad rígido y solitario,  al afirmar en ese último plano y en voz en off: "El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ese es el trato". Así que gracias James por haber hecho a tantísima gente inmensamente feliz. Mereció la pena conocerte. ¡Buen viaje!


sábado, 11 de julio de 2015

Pitos y banderas

Problemático, muy convulso y caldeado se encuentra el escenario político. Recién salidos de unas elecciones locales y autonómicas que han dado un vuelco considerable al panorama político de la piel de toro y con la efeméride que supone el primer aniversario de la proclamación de Felipe VI como jefe del Estado, en las últimas semanas ha vuelto el rifirrafe a costa de la superbandera que adornaba la espalda de Pedro Sánchez en la presentación de su candidatura a los próximos comicios nacionales por el Partido Socialista. Dichosa bandera...

En otro orden de cosas, suele pasar. Cada vez que juega la final de Copa del Rey el F.C. Barcelona, o el Athletic de Bilbao, o ambos como en esta edición, vuelve la polémica. Durante días se habla de organizar una gran pitada en contra del himno español, y todo ello viene acompañado de las declaraciones de políticos del más amplio arco parlamentario. Los unos, justificando todo en aras de la libertad de expresión. Los otros, hablando de acto irresponsable y vergonzoso. Y lo que debería ser sólo UN PARTIDO DE FÚTBOL se convierte en un espectáculo que logra trascender a los medios de comunicación nacionales.

De acuerdo que el himno de nuestro país lo que se dice bonito no es (o no me lo parece, que para todo hay gustos), pero se trata sobre todo, y nos guste o no, de un emblema. Representa no a un gobierno ni a un determinado partido político, ni siquiera por supuesto a una corriente ideológica, sino que representa, o al menos así lo entiendo yo, a una nación y a toda una sociedad. Lo mismo que la figura del rey, que más allá de sus discrepancias tiene un gran valor simbólico. Por eso, la risilla picarona de Artur Mas es cuanto menos deleznable porque más allá de pertenecer a un partido político y ser el presidente de Cataluña es, y así lo dice la Constitución, representante del Estado (el español) en su comunidad autónoma. Todo, sí, muy contradictorio, como se ve.

El himno español no es una creación de Franco. Y la bandera tampoco lo es. Son símbolos que se remontan a siglos atrás en el tiempo y de los cuales no se ha hecho siempre un buen uso. Y no trato de rebatir ningún sentimiento a los pacíficos y no tan pacíficos asistentes a esa final que silbato en boca dedicaron una estruendosa pitada a Felipe VI y al himno, sino que el mayor reproche habría que centrarlo en la RFEF -organizadora del acto y que, pese a todo lo que se sabía ya, no hizo nada porque primara la tolerancia y el "juego limpio"- y en los diversos politicuchos que días antes trataron de justificar lo que iba a pasar en pos de la muy manida "libertad de expresión", auténtico totem que parece justificar cualquier cosa. Lo malo es que a veces esos mismos que portan con sumo entusiasmo esa misma bandera no son capaces de denunciar lo que sucede en determinados países y regiones donde eso mismo -la libertad en el más extenso sentido del término- es aún una quimera.

Los españoles nos queremos demasiado poco y, por supuesto, no nos respetamos. España es un país plural, variopinto, y si en la propia convivencia falta el respeto y la educación somos un país de mierda. Y se demostró aquel sábado con esa final. Porque fue sobre todo un gran problema de educación. Muchos no nos mostraríamos así ante la senyera o la ikurriña, ni tampoco ante los diversos himnos que sirven para representar a los distintos pueblos que configuran el país/el mundo. Y no estoy diciendo que hubiera que haber suspendido el partido (no me convence esta opción del todo), sino que fue un muy grave problema de educación, reitero. Porque si la libertad es una carta blanca entonces no hay leyes ni normas que valgan para gobernarnos. Confundir la libertad con el libertinaje es peligroso y en ocasiones tendemos a no diferenciar los dos términos, sobretodo en los tiempos que corren donde continuamente estamos cuestionando a quienes nos representan en las instituciones e incluso nuestra propia identidad como nación sin tratar de dar verdaderas soluciones meditadas al respecto.

Aquellos días se dijo que la gran pitada era una manifestación por la disconformidad del pueblo catalán ante un Estado que le vilipendia y no le escucha. Puede que en parte así sea, o puedo que no, pero oyendo estos argumentos me viene a la cabeza todas aquellas pequeñas localidades, comarcas o incluso provincias enteras que han visto con el paso del tiempo cómo la industria y los servicios pasaban de largo, dejando marchar a su gente en busca de un futuro mejor precisamente en aquellas regiones que aquel sábado trataron de mostrar de manera airada su ira ante una bandera y un jefe del Estado. ¿Acaso esos pueblos, comarcas y regiones tan abandonados tradicionalmente nunca han tenido razones para quejarse de la falta de sensibilidad de los diversos gobiernos?

Vivimos en un país cada vez más desequilibrado e injusto donde todo se debería poder hablar, pero con respeto por supuesto. Por eso este tipo de actos hablan muy mal de España como país al resto del mundo. No se da buena imagen, reconozcámoslo. Seguimos siendo un país muy peculiar con sus filias y sus fobias, pero mal haríamos si alimentamos la confrontación y la idea de las dos Españas, avivando rencores e intereses, siendo insolidarios. Y por eso sucesos como el de aquel día en Barcelona y otros muchos que con frecuencia son objeto de controversia en los medios de comunicación no hacen más que avisarnos de que hay cosas en nuestra sociedad que no funcionan. Porque en el fondo los políticos, la política en definitiva, son un decepcionante reflejo de nuestra realidad social como nación.




miércoles, 3 de junio de 2015

La letra editorial

"Cada uno cuenta la fiesta como le interesa", y esto no es una verdad a medias, es una verdad completa. Vivimos en un país (el resto del mundo no está libre del mismo mal) donde cada vez todo está más politizado y donde da la sensación de que la razón de uno es la razón única e indiscutible. Por eso toda la atmósfera política y social está enormemente viciada. Se está perdiendo altura de miras y coherencia en el discurso. Las cosas a veces no son blancas o negras y está claro que el cuarto poder, a parte de informar, está contribuyendo de manera constatable a generar corrientes ideológicas en quienes consumen ese tipo de información.

No quisiera centrarme en el caso de la televisión, que probablemente sea el más paradigmático, pero para un servidor encender la tele y ver un informativo o las ahora muy recurrentes "tertulias" políticas es acabar con la cabeza como un bombo. ¿A quien creemos? ¿Quienes nos están diciendo la verdad?

Resulta harto complicado hallar un medio de comunicación lo suficientemente independiente para hacer enteramente creíble lo que te cuenta. Estamos en la época de los grandes titulares y las cortinillas estridentes para dar bombo y platillo a lo que nos van a contar. ¿Y realmente eso es periodismo?

Antes de que nadie me ponga la etiqueta de empatizar con uno u otro partido que sepa que soy del que sea honesto, servicial al ciudadano y no aproveche las flaquezas ajenas para ganar réditos electorales. O sea, de ninguno que yo sepa. Pero el juego de medios de comunicación cansa por la parcialidad de los que lo integran, o al menos esa sensación tengo con excesiva frecuencia. Porque son medios pertenecientes a grupos editoriales afines a unas determinadas siglas políticas.

Escuchar cadenas como la COPE, la SER o canales de televisión como Intereconomía o LaSexta, por poner algunos ejemplos, es saber de antemano lo que te van a contar. Ellos saben lo que pide su audiencia y de ninguna de las maneras van a traicionar a su oyente/televidente. Otra cosa es que el propio consumidor de información haga el suficiente juicio de valor para discernir realidad de ficción, o más propiamente separar la verdad de la mentira. Aquí no hay verdades absolutas, hay verdades con mentiras o medias verdades pero si lo que te están "vendiendo" te lo crees a pies juntillas porque lo dice "tal periodista" o "tal tertuliano" eso juega a su favor y estos medios de comunicación cuentan con esa importante baza. La autocrítica y el procesamiento de la información son fundamentales para generar opiniones personales que se alejen de la información de consumo rápido. Se está perdiendo en buena medida el contraste de la información en esta sociedad sobreinformada en la que estamos todos involucrados.

Me apena ver que cada uno cuenta las cosas como le conviene, basándose en el matiz y el dato interesado para lograr convencerte. Y todo el abanico ideológico es partícipe de ello, de uno de los males que afectan al periodismo en estos últimos años. Probar un poco de cada medio para conseguir una opinión propia, independiente, puede que sea la solución, pero como ya digo ni los medios de comunicación públicos ni tampoco los privados pueden abanderar por sí mismos la enseña de la imparcialidad porque de ninguna de las maneras lo están demostrando.

domingo, 22 de febrero de 2015

Los Oscar 2015: predicciones

NO INTERNET, EMBARGOED FROM INTERNET AND TELEVISION USAGE UNTIL THE CONCLUSION OF THE OSCARS TELECASTSemana de los Oscar y semana que toca tratar de averiguar qué va a ocurrir la madrugada de este domingo al lunes. Hace un año la triunfadora fue "12 años de esclavitud", una gran película que entonces contaba como máxima rival a "Gravity". Mejor película para la primera y mejor dirección para la segunda, ese fue el balance a grandes rasgos. ¿Pasará lo mismo este año? Ya veremos...

2014 trajo una película pequeña pero muy esperada de nombre "Boyhood". Su mayor atractivo ha sido que fue rodada a lo largo de doce años, con lo que se puede ver una evolución real y verídica de los personajes, sin maquillajes ni otras historias. Real como la vida misma "Boyhood" ha maravillado sobre todo a los críticos, pero compartiendo esos elogios con el cambio de tercio de Alejandro González Iñárritu, que se ha adentrado en la comedia ácida con "Birdman" dejando de momento a un lado su cine-tortura."Descifrando enigma", "La teoría del todo" o "Whiplash" se antojan como meras comparsas de esas dos películas favoritas, aunque ojo con la primera que tiene detrás a los temibles hermanos Weinstein.

Son nominaciones las de este año para todos los gustos, con algunas sorpresas y también injustificables olvidos. Así son estos premios donde las influencias y el dinero mandan sobre el valor artístico y la calidad del cine, pero que año tras año suelen despertar muchísima atención entre los aficionados al séptimo arte.

Desgranemos ahora las categorías más importantes y nuestra previsión en clave de oscar (en rojo los ganadores).

MEJOR PELÍCULA
- El francotirador
- Descifrando Enigma (The Imitation Game)
- Whiplash
- El gran hotel Budapest
- Boyhood
- Selma
- Birdman
- La teoría del todo

Si los tejemanejes de los Weinstein no lo impiden estamos ante un cara a cara entre "Boyhood" y "Birdman", las dos películas más premiadas durante los meses previos. Pero el caso es que ninguna de ellas ha sido un gran éxito de público y es por ahí por donde podría saltar la sorpresa, que en este caso sería mayúscula. "Birdman" parece una cinta que, pese a su elenco de caras conocidas, no es muy del perfil de lo que suele premiar la Academia, así que la fresca novedad que ha supuesto "Boyhood" en las carteleras y todos los condicionantes de su largo rodaje se antojan como suficientes para encumbrarla esa noche. Yo apuesto por ella.





MEJOR DIRECTOR
- Wes Anderson, por "El gran hotel Budapest"
- Alejandro González Iñárritu, por "Birdman"
- Bennett Miller, por "Foxcatcher"
- Morten Tyldum, por "Descifrando Enigma"
- Richard Linklater, por "Boyhood"
No debería de haber mucha más emoción que la de saber si Iñárritu o Linklater se hacen con esta estatuilla. ¿Premiarán los académicos el tesón y la paciencia del director de "Boyhood" o en su lugar la pericia técnica y el cambio de tercio del mexicano? Se adivina igualdad máxima, pero se me hace difícil pensar que dos años seguidos el mismo oscar vaya a parar a manos de un director de habla latina (y mexicano, más concretamente).

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
- Michael Keaton, por "Birdman"
- Benedict Cumberbatch, por "Descifrando Enigma"
- Bradley Cooper, por "El francotirador"
- Eddie Redmayne, por "La teoría del todo"
- Steve Carell, por "Foxcatcher"



El único que repite nominación es Cooper, que lleva 3 años seguidos siendo nominado. Pero esta edición tampoco parece ser su guerra y si el ex-batman de Keaton no lo remedia el joven actor británico Eddie Redmayne (hace dos años pudo haber sido perfectamente nominado por su participación en "Los miserables") se llevará el gato al agua por encarnar a un personaje real. La nominación de Steve Carell ya es un premio a su cambio de registro y a su poco parecido físico en la lograda "Foxcatcher".






MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
- Julianne Moore, por "Siempre Alice"
- Rosamund Pike, por "Perdida"
- Marion Cotillard, por "Dos días, una noche"
- Reese Witherspoon, por "Alma salvaje"
- Felicity Jones, por "La teoría del todo"
Este es el año de Julianne Moore
La edad es el único obstáculo de la pelirroja en su subida al escenario a recoger el oscar. Lo merece desde hace tiempo y esta vez la productora de su película apostó por ella a caballo ganador. Además, encarnar a enfermos mentales siempre es garantía de llegar a la gran noche, y en esta ocasión y pese a las limitaciones de la película, no va a ser menos. Uno de los premios más esperados de la gala aunque no estemos ante el mejor trabajo de Moore.

MEJOR ACTOR DE REPARTO
- Mark Ruffalo, por "Foxcatcher"
- J.K. Simmons, por "Whiplash"
- Edward Norton, por "Birdman"
- Robert Duvall, por "El juez"
- Ethan Hawke", por "Boyhood"
Uno de los premios más cantados de la noche. Simmons, el otrora padre de Juno, es el claro favorito y un actor veterano al que por fin ponemos nombre. Ganador de todos los premios posibles deja sin esperanzas el resurgir de Norton o la trayectoria interesantísima de Ruffalo.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
- Laura Dern, por "Alma salvaje"
- Emma Stone, por "Birdman"
- Meryl Streep, por "Into the woods"
- Patricia Arquette, por "Boyhood"
- Keira Knightley, por "Descifrando Enigma"
Otro premio cantadísimo. Arquette ha logrado una carrera perfecta encarnando a lo largo de 12 años a una madre divorciada, desorientada y frustrada que ve cómo crecen sus hijos mientras tiene que hacer frente al paso de los años. No tiene rival en un año algo flojo, lo cual no ha sido impedimento para que, otra vez, veamos pasearse como si fuera su casa a la sra. Streep por la alfombra roja. La Academia la adora, incluso haciendo de bruja piruja. Flipante.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
- "Birdman" (Alejandro Glez. Iñárritu, etc)
- "Foxcatcher" (E. Max Frye y Dan Futterman)
- "El gran hotel Budapest" (Wes Anderson y Hugo Guiness)
- "Boyhood" (Richard Linklater)
- "Nightcrawler" (Dan Gilroy)
Seguramente es una de las categorías más disputadas. Descarto de inmediato un nuevo premio para Linklater, así que la cosa pinta a un duelo encarnizado entre "Birdman" y "El gran hotel Budapest", que ha gustado mucho y llega revitalizada a la ceremonia a tenor de la cosecha tan beneficiosa de candidaturas. Si nuestra predicción se cumple "Birdman" podría salir escaldada, o puede que no si consigue este premio de consolación.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
- "La teoría del todo" (Anthony McCarten)
- "Puro vicio" (Paul Thomas Anderson)
- "El francotirador" (Jason Hall)
- "Whiplash" (Damien Chazelle)
- "Descifrando Enigma" (Graham Moore)
Como "Birdman" en Guión Original, en este caso "Descifrando Enigma" se agarra a esta categoría para no quedar a 0. Lo tiene relativamente sencillo, una vez que el guión de "Perdida" quedó sorprendentemente en la cuneta, pero es una incertidumbre saber hasta qué punto la película sobre el personaje de Alan Turing ha calado en Hollywood. "Whiplash" se mantiene al acecho por si acaso.

¿Será el año de Alexandre Desplat?

MEJOR BANDA SONORA
- "Interstellar" (Hans Zimmer)
- "Mr. Turner" (Gary Yershon)
- "El gran hotel Budapest" (Alexandre Desplat)
- "La teoría del todo" (Johann Johannsson)
- "Descifrando Enigma" (Alexandre Desplat)

El globo de oro fue a parar a la partitura sobre la película de Stephen Hawking, pero eso no significa absolutamente nada en la categoría más inesperada de todas. Un nombre destaca sobre los demás, el del francés Alexandre Desplat, que lucha por ganar de una vez el oscar que tanto va mereciendo. El compositor más hiperactivo de la humanidad juega con dos cartas, pero sobrevuela la división de votos y especialmente el hecho de que casi siempre se prefiera premiar a novatos o intrusos en este apartado cinematográfico. Sabiendo cómo se las gastan, me temo que Desplat tendrá que seguir esperando su día de gloria. Será una pena, pese a que no compita con la maravillosa partitura de "The Monuments Men".

lunes, 2 de febrero de 2015

Ecléctica Argentina

Avenida 9 de Julio

Un viaje a la Argentina. De eso quiero hablar en esta entrada. Nos retrotraemos en el tiempo al 2010, pues por entonces tuve la oportunidad de ver una deliciosa película titulada "El mismo amor, la misma lluvia"; argentina era, y de Juan José Campanella, ni más ni menos. El creador de las brillantes "El hijo de la novia" o "El secreto de sus ojos", y de la para mí una de las obras capitales del serial en castellano, "Vientos de agua", decía a propósito de Jorge Pellegrini, el personaje principal de "El mismo amor...": Jorge Pellegrini no deja de ser la personificación de esa Argentina que se embriaga de esperanzas para acabar hundida de nuevo, con las alas cortadas, como en una montaña rusa de espectaculares ascensos y dramáticos descensos". Y creedme, sin conocer prácticamente a ningún argentino tiene uno la sensación de que la apreciación no es nada desafortunada.

Pero hay más de una Argentina porque un país tan grande ofrece muchísima diversidad. Y de todas ellas, Buenos Aires es un mundo aparte. Una ciudad que desconcierta. Según se adentra uno en la capital federal empieza a ver barriadas con sus edificios aterrazados y sus fachadas desconchadas. No es la mejor bienvenida a una de las mayores urbes de América del Sur. Por momentos uno siente que penetra en una ciudad salvaje, abandonada, empobrecida. La sensación continua cuando se atraviesa la Avenida 9 de Julio -la del obelisco-, tan llena de coches como de personas, aunque ya la cosa parece otra un poco más distinta. Es el centro mismo de la ciudad, pero una urbe tan inmensa como Buenos Aires te invita a recorrerla y es ahí cuando te das cuenta de su pluralidad.


Calle Caminito, La Boca

La Plaza de Mayo es el centro originario de la capital argentina. Sus palomas y sus palmeras la otorgan cierta gracia. Lugar de congregaciones y manifestaciones masivas, sorprende ver sábanas y carteles reivindicativos que hablan de cierta desigualdad intrínseca de oportunidades. Al sur, el barrio de San Telmo tiene un marcado aire colonial, mitigado en buena medida por el abandono y deterioro de sus edificios. Es una pena que un barrio que se antoja bonito y con tanta historia -aquí residía la burguesía poderosa de las primeras décadas de la Argentina independiente- esté tan mal mantenido. Y más al sur todavía (¿por qué siempre el sur?) está la Boca. Este barrio con tanta identidad y también tan futbolero es por otra parte un reclamo para el turista aunque también conlleva un aviso para navegantes: hay que andar con ojo, pues la cámara y la cartera corren peligro si se está despistado. Sorprende el colorido de sus edificios en el entorno de Caminito; son los populares conventillos, aquellos habitáculos alrededor de un patio interior que sirvieron como alojamiento a quienes acababan de llegar de Europa con ilusiones renovadas y escapando de las guerras o del hambre. Hoy hay algunos muy bien conservados, muy coloridos y que se pueden visitar, acondicionados como talleres y tiendas de artesanía, pero su mayor valor reside en su significado en una tierra que por entonces ofrecía muchas oportunidades. Estamos hablando de una nación hecha en base a la llegada masiva de barcos procedentes de Europa y la Boca era la puerta de entrada a la ciudad. Ir a Buenos Aires y no visitar un conventillo en esta parte de la capital porteña es como saltarse una parte fundamental de su historia.

La Calle Corrientes, repleta de cines, librerías y cafeterías, es como la Gran Vía madrileña. Todo aquí te recuerda a Europa, así como pasear por la peatonal Calle Florida y el entorno del Microcentro. Buenos Aires respira mucha vida cultural y es normal que de día todo esté atiborrado de gente. La ciudad es un poco caótica y en general no está muy bien cuidada. Me llevé una mala imagen al ver las aceras tan mal conservadas, su deterioradísimo mobiliario urbano, aquellos perros sueltos durmiendo junto a los comercios, los indigentes removiendo la basura a cualquier hora del día o los aparatos de aire acondicionando "escupiendo" agua a tu paso (pues en Buenos Aires durante el verano tienes aseguradísimo un calor asfixiante ya que hay mucha humedad). Así de caótica es la capital porteña y el caso es que los bonaerenses parecen ya muy resignados a todo esto. Pero al norte la ciudad gana en encanto: el barrio de Recoleta, en los alrededores de su archiconocido y bellísimo cementerio, es un París en pequeño. Jardines, farolas doradas, infinidad de árboles (esto es algo general en Buenos Aires), estatuas y magestuosos edificios de corte francés hacen de esta zona una de las mejores para caminar. Palermo, justo al norte, es el barrio por antonomasia de la clase media. Es un barrio también muy a la europea, con sus placitas y sus comercios, pero más sosegado que el centro y con menos tráfico.

Faro Les Eclaireurs, en el canal Beagle, Ushuaia
No tuve mucho más tiempo para ver la ciudad. Se nota que inicialmente hubo un gran afán de emular a las grandes capitales europeas (y si no basta entrar en el espectacular Teatro Colón, a pocas manzanas del obelisco). Y es que el porteño siempre se ha creído un europeo desplazado a América, y esto entronca directamente con la apreciación de Campanella sobre Jorge Pellegrini. ¿Cuantos sueños se han debido de quedar en el camino? Y esa es la sensación que desprende Buenos Aires, la de cierto abandono, la de que cualquier pasado fue mejor y que de hecho tuvo un pasado de gran prosperidad. Una nación echada muchas veces a perder por sus gobernantes; una nación muy rica pero enormemente desaprovechada.

Pero por suerte mi viaje fue más allá de la capital. Casi en los confines del planeta, Ushuaia es una ciudad algo fantasma, pero circunscrita a un entorno sin parangón. Bañada por el canal Beagle y peinada por irrefrenables vientos es la ciudad más austral del planeta, rodeada de bosques, valles y montañas que recuerdan a otras latitudes. Todo gira entorno al turismo en Tierra del Fuego y de hecho aquello parece otro país (aunque ya sabemos que los argentinos de cualquier región se consideran muy argentinos, y aquí no es menos...)

El Lago Argentino es un mar rodeado por un secarral en la zona de El Calafate y por la cordillera de los Andes en su otro costado. Aquí se encuentra el impresionante glaciar Perito Moreno, de hielos tan azules que te invita a estar continuamente dándole al botón de tu cámara. Aunque cierto es que hay muchos más glaciares, el Perito Moreno es, con mucho, el más visitado por los turistas nacionales o extranjeros y tiene bien ganada su fama.

Glaciar Perito Moreno, Patagonia
El Noroeste argentino es una dura zona para vivir. Fuera de los vergeles donde se hallan Salta o San Salvador de Jujuy empieza la puna, el altiplano, y también la Quebrada de Humahuaca, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aquí nos hallamos en la tierra de los indios coya y cualquiera pensaría que estamos en pleno Perú o Bolivia. Es la Argentina más americana de todas, la más andina e igual también la más pobre. La ciudad de Salta parece que nunca duerme y deslumbra por sus edificios coloniales y la fachada rosada de su imponente catedral. También por su gastronomía: tamales, humitas o el delicioso dulce de cayote con queso dan sabor a la zona de raíces más indígenas del país.


Iguazú es un área selvática compartida por Argentina, Brasil y Paraguay. Su parque nacional comprende las maravillosas cataratas. La mayoría están en el lado argentino, pero las mejores vistas se tienen desde el lado brasileño, pues el río hace de frontera. Alrededor se abre un paisaje de profusa vegetación que no hace más que ensalzar la belleza de las aguas y el rugir de sus cascadas. La selva misionera (o paranaense, si uno la visita en Brasil) es un placer para la vista y no defrauda. Una de las 7 Maravillas Naturales del Mundo, y poco más hace falta añadir.

La Paleta del Pintor, en Maimará (Jujuy)

Un viaje variado el mío para un país que ofrece muchísimas posibilidades al turista. Está tratando de responder con acierto a las demandas del extranjero que llega para recorrerla. Hay buenos hoteles, óptimos restaurantes y un personal muy preparado para que disfrutes y aproveches tu estancia. Pero se me escapa por qué Argentina no tira más para arriba, el porqué de esa sensación de decadencia y de parecer anclada en un pasado floreciente sin que se atisbe a simple vista que la gente tenga muchas ganas de cambiar las cosas. Horroriza pensar que tanto mito tenga tanto peso en la idiosincrasia del país: Evita, el general San Martín, Maradona, Gardel, las Malvinas... En Argentina se lleva la mitomanía, pero uno se pregunta si esa fama de guías espirituales del país es del todo merecida. Al menos a quienes vivimos en la Vieja Europa pensar así se nos hace raro.



Y sí, Buenos Aires se nos muestra tal y como la ha retratado Campanella con su cámara en sus películas, con ese halo decadente, con esos edificios y con esos árboles. Jorge Pellegrini no es sólo el fabuloso Ricardo Darín (el actor que lo encarna en la película). Jorge Pellegrini es el porteño medio embriagado de esperanzas, pasional como lo es el tango (ir a Buenos Aires y no ver un espectáculo de este género tan universal es para tirarse de un puente) y sumido en sus propias contradicciones y en su perenne melancolía. Así es Buenos Aires, una "rara avis" a orillas del Río de la Plata en América del Sur. Y Argentina un país variopinto que merece la pena recorrer, ver, degustar, y casi todo lo que a uno se le ocurra, porque con crisis o sin ella cruzar el charco y recorrer ese país maravilla a cualquiera.

Salto San Martín, Iguazú